Cristina
Fernández a Michetti: “No me gusta el gobierno que ustedes hacen”
DDN. Previo a
comenzar la sesión del Senado de la Nación, donde se trató el presupuesto 2018,
la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner pidió la palabra por una
cuestión de privilegio.
Fernández, en primer lugar, se
refirió a la imputación por traición a la patria y encubrimiento de la AMIA que
pesa sobre ella, pedido firmada por el Juez Bonadío. Manifestó que “la
celeridad” para esa firma sería “buena para todos los casos”. El mismo día que
se firmó la imputación, el 7 de diciembre, entró al Senado el pedido de
desafuero.
La Senadora consideró que esa situación
representa un “avallasamiento” a la representación política e institucional del
país. En ese sentido, criticó que se busque constituir la Comisión de Asuntos
Constitucionales para tratar su desafuero, ya que de acuerdo a la ley “eso no
es necesario”.
“Cualquier cuestión puede ser tratados
sin ningún despacho de comisión con la habilitación de los 2/3 como se va a
tratar por ejemplo hoy el presupuesto, aunque si bien tiene despacho no han
transcurrido los 7 días obligatorios”, explicó. Fundamentó su postura al
recalcar que dicha comisión nunca trato pedidos de desafuero. En ese sentido,
hizo referencia a un caso en particular de “un
senador de una provincia argentina” que tenía un pedido de desafuero requerido
por la justicia ante la negativa a declarar en una causa de enriquecimiento
ilícito, en 2016. Ante la consulta de otro legislador, Fernández dijo que “no
importa quién es, sino que importa el caso”. Aún sin nombrarlo, la Senadora
hizo referencia al senador salteño Juan Carlos Romero.
Fernández, en segundo lugar, se
refirió a que medios de comunicación “oficialistas y afines al gobierno” la
calificaron de “incoherente”. Ante eso, informó que durante su gestión como
Senadora fue presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales y trató tres
pedidos de desafueros: a un Senador de Corrientes que no había asumido, a Luis
Barrionuevo, senador de Catamarca y al senador Ochoa, por Santiago del Estero.
Otro pedido de desafuero que no fue tratado por considerarse una persecución
política fue el de Luz Sapag. Con esas aclaraciones, la ex presidenta expresó:
“Quiero poner blanco sobre negro lo que fue nuestra actuación. Debo tener muchísimo
defectos, pero la incoherencia no es uno de ellos”.
En tercer lugar, la Senadora le dijo
a los dirigentes políticos que manifestaron en distintos medios de comunicación
que renunciar a sus fueros que eso “es lindo” para la cámara, pero que los fueros
“no son de los legisladores”, sino del Parlamento con el objetivo de custodiar
que la votación del cuerpo no sea alterada.
Además, Fernández consideró que el
Poder Judicial es utilizado para “perseguir, estigmatizar y desprestigiar” a
dirigentes políticos, pero que esa acción no es solo u “atributo argentino”, y
lo calificó como “law fear”, un término estadounidense que implica la
“utilización del aparato judicial para provocar condenas sin juicio a
dirigentes políticos de la oposición”.
Esa consideración la hizo en referencia al
memorándum con Irán que es un “instrumento público estatal de derecho
internacional” y lo comparó con el firmado por el gobierno actual con
Qatar. “El juez que había dictaminado
que esto (memorándum con Irán) no era un delito porque era un acto no
judiciable, hoy está sometido a juicio político en el Consejo de la
magistratura. Es el mismo juez que la sobreseyó a usted (a Gabriela Michetti)
por el memorándum con Qatar”, agregó y explicó que esas situaciones constituyen
el “law fear”, cuando una misma acción es tratada de una manera dependiendo “de
un lado o del otro”.
Reiteró que lo que se “busca hacer” es “vulnerar la
representación” de las instituciones. Remarcó que una diputada de Chubut,
durante la sesión de la semana pasada, contó que tuvo que votar a pesar de estar
en desacuerdo por la extorsión que sufrió el gobernador de su provincia, y
comparó la situación con la película de la mafia italiana “El Padrino”.
Además, la Senadora dijo que fue “inédita” la foto
donde los gobernadores junto con diputados se reunieron y firmaron un
comunicado donde se comprometían a que “todos los diputados votaran y trataran”
la reforma previsional.
En ese sentido, le dijo a Michetti: “Ustedes durante
toda la campaña negaron enfáticamente que iban a tocar a los jubilados, en las
dos elecciones. En ambas campañas negaron enfáticamente que fuera a haber
alguna normativa en materia previsional, para inmediatamente después del 22 de
octubre enviaron el proyecto”. En eso, la vicepresidenta manifestó que el
tiempo para una cuestión de privilegio es de 10 minutos, a lo que la ex
presidenta respondió: “Tanto que reclamaban mi presencia en la comisión de
presupuesto y hacienda, denme 10 minutos más para una cuestión tan importante”.
La legisladora volvió a disparar contra Michetti y
leyó una declaración que hizo la vicepresidente en relación a ella: “No sabemos
cómo va a trabajar, porque teníamos una minoría con una muy buena relación con
la mayoría. Dependerá de cómo ella quiere relacionarse. Cuando era senadora fue
defensora de la institucionalidad y no así cuando fue presidenta. Trabajábamos con
mucha paz y serenidad, dependerá de cómo ella quiere relacionarse con los
presidentes de bloque. Uno no sabe si va a haber una senadora como era o una ex
presidenta que discuta todo”.
Luego de la lectura de la declaración de Michetti,
Fernández le respondió: “El oficialismo dice públicamente que oposición quiere
el gobierno. Lo dice el presidente, lo dicen todos, usted lo dice. Voy a
discutir todo, porque para eso me votaron”.
“Es posible que a usted, al presidente, y al oficialismo
no le guste el tipo de oposición que nosotros hacemos – continuó –, pero a mí
no me gusta el gobierno que ustedes hacen y no por eso no va a dejar de ser
vicepresidente usted, ni va a dejar de ser presidente Macri”.
Por último, la ex presidente recalcó que el
tratamiento de la reforma previsional se adelantó para evitar su presencia en
el debate, y acusó al oficialismo de “personalizar” todo como una estrategia de
“despolitización” y de representar una “fuerte amenaza” para cesar la
representación popular en el Parlamento con “métodos y procedimientos” que
creía estaba “desterrados” de la política argentina.