DDN. El Comedor
Universitario Estudiantil dejó de brindar el beneficio a los estudiantes más
necesitados. La beca permitía acceder al menú diario por 1 peso. El Rector de la Universidad Nacional
de Salta no conoce la realidad y contradice la información.
El 6 de junio el consejero superior por
los estudiantes de la
Facultad de Humanidades, Emiliano Frascaroli, ingresó al
despacho de la Secretaría
de Bienestar Universitario un pedido de información respecto a la cantidad de
tickets que brinda el comedor para los estudiantes, el número de personas
becadas al almuerzo, los gastos en los insumos y la conformación de la planta
de trabajadores. Hasta antes de finalizar el primer cuatrimestre no había
información. Sin embargo, el segundo tramo del período lectivo comenzó con
malas noticias: los estudiantes becados con el menú económico fueron excluidos
del beneficio.
AA: ajuste y
acceso
Una nota firmada por el jefe del
Departamento Comedor Universitario, Oscar Antonio Salse, expone en la
información requerida que “con respecto a los estudiantes becados con
almuerzo en el Comedor Universitario para este año se suspendió este
beneficio”. Así, sin más explicación.
La Universidad Nacional de Salta
alberga a más de 30 mil estudiantes del interior, provincias vecinas y
extranjeros. El Comedor Universitario Estudiantil, que depende de la Secretaría de Bienestar
Universitario a cargo de Mirella Beatriz Peralta, brinda 700 tickets por día.
Es decir que el cupo actual no alcanza siquiera al 3% del total de estudiantes.
Su infraestructura ha colapsado y, sin embargo, entre las prioridades de las
máximas autoridades no se contempla trabajar en la problemática.
El menú es de 5 pesos. Las becas
permitían a los estudiantes más necesitados acceder a un menú nutritivo al
costo de 1 peso. Hablamos de derechos habilitantes entre sí. Para pensar, se necesita
tener la panza llena. Y para lograrlo, es la misma Universidad que debe
garantizar las posibilidades y oportunidades.
Al final… ¿quién
tiene razón?
Además de haberse visto obligados a
brindar información pública que tenían “bajo poncho”, desde la Secretaría de Bienestar
Universitario detallaron los costos en los insumos y la variación de precios.
Según la nota a la que accedió este medio, desde el Comedor Universitario
Estudiantil manifiestan que se destina una suma aproximada de 35 pesos para la
preparación del menú diario, mientras que el año pasado era de 28 pesos. Es
decir que semanalmente gastaban 98 mil pesos en 2.016 y ahora 122,500 pesos: un
incremento del 25% en los ingredientes.
“Sabemos que nuestros estudiantes, la
gran mayoría paga 1 peso y otros pagan 5 pesos, pero el costo de la ración
supera largamente los 50 pesos. Entonces, bueno, la Universidad tiene que
costearlo”, afirmó el rector de la Universidad Nacional
de Salta, contador Antonio Fernández Fernández.
Existen, entonces, dos agravantes: los
números que manejan quien administra el Comedor Universitario Estudiantil y la
máxima autoridad de la casa de estudios no coinciden, por un lado, y el Rector
de la UNSa
mintió al dar por hecho que las becas continúan- siendo que desde el organismo
a cargo explicaron que este año fueron suspendidas-, por el otro.
Sin embargo, antes de la primera cita de
Fernández, en la cual recae en sus falacias a través de los mismísimos
micrófonos de la casa de estudios, advierte: “El comedor, para mí, es una
cuestión muy importante. Estamos haciendo un esfuerzo enorme en sostenerlo,
pero resulta difícil, salvo que tengamos fondos extras para poder aumentar la
cantidad de vacantes”.
El Rector no sólo no tuvo la voluntad
política de aumentar las vacantes por no tener “fondos extras”, sino que, muy
por el contrario, cercenó el derecho a los estudiantes más necesitados y les
quitó la beca al comedor.
Panorama
La inflación de 2.016 cerró en un 43 por
ciento. Transcurridos siete meses de 2.017 la inflación interanual- que
comprende los últimos doce meses- supera el 23%, según un informe del
Instituto Estadístico de los Trabajadores.
Por otro lado, un informe de la
agrupación estudiantil de la universidad Juntxs Por la Educación Pública dio
cuenta que dos meses atrás un estudiante necesitaba más 3 mil pesos por mes
para costear gastos de fotocopias, comida y alquiler. Con
la inflación de junio y julio, las cual oscilan entre el 1,3 y el 2,2
por ciento respectivamente, la cifra anteriormente nombrada, seguramente,
aumentó de forma significativa.
La situación para un estudiante,
ciudadano al fin, no es la mejor. Al compás del aumento del costo de vida,
el Estado se hace chiquito desde sus instituciones; en este caso, la Universidad. Y
cuando se achica, deja al descubierto a los más necesitados. No es suficiente
con que la Universidad
garantice el acceso a la educación, sino que también debe apuntar a la
permanencia y egreso. El ajuste, esta vez, les tocó a los estudiantes que
percibían una beca de comedor para alimentarse y desarrollar las ideas en el
cursado de su carrera profesional.
Fuente:
Somos Buufo