“Tras el arreglo de la deuda en
2016, con el gobierno de Cambiemos, se abrió el financiamiento no sólo para el
Estado nacional, sino también para las provincias”, explicó a Chequeado Matías
Surt, economista de la consultora Invecq presidida por Esteban Domecq.
Actualmente, los bonos -es decir,
los títulos públicos que las provincias ofrecen en el mercado internacional de
deuda- representan casi un 70% de las deudas provinciales, mientras que a fines
de 2015 esa cifra era menor al 50%.
¿Por qué son importantes sus
reestructuraciones?
Según explicó Surt, actualmente hay
4 provincias que ya están en default, es decir, que dejaron de realizar los
pagos de su deuda en la forma y tiempo pactados inicialmente. Son la Provincia
de Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos y La Rioja.
Además, hay otras 3 que están
manteniendo negociaciones para reestructurar su deuda -es decir, cambiar el
monto o plazo de los pagos- pero, mientras tanto, siguen desembolsando lo
pactado. Este grupo lo integran Jujuy, Salta y Tierra del Fuego.
Finalmente, hay 5 provincias que ya
concluyeron sus negociaciones y lograron reestructurar sus deudas, al igual que
el Gobierno nacional en 2020: Chubut, Córdoba, Mendoza, Neuquén y Río Negro. Y
entre las más comprometidas hay 2 que avisaron que no tienen intenciones de
iniciar negociaciones y continuarán pagando normalmente: la Ciudad de Buenos
Aires y Santa Fe.
Pero, ¿por qué nos importan estas
negociaciones? “Las reestructuraciones de las provincias son un termómetro de
la confianza del mercado”, explicó a Chequeado Lorena Giorgio, economista de la
consultora Econviews que dirige Miguel Kiguel -ex funcionario del Ministerio de
Economía durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando De la Rúa-.
“Si bien no es lo mismo que un
default a nivel nacional, la salud de las cuentas fiscales provinciales impacta
también sobre las del Gobierno nacional, que es en definitiva el que va a
asistirlas en última instancia. Un estado nacional con gran parte de sus
provincias en default difícilmente logre volver a ser confiable para los
inversores de afuera, más allá del horizonte de vencimientos despejados en el
corto plazo post-canje”, sostuvo Giorgio, en alusión a la reestructuración de
la deuda que formalizó el Gobierno nacional en 2020.
Como explica un informe del Centro
de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento
(Cippec), el endeudamiento provincial depende en buena parte de un control
administrativo que ejerce el Gobierno nacional, pero este control está
“caracterizado por su opacidad y diversos grados de discrecionalidad a la hora
de autorizar nuevo endeudamiento”.
En este sentido, Surt sostuvo que
actualmente “el Banco Central no tiene dólares de sobra en sus reservas
internacionales como para venderle a todas las provincias y que éstas paguen
sus deudas en moneda extranjera”. Pero, pese a que la Nación prefiere que las
jurisdicciones renegocien sus obligaciones, el economista aclaró que las
provincias pueden acceder a estos dólares.