Del decreto
de imputación, surgió que el imputado, el 22 de enero de 2019, cerca de las
18:30, cometió un exceso en sus funciones mientras trasladaba al denunciante,
en calidad de demorado, a quien golpeó con su cachiporra en la cabeza y le
provocó lesiones.
Un examen
médico practicado por el Servicio Médico Forense del Poder Judicial, constató
que el denunciante presentaba “herida contusa en región occipital, excoriación
en escápula derecha y cuello lado izquierdo”, mientras que otro examen
realizado por el CIF, también destacó la presencia de una lesión de dos
centímetros de longitud, con labios unidos por dos puntos de sutura.
En su
relato, el denunciante sostuvo que caminaba por el Grupo 648 Viviendas de
barrio Castañares junto a un amigo, para reunirse con otros conocidos. Al
acercarse al punto de reunión, el denunciante observó a unos siete efectivos
motorizados. A medida que se acercaban, pudo ver que por detrás también venían
móviles de Infantería, por lo que todo el grupo huyó en distintas direcciones.
Relató que
en ese momento, su amigo ingresó a una casa, mientras que él se quedó quieto en
la calle. Entonces, se le acercó un policía que le dijo “contra la pared,
arrodillate”. Aclaró que no le hicieron ninguna requisa en ese momento y que
solo atinó a soltar su teléfono celular.
En tanto, el
policía le dijo “agarrá el celular pendejo y subite a la camioneta”, mientras
lo empujaba, sin esposarlo. El denunciante fue el primero en ser ubicado,
sentado en el piso con las rodillas encogidas y la cabeza agachada. Sostuvo que
metros después, el móvil volvió a detenerse y que subieron a tres personas más.
Relató que
eran custodiados por cuatro policías, quienes comenzaron a pegarles a todos;
con golpes a mano abierta. Sin embargo, el denunciante fue luego golpeado con
una cachiporra y sintió que algo le pasaba por la oreja. Al tocarse, notó que
era sangre. Escuchó a uno de los policías decir “no, mirá boludo”, y luego le
colocaron una gorra que era de otro de los detenidos, para cubrirle la herida.
Antes de bajarlo
en el Centro de Contraventores, los policías limpiaron la herida con su propia
remera, mientras que tras ser revisado, un médico pidió que lo trasladaran al
hospital San Bernardo, donde le hicieron una sutura.
Al volver al
Centro de Contraventores, la víctima pudo escuchar a dos efectivos decir “ese
fue el boludo de Guaymás”.
LS