Suba de tarifas
y el impacto en las pymes: estrategias para enfrentarlo
DDN. Los incrementos
de gas y luz vienen afectando significativamente a las empresas que usan
energía de manera intensiva. Cuáles son sus principales reclamos y cómo se las
ingenian para seguir adelante.
El año electoral llega a su fin y
empiezan a tomar forma algunas de las medidas anunciadas por el Gobierno. Entre
ellas, la tercera dosis del aumento de tarifas de luz y gas. En el universo
industrial en general, y en el pyme en particular, se abre un interrogante:
cómo repercutirán estas medidas en la actividad.
Tras varios reveses
político-judiciales, los aumentos en las tarifas eléctricas ganaron la batalla
y registraron fuertes incrementos desde 2.015. En 2.016, la boleta de gas para
pymes que consumen hasta 108 mil m3/año (P1 Y P2) aumentó 277%. En marzo de
este año, se anunciaron nuevas subas: el gas mayorista para estas categorías se
elevó 40%, alcanzando un monto de u$s 1,26 MMBtu. Para la luz, el “Primer
monitoreo de Impacto Tarifario”, hecho por la Confederación Argentina de la
Mediana Empresa (CAME), informó que, aplicado el primer aumento en 2.016, las
boletas llegaron con una suba promedio de 211,5%, aunque con un rango de
variabilidad de entre 109,5% y 635,1%. Este año, el incremento para comercios y
pymes se fijó en 54%.
La quita de subsidios y el aumento
de tarifas son un tema de agenda desde hace años. Durante el kirchnerismo, se
configuró un esquema de subsidios en energía eléctrica a lo largo de toda la
cadena de valor: generación, distribución y transporte. Gran parte se aplicaba
a la etapa de generación, en la que se subsidiaba el combustible al empresario
generador. En distribución, existían importantes subsidios a empresas como
Edenor y Edesur en el Área Metropolitana de Buenos Aires y, en menor medida, a
través del Plan de Convergencia en el resto del país.
El transporte de la energía también
era subsidiado con compensaciones de aportes por parte del Estado Nacional. El
mismo gobierno planteó su quita gradual, aunque no se concretó hasta que asumió
Cambiemos. “Estamos de acuerdo que las tarifas estaban extremadamente bajas y
había que hacer un plan para aumentarlas, pero el impacto fue muy fuerte”, dice
Pedro Cascales, secretario de Industria de CAME.
En el mundo pyme industrial existen
dos grupos: el de las empresas a las que el aumento no les resulta
significativo porque no son energía-intensivas, es decir, que el total de las
dos facturas combinadas no supera el 3% de su facturación. Y el grupo de pymes
a las que la energía les representa al menos el 10% del valor de facturación.
Para este grupo, los aumentos ponen en riesgo su permanencia en el mercado.
Además, muchas son exportadoras y
deben competir con este aumento de costos no solo frente a las grandes
empresas, sino también al resto del mundo. Dentro de los sectores intensivos en
energía eléctrica o de gas, se encuentran la industria plástica, que usa
electricidad para maquinaria de inyección de plásticos; producción de vidrios
intensivos en gas, con hornos que requieren procesos continuos que encarecen el
procedimiento; fundiciones de hierro o acero con gas o electricidad; hornos o
secaderos de alimentos y procesos vinculados a leche o suero.
La voz de los
protagonistas
La Fachada es una pizzería con
renombre en la noche porteña. Cada uno de sus cuatro socios se encarga de una
sucursal y, si bien hay gastos en común, cada uno tiene su administración.
Conrado se encarga del local de Villa Pueyrredón, que tiene ocho empleados y
este mes cumple dos años. La apertura fue justo antes de los aumentos y en dos
o tres meses la boleta de luz se le duplicó: “Lo que me partió al medio es que
proyectaba gastar un cierto techo, y me doy cuenta de un mes a otro que no
llego. Me retraso para pagar impuestos, lo que me los encarece aún más”.
Los costos de la mercadería también
aumentaron: el kilo de muzzarella pasó $50 a $90. Para la bicicletería Vitius,
el panorama es similar: la luz aumentó cuatro veces desde el 2.016. En el local
trabajan cuatro personas y Juan Francisco, su dueño, cuenta: “Crecer me cuesta
un montón porque no tengo los márgenes de antes”. Y agrega: “Entendía que
estábamos pagando poco de impuestos, pero nunca pensé que el aumento sería tan
grosero”.
El universo pyme es heterogéneo, y
cada empresa tiene su estrategia para enfrentar la suba de costos. Conrado
cuenta que en La Fachada aumentaron siempre los precios a la par del aumento
del gasto, pero estos últimos años no se pudo mantener la proporción, porque “la
gente no la puede comprar”. La estrategia de la sociedad fue unificar algunos
proveedores entre los socios e invertir en una gran compra de productos no
perecederos, para congelar precios. En los meses de menos trabajo, se vieron
obligados a reducir personal.
Vitius compite con portales de venta
de bicicletas que importan directamente y no tiene la posibilidad de
trasladarlo a precios; el aumento de los repuestos cambió radicalmente su
actividad original. “Antes me dedicaba a fabricar bicicletas, según qué
necesitaba la persona. Ahora ese trabajo es hasta difícil de presupuestar. La
estrategia es importar, y dedicarle más trabajo al arreglo de las bicicletas
que nos traen”, cuenta Juan Francisco. Esto, acompañado de la búsqueda de
mejores precios en los repuestos, diversificando los proveedores y aumentando
el riesgo de tener un faltante por no saber cómo va a responder cada uno.
Nicolás Lenin tiene un maxiquiosco
en Moreno hace 20 años, y cuenta que, en los meses en que se hicieron efectivos
los aumentos, tuvo que reducir el pedido de mercadería, acotándose a productos
de mayor rotación. También empezó a vender comida casera, para pagar la factura
de luz.
Hace más de 30 años, Lionel’s se
dedica a la fabricación, importación y exportación de juguetes. En su fábrica,
en el conurbano bonaerense, el aumento de tarifas impactó porque las máquinas funcionan con
electricidad. Salvador Cogliano, su dueño, cuenta que el impacto en los costos,
sin embargo, fue de 7%. "Ese aumento lo pudimos trasladar completo a los
precios porque, al tener márgenes pequeños, los clientes lo entienden",
aclara.
Buenos Aires y
el resto de la Argentina
La situación en el interior del país
tiene sus particularidades. Sonia es socia gerente de Vidrial, una firma con 95
empleados con una fábrica que agrega valor en seguridad y eficiencia energética
en vidrios de abertura, en el Parque Industrial Tucumán. El impacto de la
electricidad en los costos es del 15%, por lo que sufrió el aumento aunque
explica: “En el norte nunca tuvimos energía barata, por lo que el impacto fue
grande, pero no tanto como en la región Centro o Buenos Aires”. El aumento en
los costos que la empresa puede trasladar parcialmente al precio del producto
los afectó en la competitividad para exportar. La estrategia de la firma, dado
que está ubicada en un Parque Industrial, es invertir en energía alternativa
para no depender de subsidios o subas de tarifas.
En otras provincias, el impacto fue
mayor: en el informe sobre el incremento de la tarifa de luz en la industria y
comercios de Santa Fe, el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini
Ortiz (CESO), expuso el caso testigo de una industria plástica en la zona sur
de Rosario, cuya tarifa había permanecido sin variaciones desde el 2009 pero, desde
febrero de 2016, el costo del Kwh aumentó 350%. En Salta, el incremento llegó
al 800%, con comercios que
recibieron facturas de luz de $ 30.000.
Perspectivas en
contexto
Desde CAME, junto con las pymes,
están trabajando en dos frentes para hacer pedidos al Gobierno: en el corto
plazo, darle un tratamiento especial en este cronograma de subas de tarifas a
aquellas que son intensivas en energía. “No pedimos subsidiar para siempre la
energía, sí que haya una parte de las empresas que puedan contemplarse distinto
por ser pyme y no poder convalidar el aumento de sus costos en el mercado tan
fácilmente”, aclara Cascales.
A mediano y largo plazo, proponen un
plan de autogeneración de energía, que capacite a empresarios para que vean los
beneficios de sustentarse con otras fuentes. Pero, ni siquiera esa solución es
determinante. La suba de tarifas, junto con un aumento de precios, apertura de
importaciones y una baja en el consumo afectan a la actividad creando un
círculo vicioso que genera una mayor contracción. Numerosas pymes no pueden
adaptarse a estos incrementos, pierden competitividad y se ven obligadas a
reducir su rentabilidad.
Los pedidos al Gobierno aún no
tuvieron respuesta: “No tenemos un panorama muy alentador: el mercado no
termina de traccionar, no podemos trasladar esto a precios porque el mercado no
convalida”, refuerza Cascales.
Fuente:
https://www.cronista.com/pyme/negocios/Como-las-pequenas-y-medianas-firmas-pueden-hacerle-frente-a-la-suba-de-tarifas-que-se-vienen-20171228-0002.html