La historia del taiwanés Hung Kuo
podría ser el guión de una película. Llegó a la Argentina hace más de 30 años
con su padre, sus tíos y primos, 15 parientes en total, escapando de una
posible guerra en el contexto de la Guerra Fría. Rebautizado como Fernando Hung
por sus amigos argentinos, logró crear la única agencia de turismo del Barrio
Chino y con la pandemia tuvo que reconvertirse a exportador de ajos.
Su pasión por este país hace que se
defina: “Soy más argentino que chino, siempre digo que fui fabricado en China y
ensamblado en Argentina”, dice Hung en un perfecto castellano. “Hice la
primaria, la secundaria en un industrial, como todo hijo de inmigrante y
estudié derecho, pero me falta la tesis. Armé mi familia y tengo dos hijos de
17 y 18 años”, relató.
Su curiosidad llegó a tal punto que
leyó La Comunidad Organizada y decidió que era necesario transmitir los
pensamientos del General Juan Perón a su gente. “No me hice peronista, pero
decidí traducir al chino mandarín el libro e imprimí 1000 ejemplares. Quería
que todos los chinos conocieran el pensamiento del Gral. Perón para que nos
ayuden a la integración. Muchos hablan mal del peronismo, pero hay que entender
para poder criticar”, contó. Es su cuarto libro, tiene tres más sobre turismo.
Hasta de la pandemia, trabajaba en
su agencia Hung Turismo trayendo y llevando turistas desde y hasta China. Desde
marzo pasado no pudo hacer ni un solo viaje, sin embargo, no dejó de pagarles
el sueldo a sus siete empleados con la ayuda del ATP.
Cuando su papá falleció hace ocho
años, con sus hermanos decidieron no dividir la herencia. Crearon la fundación
Chinapass en agradecimiento a la Argentina, desde ahí se dedican a la educación
de niños, al cuidado de ancianos y ofrecen clínica gratuita. El año pasado
arrancaron con la creación de una orquesta sinfónica juvenil con chicos de
barrios carenciados, en especial del Bajo Flores. El año pasado empezaron con
percusión, este año les enseñarán cuerdas. En breve, abre la inscripción para
sumar más chicos. “Quién agarra un instrumento, difícilmente agarra un arma”,
dice Hung.
Casi en silencio, armó con sus
hermanos una clínica gratuita que recorre zonas rurales como los Valles Calchaquíes, Salta, Tucumán, y
advierte que hay muchos problemas de violencia familiar y de género. “Este año
vamos por más, armando un equipo de profesionales médicos para clínica
gratuita, odontológia y oftalmología”, contó feliz Hung.
Con su familia tiene campos en
Catamarca donde tiene olivos y nuez pecán. La pandemia lo obligó a
reconvertirse y pasó de productor a exportador. “Trabajamos sobre la
exportación de productos agrícolas. Argentina tuvo grandes oportunidades para
exportar porque el Estado sacó los aranceles a muchos productos agrícolas para
que sean más competitivos. Comenzamos exportando ajos, Argentina pelea con
España el segundo puesto detrás de China en la producción mundial de ajo. Como
falta en alguna temporada, lo llevo desde Argentina. Ahora estamos por exportar
pasas de uva y pistachos”, contó Hung.
Desde su agencia de turismo firmó
un convenio con la Asociación de Instructores de Esquí, Snowboard y Socorristas
de montaña ADIDES. “Queremos exportar instructores de nieve argentinos a Asia .
Argentina tiene los mejores instructores de esquí a nivel mundial”, dice este
emprendedor chino que no se da por vencido.
Le gustaría volver a organizar
viajes desde y hacia China, pero deben abrirse las fronteras antes. “Hace un
año que venimos aguantando y remando, estamos al día con el pago de los siete sueldos.
Esperamos poder volver a trabajar pronto. Mientras no me queda otra que reinventarme”,
dijo el chino que en pleno Barrio Chino no pierde las esperanzas.
Fuente: BAE Negocios
LS