DDN. Dos policías motorizados
del 911 aparecieron en la Universidad Nacional de Salta este jueves. Una
estudiante les advirtió que la Ley
de Educación Superior establece que la policía local no puede hacerlo. Un
triste comunicado desde las instituciones, pese a haber sido noticia en los
últimos tiempos.
Corría el mediodía del jueves 8 y dos policías de la Provincia llegaron con
sus motocicletas del 911 (Central de Emergencias) a la Universidad Nacional
de Salta. Los efectivos violaron la autonomía universitaria que
garantiza, en el artículo 31 de la
Ley de Educación Superior 24.521, que “la fuerza pública no
puede ingresar en las instituciones universitarias nacionales si no media
orden escrita previa y fundada de juez competente o solicitud expresa de la
autoridad universitaria legítimamente constituida”.
La presencia de los efectivos fue
advertida por una joven estudiante de la carrera Filosofía de la Facultad de Humanidades
que les preguntó por qué estaban allí siendo que no es su terreno
jurisdiccional y les advirtió que estaban violando una ley. Los policías se
retiraron luego de que la estudiante les tomara unas fotos. Sin embargo, otra
estudiante comentó que permanecieron hasta las 20 aproximadamente.
Los comunicados se viralizaron y
rápidamente se generó un alerta en la comunidad universitaria que repudió el
hecho ocurrido, como lo hizo el gremio de docentes e investigadores de la Universidad ADIUNSa.
Pero… ¿qué
hacían por ahí?
Un escueto intento de
justificación del Secretario de Seguridad, Jorge Ovejero, en diálogo
con el rector de la UNSa,
el contador Antonio Fernández Fernández, expuso que los policías “no sabían que
no podían entrar” porque “son nuevos” y que sólo “buscaban agua”. Además,
expusieron que “estuvieron 8 minutos” dentro del campus universitario y que
desde la institución policial le realizarán un sumario. Así lo transmitió
Fernández Fernández en la sesión del Consejo Superior de la casa de estudios,
luego de que representantes estudiantiles y docentes manifestaran preocupación
y rechazo a la presencia policial.
Sin embargo, fuentes policiales
aseguraron, off the record, que desde la Universidad se había solicitado la presencia de
los efectivos en el campus tras una supuesta denuncia por un intento de
secuestro. Cabe recordar que la Universidad
Nacional de Salta cuenta con un sistema de cámaras se
vigilancia instaladas en todo el predio, además de personal de seguridad
propio.
La explicación del gobierno provincial
arroja al menos dos interpretaciones: o la policía salteña no recibe la
formación necesaria para ejercer su rol o estaban allí con una intención en
particular, que bien podría ser meter miedo con su vigilancia. Si
resulta la primera, el Ministerio de Seguridad deberá replantearse por qué un
policía no conoce las leyes que rigen su trabajo; si la interpretación se
vuelca hacia la segunda, es la sociedad que debe abrir los ojos ante la
evidente sistemática avanzada policial en las Universidades.
Lo cierto es que la policía local violó
una ley constitucional, al igual que tantos otros a nivel país, como no sucede
desde la última dictadura cívico-militar cuando secuestraron y desaparecieron-
también en la UNSa-
a militantes estudiantiles, docentes y trabajadores administrativos.
No es un hecho
aislado
Desde la Universidad Nacional
de Salta emitieron un comunicado, luego de haber tratado el tema en el Consejo
Superior, en el que manifiestan que “se informó que es sólo un hecho aislado”.
Sin embargo, no lo es, ya que la Universidad se pronunció contra
la detención arbitraria de 11 estudiantes el pasado 5 de mayo a
través de la Resolución Nº 161/17.
La avanzada policial en las
Universidades Nacionales de Mar del Plata, Lomas de Zamora, Jujuy, San
Juan, Río Negro y Salta dejan en claro que la violación a la
autonomía universitaria se ha vuelto, lamentablemente, moneda corriente en los
últimos tiempos.
Sobre esto hay que insistir: el
clima de época arrastra una política de miedo a las diferentes formas
de organización de los actores de la vida universitaria.
Las réplicas del atropello de las
fuerzas de (in)seguridad en el país exponen la sistemática violación
a la autonomía universitaria y dejan entrever que pretenden que se acepte
una práctica que nos retrotrae a la más nefasta época represiva. En Salta
tuvimos que lamentar la detención de 11 estudiantes de la UNSa días atrás y ahora la
presencia de efectivos del 911, dependencia local, sin una solicitud previa ni
orden judicial.
Fuente:
Buufo