Los casos de muertes por
deshidratación de niños integrantes de comunidades originarias en el norte de
Salta siguen aumentando y ya suman cuatro casos en los últimos 13 días. La
situación no es nada buena, teniendo en cuenta que los calores más extremos aun
no llegaron en esta temporada.
El 9 de
diciembre pasado se informaba sobre el fallecimiento de un bebé de un año
que vivía en un paraje cerca de Hickman, en el departamento San Martín,
por un cuadro de deshidratación.
En las últimas
horas se conocieron tres casos de niños indígenas fallecidos: uno de ellos vivía
en La Puntana,
una comunidad de unos 300 habitantes, en el límite con Bolivia. La nena, de
apellido Nogal, tenía un año de vida y llegó al hospital con vómito y diarrea.
Tenía una fuerte gastroenteritis, que complicó su cuadro.
La niña ingresó
el día 12 de este mes al centro de salud de Santa Victoria Este y falleció dos
días después en Tartagal, a pesar de los intentos para compensarla. Según
se detalló desde el Ministerio de Salud, la niña estaba siendo controlada por
los agentes sanitarios que trabajan en la zona.
Por otro lado,
Benicio, un bebé de la etnia wichi, de 11 meses de edad falleció a las 72 horas
de llegar al hospital de Santa Victoria. Tenía una hermana melliza y era
oriundo de Misión La Paz,
muy cerca de Santa Victoria. También llegó a Santa Victoria Este con diarrea y
vómitos y en grave estado. De acuerdo a datos aportados por la cartera
sanitaria, el niño contaba con el peso indicado y era controlado por agentes
sanitarios.
Graciela Arayay,
tenía tres años de edad, cuando ingresó el 20 de diciembre con un cuadro
similar a los dos casos anteriores al hospital de Santa Victoria. La nena viví
en Misión Pozo La China
y llegó en un pésimo estado de salud. Tenía una infección bacteriana grave, que
le provocó una falla multiorgánica de la que no pudo salir.
“No los llevaron
a tiempo”
La gerenta del
hospital de Santa Victoria, Marcela Quispe, dialogó sobre los casos de los
niños fallecidos.
Al respecto,
dijo que los padres de los chicos no llevaron a tiempo a los centros de salud a
estos chicos. “Cuando llegaron, el estado general de los niños era malo. Se los
compensó y se los derivó al hospital de mayor complejidad, que en nuestro caso
es el de Tartagal”, puntualizó.
Agregó que es
“muy difícil” trabajar en estas circunstancias, con temperaturas que alcanzan
los 50 grados.
La médica
sostuvo que a la niña de tres años, en vez de llevarla al hospital, sus
familiares prefirieron llevarla a un curandero. “Cuando le pedimos el documento
ellos nos dijeron que lo tenía el curandero. Muchas veces no confían en
nosotros y tenemos que acudir a la justicia y a la fuerza policial para poder
trasladar a un paciente”, indicó Quispe.
Fuente: La Gaceta Salta
BH