El
combustible sustraído pertenecía a la empresa Belgrano Cargas y Logística SA.
Una pareja
y el hijo de uno de sus integrantes, residentes de la localidad de General
Güemes, a 50 kilómetros de la capital salteña, fueron imputados el 25 de enero
pasado por el delito de hurto agravado, acusación impulsada por el fiscal
federal Ricardo Rafael Toranzos, del Área de Casos complejos de la Unidad
Fiscal Salta.
En la
audiencia de formalización de la investigación penal, dirigida por el juez
federal de Garantías 1, Julio Bavio, el fiscal presentó el caso, fundó la
imputación y dejó latente la posibilidad de que la acusación se agrave a través
de la figura de “asociación ilícita”.
Los
acusados fueron identificados por el juez como Eduardo Francisco Avilés; su
pareja, Estela Verónica López; y el hijo de esta, Rodrigo Cuellar, quienes
fueron asistidos en la audiencia por el abogado Alexis Morales.
Con la
asistencia del auxiliar fiscal, Facundo Mirabella, el representante del
Ministerio Público Fiscal presentó el caso, el cual se había iniciado el 29 de
septiembre del año pasado cuando la Delegación local de la Policía Federal
reportó información recibida mediante una llamada anónima.
El fiscal
señaló que una mujer aportó datos precisos respecto a la maniobra, consistente
en el robo sistemático de combustible de una estación ferroviaria de esa
ciudad, la cual se encuentra a cargo de la firma Belgrano Cargas y Logística
SA. La denuncia especificó que uno de los principales implicados era Avilés,
empleado de esa empresa.
La
denunciante aportó datos del domicilio donde se acopiaba el combustible y
mencionó que López y Cuellar eran otros cómplices de esta maniobra, la cual no
se limitaba solamente a la sustracción sino a la venta del gasoil en
localidades vecinas, tanto en Salta como en Jujuy.
Como
resultado de la investigación que se llevó adelante -a cargo del Investigador
Pablo Carraro y de Facundo Saravia, ambos del Área de Casos Complejos- se pudo
establecer hasta el momento la sustracción de 19.800 litros de gasoil, lo cual
significó un perjuicio para el Estado que rondaría la suma de 1.568.160 pesos.
La
fiscalía hizo hincapié en las numerosas conversaciones que mantuvieron los
acusados, tanto para coordinar el hurto del combustible como su
comercialización entre comerciantes y finqueros de la zona.
Hurto agravado
Si bien al
presentar el caso el fiscal imputó a los tres acusados el delito de hurto
agravado, el cual tiene una escala penal de carácter excarcelable, dejó latente
la posibilidad de que la acusación se agrave, ya que aún resta analizar ciertos
resultados e informes que podrían dar paso a la figura de asociación ilícita,
calificación que también fue mencionada por el juez Bavio.
En este
sentido, desde la fiscalía se hizo hincapié en las numerosas conversaciones que
mantuvieron los acusados tanto para coordinar el hurto del combustible como su
comercialización entre comerciantes y finqueros de la zona, conducta que podría
ser compatible con las condiciones establecidas respecto a la asociación
ilícita.
Asimismo,
resta conocer la condición laboral de Avilés, quien trabaja en la estación
ferroviaria y era el encargado de la descarga de combustible. Al respecto, la
fiscalía indicó que se espera conocer si se trata de un trabajador del área
privada o si sus funciones podrían revestir las mismas de un funcionario y/o
empleado público, con lo cual la acusación penal podría agravarse.
La maniobra
Al
referirse al accionar de los acusados, quienes por ahora optaron por no
declarar, Toranzos explicó que, al realizar las tareas de campo, a cargo de la
Policía Federal, se pudo comprobar efectivamente que, en horas nocturnas y
desde la casa ubicada en la calle 20 de Febrero 1058, salía una camioneta Ford
Eco Sport, que se dirigía a la estación ferroviaria.
Indicó que
allí, tras ingresar con distintas excusas y mientras Avilés entretenía a los
guardias, López y Cuellar cargaban bidones de combustibles, los que luego eran
trasladados a la vivienda y almacenados en tachos de 200 litros o en los mismos
bidones, todo dentro de una habitación del inmueble.
Las tareas
de investigativas confirmaron que esta maniobra se reiteró en distintas
ocasiones, a veces con la participación de los tres acusados y en otras sólo lo
hacía Cuellar. Al profundizar la investigación, la fiscalía solicitó al Juzgado
de Garantías en feria la autorización de intervenciones telefónicas, que no
sólo confirmaron la maniobra de sustracción del combustible sino su venta,
tarea que mayormente estaba a cargo de López.
Las
escuchas telefónicas, algunas de las cuales fueron mencionadas por el fiscal en
la audiencia, demostraron de manera contundente cómo López acordaba el precio
de ganancia del combustible sustraído y su posterior entrega, que se hacía en
la misma vivienda o a domicilio.
“Aunque la
investigación aún está en curso, se pudo establecer que la conducta de los
acusados consistió en el desapoderamiento del combustible, accionar que se
ejecutaba a partir de la confianza que la empresa le había dado a Avilés, quien
tenía a su cargo la descarga del combustible”, resaltó el fiscal.
Agregó que
el combustible “era transportado a Belgrano Cargas y Logística SA, mediante un
convenio con YPF, para la provisión en cada una de sus dependencias”. Como
resultado de estas tareas investigativas se solicitaron allanamientos, tanto en
la casa de la calle 20 de Febrero como en otro inmueble, donde se recuperó
combustible hurtado y se secuestraron teléfonos celulares y documentación de
interés para la causa.
“La
conducta de los acusados consistió en el desapoderamiento del combustible,
accionar que se ejecutaba a partir de la confianza que la empresa le había dado
a Avilés, quien tenía a su cargo la descarga del combustible”, señaló el
fiscal.
Escuchas
Al referirse
al resultado que arrojaron las intervenciones telefónicas, el fiscal explicó
que surgieron numerosas pruebas respecto a la responsabilidad de los acusados
en los hechos. Como evidencia de ello, señaló que el 9 de enero pasado López
mantuvo una conversación con un cliente.
En la
comunicación, la mujer llamó al comprador y le ofreció el combustible. “Hola,
le quería decir que ahí tengo tres tachos… Si quería que se lo lleve”. El
cliente aceptó la oferta: “Eh, ¿tres tachos? Bueno, bueno”. López contestó:
“Ahí vamos enseguida, así terminamos temprano…”.
En otro
diálogo, del 11 de enero pasado, López encaró a otro comprador. “Quería
preguntarle si no necesita gasoil”. Su interlocutor le consultó: “A cuánto lo
va a hace”. López prosiguió: “Lo voy hace’ los 200 litros a 10 mil pesos”. El
cliente reflexionó y luego pidió: “Cuánto me sale, 50 pesos el litro…Bueno,
tráigame unos 200 litros, pue’”. López concluyó: “Lo que usted quiera”.
El 13 de
enero, en tanto, Avilés habló con López sobre bidones de combustible sustraído.
“Ahí cargo en la camioneta unos tantos bidones, de esos chiquitos, de 5
litros”, le dijo. Su pareja le respondió: “Ah, bueno”. Tras lo cual Avilés
indicó: “Ahí tiralos en la pieza del fondo nomas, pue’”.
En otro
tramo, también en diálogo con su pareja, Avilés se refirió a una incursión para
hurtar combustible: “Yo calculo que mañana… Si no hoy día a la noche, capaz que
se nos dé la última”, le dijo, y luego agregó: “La máquina se ha ido para
Ledesma, capaz esté saliendo a las tres o cuatro de la tarde… Va a estar
entrando acá a las nueve o diez de la noche”. Completó: “Así que ojalá sea esa
nomás, que me toque… Los otros se van a ir a la medianoche…Después lo hacemos
cagar…”.
Resolución
Al
finalizar la audiencia, y tras evaluar el pedido de imputación por parte de la
fiscalía, el plazo de investigación de 60 días requeridos y las reglas de
conducta para los acusados, como una objeción de la defensa respecto al
agravamiento del delito de hurto, el juez falló en consonancia con lo pedido por
el fiscal.
“Se trata
de un hecho delictivo, en el que la probable responsabilidad recae en los
acusados, pues advierto elementos de cargo contundentes y pruebas sólidas
presentadas por parte de la fiscalía, las que dejan de manifiesto el robo de
combustible a cargo de los acusados”, indicó el magistrado.
“López
tenía una función clave en la negociación de venta, como así también las
escuchas revelan otros episodios referidos a la sustracción del combustible,
como la preparación de la camioneta, los bidones. Surgen precios y otros
aspectos a grandes cantidades de combustible que era negociado”, agregó.
“En
consecuencia, el hecho está probado, pues hay elementos contundentes sobre la
calificación. No obstante, aún resta saber si uno de los acusados es o no
empleado público, razón por la cual y por el momento, la acusación es más
favorable a la de hurto”.
Al
extenderse sobre el análisis de la calificación penal, el juez indicó que si
bien “con el resultado de los allanamientos la acusación de la fiscalía se
fortaleció, aún resta determinar si las condiciones no descartan la comisión de
una asociación ilícita o delito continuado”.