Dos hombres fueron formalmente imputados hoy por el delito
de transporte de estupefacientes en una audiencia solicitada por el fiscal
general Carlos Martín Amad, del Área de Transición de la Unidad Fiscal Salta. A
instancia de los argumentos esgrimidos por el fiscal al presentar el caso, el
juez federal de Garantías N°2, Miguel Medina, hizo lugar a la imputación planteada
por el Ministerio Público Fiscal, como así también aceptó el pedido de prisión
preventiva requerido para ambos acusados.
M.C.B., de nacionalidad boliviana, y H.A.R., argentino,
residentes de la localidad mendocina de Guaymallén, fueron detenidos el 31 de
enero a las 0.15 en un puesto de control de Gendarmería Nacional, ubicado en el
cruce de las rutas 30 y 16, en la localidad de Joaquín V. González, a 213
kilómetros de la capital salteña.
Al presentar el caso, Amad, asistido por la auxiliar fiscal
Josefina Vargas, dio detalles del procedimiento realizado por una patrulla de
gendarmes, del Escuadrón 45, quienes detuvieron el automóvil en el que se
movilizaban los acusados, el cual era conducido por R. Indicó que el vehículo,
marca Chevrolet Prisma, circulaba de norte a sur procedente de Orán, ciudad
ubicada a 261 kilómetros al norte de la capital de Salta, fronteriza con
Bolivia. Al ser interrogados respecto a su destino, informaron que iban hacia
Salta, lo que llamó la atención, pues no lo hacían en la dirección correcta,
sino iban hacia Metán, al sur de la provincia.
Al advertir esta incongruencia, los gendarmes procedieron a
un control más riguroso, lo que generó nerviosismo tanto en el conductor como
en el pasajero. En seguida, señaló Amad, los gendarmes notaron que al bajar un
bolso de mano, perteneciente al pasajero, tenía un peso excesivo. Asimismo, se
detectó una irregularidad en la documentación del vehículo, por lo que se
solicitó autorización judicial para trasladar el rodado a la base en Joaquín V.
González, donde, ya con la presencia de testigos civiles, se extrajo del bolso
tres paquetes de cocaína con un peso total de 3 kilos 235 gramos.
Tras nombrar las pruebas reunidas, el fiscal solicitó la
formalización de la investigación penal por el delito de transporte de
estupefacientes, como así también solicitó un plazo de investigación de 25 días
y autorización para avanzar con las pericias técnicas pendientes, entre ellas
las dispuesta en torno a un teléfono celular secuestrado a uno de los acusados.
Argumentos de una
defensa
En su defensa, el chofer, asistido por el defensor público
Agustín Mogaburu, aseguró que fue contratado por el otro imputado para realizar
el viaje por un monto de 10 mil pesos, propuesta que aceptó sin conocer que el pasajero
iba a buscar droga. Dio detalles del viaje, la ruta que tomó y los gastos
realizados. Indicó que viajaron sin ingresar a localidades o ciudades, y que
sólo se detuvieron un par de horas para dormir en una estación de servicio,
siendo guiado en todo momento por el otro hombre.
Agregó que, al llegar a Orán, en las afueras, el pasajero se
marchó por poco más de media hora, tras lo cual regresó y en seguida
emprendieron el regreso, sin conocer que aquél llevaba los paquetes con cocaína
en el bolso de mano.
En base a este relato, su defensor solicitó la prisión
domiciliaria de su defendido, a quien consideró ajeno a la maniobra. Asimismo,
relativizó el riesgo de fuga por falta de dinero para financiarla y adujo que
tampoco lo haría, dado que está vinculado a sus familiares. Rechazó también
cualquier posibilidad de que entorpezca la investigación, pues reside lejos del
objeto del caso. La otra defensa, en tanto, no objetó los planteos de la
fiscalía.
La posición de la
fiscalía
Por su parte, Amad, quien ya había planteado como medida de
coerción la prisión preventiva de ambos acusados, rebatió los argumentos
defensivos. “Es muy prematuro para sostener que no tiene nada que ver, aún
restan verificar muchos datos, entre ellos el informe de la pericia del teléfono
celular secuestrado”, resaltó en la audiencia.
Sobre el supuesto escaso riesgo de fuga aludido por la
defensa, Amad sostuvo que tampoco puedo darse crédito a tal aseveración. En
cuanto al arraigo, otro argumento de la defensa, el fiscal indicó que los datos
presentados al respecto aún no son claros, pues no hay verificación de vecinos
respecto al domicilio aportado y le llamó la atención las condiciones esbozadas
por el acusado.
Resaltó, a su vez, que aún resta conocerse el reporte de la
pericia sobre el teléfono y otras pesquisas más, por lo que insistió en que se
mantenga la detención bajo prisión preventiva de los acusados, tal como sucedió
ya en otros casos similares.
En vista de ello, y tras evaluar los planteos interpuestos,
el juez Medina dio por formalizada la imputación penal, como así también dictó
la prisión preventiva para los acusados en los términos solicitados por la
fiscalía, cuyos argumentos compartió en su totalidad al expedirse sobre el
caso.