En abril del
año pasado, el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), Carlos
Cruz, advertía que sobre el inicio del 2021 habría sobreprecios en el mercado
de alimentos, retención de productos y mercados paralelos por fuera de toda
legalidad. A los tres meses de aquella primera corazonada se lo pudo advertir
al Presidente Alberto Fernández y al equipo de colaboradores del ministro de
Economía. “Prestemos atención a los 6.000 millones de dólares que deberían
ingresar como divisas de aquí a diciembre”, había sido el mensaje.
Profecía
cumplida. Entre agosto y octubre del año pasado, las cerealeras junto a otras
exportadoras retacearon la liquidación de divisas para presionar por una
devaluación. En ese momento álgido de la pulseada con parte del poder económico
real, el organismo que debe investigar y prevenir los delitos económicos
complejos convocó a una reunión en la que participaron la Superintendencia de
Seguros, la AFIP, Agricultura, la Comisión Nacional de Valores (CNV) y
Economía.
En paralelo,
el Gobierno nacional tuvo que avanzar en una alianza con el Consejo
Agroindustrial Argentino, integrado por las mismas empresas con capacidad de
presión sobre el tipo de cambio. Más que un pacto de caballeros, parecía un
pacto con el diablo.
La UIF sigue
trabajando con la siguiente hipótesis: la mayor lesividad hacia los recursos
del país proviene de la evasión tributaria y el contrabando a gran escala, tema
que convoca a su titular desde la década de 1970. Por eso le reclamó
formalmente a Mario Meoni, ministro de Transporte, que la UIF debía participar
en la reunión del Consejo Federal de la Hidrovía que se realizará mañana en
Rosario. Ante un primer llamativo silencio del ministro de Transporte, la UIF
fue convocada.
Línea de conducta
La
Secretaría de Comercio Interior imputó durante la semana a Mastellone, Fargo,
AGD, Danone, Molinos Cañuelas, Bunge, Molinos Río de la Plata, Unilever,
P&G, Paladini y Potigian por retención en sus volúmenes de producción o
falta de entrega de determinados productos de consumo masivo.
Al menos
tres de estas empresas habían sido intimadas el año pasado por el Banco Central
por no liquidar divisas en tiempo y forma: Aceitera General Deheza (cuyos
dueños son el ex senador Roberto Urquía y Miguel Acevedo, titular de la Unión
Industrial Argentina), Bunge y Molinos.
Toda una
línea de conducta por parte de las empresas concentradas.
Traficante de granos
Como
objetivo central, la UIF se trazó avanzar contra los delitos complejos
vinculados a la evasión tributaria y el contrabando. Las empresas cerealeras
que operan sobre el corredor del litoral están en la mira.
Las
estadísticas globales que circulan en el organismo indicarían que hay una mayor
lesividad económica por delitos tributarios (60%) frente a un 5% de lesividad
de la llamada corrupción.
El
periodista Dan Morgan escribió el libro Los traficantes de Granos. La historia
secreta del pulpo mundial de los cereales: Cargill, Bunge, André, Continental y
Louis Dreyfus. Si bien fue publicado en 1979, sirve para describir el
comportamiento de las mismas compañías que actualmente tienen la capacidad de
horadar al fisco.
“Bunge
vinculaba a la Argentina con la economía triguera mundial; y cuando había
ganancias los agricultores eran por lo general los últimos en recibirlas… Daban
el crédito al agricultor, le venden la semilla y le compran el grano. Y cuando
las cosechas se han levantado, Bunge le vende al agricultor la cuerda para que
se ahorque”. Cámbiese trigo por soja.
Las grandes
empresas cerealeras suelen negar el contrabando. Incluso algunas áreas del
Estado lo minimizan. Pero es más visible de lo que parece. La ex fiscala de
Villa María, Virginia Carmona, investigó una red de contrabando de soja que
utilizaba empresas y facturas apócrifas a gran escala. Entre la documentación
recabada halló que toda la soja comercializada de manera ilegal salía del país
a través de Vicentin y en menor medida, por Bunge y Cargill. Si bien zafaron de
la causa penal, marca toda una línea de conducta.
Causas
Pero la UIF
tiene en la mira a Bunge y Vicentin en otros expedientes:
Es
querellante contra Bunge en una causa en la que se investigan delitos aduaneros
a partir de declaraciones juradas falsas de exportación y otro expediente que
está radicado en el Juzgado Federal de Oberá por contrabando.
En la causa
por delitos aduaneros, vinculada a la posible falsificación de declaraciones
juradas, la jueza María Eugenia Capuchetti le había negado a la UIF ser
querellante con el argumento de que no había delito precedente para el lavado
de dinero. Capuchetti es la misma que tiene cajoneada una causa contra Patricia
Bullrich por su rol en la persecución a los mapuches. La magistrada luego se
declaró incompetente y la causa quedó en el Juzgado Penal Económico 6, a cargo
de Marcelo Aguinsky.
La
investigación mencionada fue iniciada por una denuncia de la Fundación por la
Paz y el Cambio Climático en la que se planteó que la empresa Bunge Argentina
S.A. habría utilizado un ardid para obtener una ventaja patrimonial minimizando
el pago de retenciones, y habría declarado exportaciones por más de siete
millones de toneladas de granos antes de la suba de las retenciones durante la
gestión de Mauricio Macri. Como imputados quedaron Adrián Chueco, Guillermo
Marcotegui, Ramón Fernández Asenjo, los tres directivos de Bunge, y Luis Miguel
Etchevehere, ex ministro macrista.
Camiones
La UIF
también dialogó con las autoridades del Ministerio de Seguridad sobre el
contrabando por el corredor litoral. Las estadísticas de la cartera que conduce
Sabina Frederic sobre la cantidad de procedimiento y los granos incautados en
el último año reafirman la hipótesis sobre el tráfico ilegal de granos.
Según la
Dirección Nacional de Estadística Criminal del Ministerio de Seguridad, durante
2020 se incautaron 3.691 toneladas de cereales, en su mayoría maíz y soja. Esto
fue un 55,4% superior al año anterior.
Por otro
lado, en cuanto a la cantidad de procedimientos, el año pasado se realizaron
139 contra 57 ocurridos en 2019, un incremento del 144%.
Los
operativos en los que se detectó el tráfico ilegal de soja y maíz –mucha con
destino a Paraguay– fueron realizados en
Salta (41% del total), Corrientes (24%), Misiones (18%), Córdoba (9%) y
Jujuy (3%).
Lo que se
pretendió contrabandear en 2020 –sólo de lo detectado, ya que cuando se frena
un camión pasan otros cuatro– equivalió a 217 millones de pesos.
“Hay que
optimizar los controles sobre el referido Corredor litoral y la Hidrovía, sus
puertos y rutas terrestres, que desde hace décadas viene siendo utilizado para
llevar adelante operaciones de narcotráfico, trata de personas, tráfico de
armas alrededor de la zona de la triple frontera y contrabando de granos,
aceites y harinas con países limítrofes”, dijo Cruz.
Hecha la ley, hecha la trampa
“Los
sectores que promueven el alza de precios son los mismos que presionaron a
nuestro Gobierno para ir hacia una gran devaluación y los que quieren
disciplinar a la política, lo mismo que un sector del Poder Judicial. Queremos
organismos del Estado que claramente funcionen y cumplan el rol que tienen que
cumplir”, sostuvo la senadora María de los Ángeles Sacnun en ocasión de los
recientes cambios realizados a la Ley de Defensa de la Competencia.
En el rubro
de la alimentación también hay sectores concentrados como los que fueron
intimados por la Secretaría de Comercio interior o el Banco Central.
En el libro
La justicia acusada (Alberto Fernández, Mauro Benente y Federico Thea), Carlos
Cruz escribió que a instancias de la OCDE –organismo supranacional cooptado por
los mismos intereses económicos mencionados– el macrismo forzó cambios a la ley
de Defensa de la Competencia.
“Se apela
así a la sanción de leyes que, más allá de su enunciado simbólico, describen la
conducta prohibida incorporando elementos oscuros y multiplicidad de verbos que
no resisten la confrontación con las categorías de análisis técnico y el
principio de legalidad. Con arreglo a esos anhelos, y en relación con los
perjuicios derivados de las prácticas monopólicas, el desabastecimiento de
productos, la contratación fraudulenta de deuda externa, las maniobras en el
mercado de cambio o la evasión y salida de capitales, se verifica una directriz
promotora de un derecho penal económico que configura dentro de una economía
concentrada un retroceso en lo relativo a la protección y defensa de los
derechos socioeconómicos de los sectores vulnerables”, escribió Cruz.
Hecha la
ley, hecha la trampa. Por eso se promovió un nuevo cambio en la ley de Defensa
de la Competencia y también se avanzará, desde la UIF al menos, en poner la
lupa sobre el contrabando a gran escala que ocurre a orillas del Paraná,
protagonizado por los mismos empresarios que se sientan a negociar con el
Gobierno nacional.
Fuente: El
Cohete a la Luna
LS