












María fue vista por última vez en el peaje de Aunor, tenía 29 años y su padre murió en el transcurso de la búsqueda.
Según pudo saber esta agencia de noticias se quiso mantener en silencio esta incursión, sin embargo semejante movilidad de personas no pasó desapercibida entre los pobladores.
Este rastrillaje obedece a un dato precisó dado por un testigo de identidad reservada, convirtiéndose en el segundo en ubicar a la joven en esa zona.
La expedición cuenta además con perros traídos de Santiago del Estero entrenados para la ubicación de huesos a través del olfato.