Con los
hermanos Raúl y Delfín Castedo detenidos y procesados
por liderar una organización criminal dedicada al narcotráfico, la Procunar y todo el
Ministerio Público Fiscal Federal insisten en el avance de la justicia sobre
otras patas fundamentales para comprobar las actividades delictivas.
Las enormes ganancias que reporta el
narcotráfico requieren que las mismas sean blanqueadas de alguna manera y,
según los fiscales, el clan Castedo no era ajeno a estas maniobras. El rol
principal en esa parte del negocio sería un hombre que ya fue investigado, pero
sobre el cual no pesa ningún procesamiento y hasta incluso fue sobreseído, lo
que mantiene indignados a los fiscales. Se trata del presunto testaferro
de la organización: Eduardo Torino.
Su nombre comenzó a aparecer en las
primeras investigaciones que la
Justicia hizo sobre los Castedo, sobre todo cuando se apuntó
a las dos fincas que los hermanos tienen en el límite entre Salvador Mazza y
Bolivia.
El fiscal titular de la Procunar, Diego
Iglesias, y su par de Salta, Eduardo Villaba, sostuvieron meses atrás que
en 2.006 –poco después del homicidio de Liliana Ledesma, por el cual los
Castedo están procesados por su autoría intelectual-, la empresa Anzere SA,
representada por Torino, compró la finca El Aybal a Delfín Castedo. También
afirmaron que Torino es el administrador de la otra finca, El Pajeal,
supuestamente usadas para el ingreso, acopio, acondicionamiento e inicio del
traslado de la cocaína.
En 2.007, la Cámara Federal de
Apelaciones de Salta sostuvo que los Castedo, el difunto ex diputado
provincial Ernesto Aparicio y Alberto Yudi conformaban una
sociedad para el tráfico de drogas y el lavado de activos. En esa resolución,
ordenó por primera vez que se investigue a Torino. Pero el 18 de mayo de 2.011,
la Justicia
lo sobreseyó.
Desde la Procunar, confiaron su
preocupación por la falta de avances judiciales sobre Torino. Desde hace meses
esperan que sea indagado y procesado, como lo solicitaron.
Respecto a aquél sobreseimiento, el Ministerio
público Fiscal planteó ante el juzgado Federal de Orán, hoy a cargo
de Gustavo Montoya que se decrete la cosa juzgada fraudulenta, pero
el juez optó por enviarlo a la Cámara Federal junto con la apelación de otras
resoluciones. La Cámara
respondió que no les correspondía a ellos resolver la cuestión sino el juzgado
de primera instancia, por lo que retornó al despacho de Montoya, donde aún nada
se resolvió.
¿Por qué es tan
importante Torino para los fiscales?
Los investigadores saben que Delfín
Castedo comandó la organización narco desde la muerte de Aparicio y consideran
que Torino es la pieza clave en el lavado de activos ya que es su testaferro.
La investigación de UIF afirma que
Castedo vendió El Aybal a Eduardo Torino (sería su testaferro y administrador
de las fincas) en 1.800.000 pesos pero con un insólito mecanismo de pago: se
abonaron 300 mil pesos en un inicio y luego una cuota de 150 mil pesos, pero
pagada dos años después y sin ningún tipo de interés.
Para Nicolás Malone y su
compañero Martín Olario, fue una maniobra de simulación registral para
esquivar la Justicia
hecha en 2.005, pero que diez años después aparecieron escuchas que demuestran
que Castedo le daba órdenes a Torino de qué hacer en la finca, demostrando que
sigue siendo el dueño.
En esas escuchas se apoyan los fiscales,
entre otros elementos, porque se los oye hablar acerca del alambrado, mensura,
obtención de agua y hasta del desalojo de un productor rural de
nombre Pilar Rojas, que hacía 40 años que vivía en el lugar, hoy
comprendido dentro de la finca.
En ese sentido, cabe recordar que
Liliana Ledesma era una productora rural de la zona y fue asesinada
salvajemente –con signos mafiosos- en Salvador Mazza, luego de denunciar
públicamente a los Castedo como narcotraficantes.
Los fiscales se basan también en sostener que existe
una profunda incongruencia en las resoluciones judiciales. Así, citan un fallo
en el que Montoya escribió que “Delfín Castedo era el propietario de la finca
El Pajeal, ejercía un pleno dominio sobre la finca”.
También resaltaron expresiones del
juez Nelso Aramayo como que “de las pruebas colectadas surge que
la ubicación privilegiada de las fincas en cuestión, pues limitan con Bolivia,
por lo tanto desalojar a los pequeños productores era un objetivo primordial
para los Castedo para así asegurar una zona liberada para el contrabando y el
narcotráfico, estas razones justifican el accionar de los acusados”. Pese a
todas esas consideraciones de los jueces, jamás se embargaron las fincas.
Iglesias sostuvo que ambas fueron
compradas y vendidas bajo maniobras tendientes a evadir la justicia y a lavar
activos. En los papeles, la finca “El Aybal” no pertenece a Castedo sino a la
empresa Anzere SA situada en Uruguay que, según datos aportados por la Red Iberoamericana
de Fiscales Antidrogas (Aiamp) a los oficiales del Ministerio Público era una
firma off shore señalada en los “Panamá Papers”, disuelta por el gobierno
uruguayo por no cumplir con los requisitos societarios.
Ese fue el motivo por el cual Montoya no
embargó las fincas, pero los fiscales consideraron que es una maniobra típica
para desligar al presunto narco, de quien aseguran que sigue manejándolas a
través de Torino.
Los fiscales Villalba e Iglesias
cargaron contra el juez subrogante de Orán, Montoya, sosteniendo que “tiene una
visión atomizada que nos impide avanzar en las imputaciones”, ya que sus resoluciones
hacen que no se vinculen unos hechos con otros de manera que no se pueda llevar
adelante una investigación conjunta con todos los hechos que, aunque parecen
independientes, están vinculados a un mismo accionar delictivo.
Mariano Álvarez, abogado de Castedo,
afirmó en su momento que la venta de El Aybal de Castedo a Eduardo
Torino (poco después del asesinato de Liliana Ledesma) “simplemente
fue una maniobra de registración comercial”.
Lo resuelto por la Cámara Federal de
Apelaciones
Los jueces Ernesto
Sola y Renato Rabbi Baldi Cabanillas afirmaron que la negativa
del juez instructor, Gustavo Montoya, “responde a una interpretación
sesgada de las pruebas colectadas en la causa”.
Así, confirmaron el embargo de los
bienes de Delfín Castedo, pero hizo lugar parcialmente al pedido
realizado por los fiscales de que se embarguen las fincas El Pajeal y El Aybal.
En lugar del embargo, ordenó “la anotación de litis sobre los bienes inmuebles
matrículas 4329 (Finca ‘El Pajeal’) y 17.163 (Finca ‘El Aybal’) y le
ordenó al juez instructor que forme un incidente referido a esta medida
cautelar y al “hipotético futuro decomiso de los bienes inmuebles descriptos en
el punto anterior”.
Fuente:
La Gaceta Salta