En las dos primeras audiencias del juicio seguido a Ramón
Jesús Cortez, Teodoro Arias y su hijo Enzo, el fiscal general Eduardo José
Villalba, en representación del Área PROCUNAR NOA de la Unidad Fiscal Salta,
expuso la prueba documental, técnica y testimonial que compromete a los
acusados en el debate que aborda su responsabilidad en el denominado “Caso
Lapad”.
El juicio, por el delito de transporte de estupefacientes
agravado por el número de intervinientes y la utilización de un menor de edad,
se lleva adelante los miércoles en el Tribunal Oral Federal Nº 1, bajo la
dirección del juez Federico Díaz y con la intervención de los vocales Marcelo
Juárez Almaraz y Marta Liliana Snopek.
En su turno, la fiscalía pidió la declaración de varios
efectivos de la Unidad Especial de Investigaciones y Procedimientos Judiciales
de la Gendarmería Nacional, quienes tuvieron distintos roles a lo largo de la
investigación del caso.
Cortez y los Arias están acusados como integrantes de la
banda que el 18 de octubre de 2019 llevó adelante el transporte de 29 kilos de
marihuana, desde la localidad de Morillo, próxima a la frontera con Paraguay, a
Embarcación, escala previa a su destino final: la capital de Salta.
Por esta operación, neutralizada ese mismo día por la
investigación llevada adelante por la PROCUNAR NOA, once personas fueron
detenidas, entre ellas los jefes de la organización, Juan Lapad y su hijo
Sergio, quienes ya fueron condenados a 6 años de prisión en el marco de un
juicio abreviado. El caso alcanzó gran trascendencia en Salta, ya que Juan
Lapad es hermano del senador por el departamento Rivadavia y también vicepresidente
primero la Cámara de Senadores de la provincia, Mashur Lapad, y de una
funcionaria que ocupa un alto cargo en la justicia salteña.
Según la fiscalía, los vínculos políticos eran utilizados
por los líderes de esta organización, según surge de algunas de las escuchas
telefónicas captadas, en las cuales se habla de ciertos datos aportados por
“los tíos”.
Testimoniales
Al momento de explicar cómo se gestó y se llevó adelante
el transporte de la droga, y en especial el rol que tuvieron los tres acusados,
los testigos presentados por la fiscalía refirieron la participación de Cortez
y los Arias en el delito imputado.
Los primeros en hacerlo fueron los efectivos de la
Gendarmería Nacional que dirigieron las pesquisas, bajo la dirección de la PROCUNAR
NOA, quienes describieron en detalle los movimientos de los tres acusados.
Indicaron que la investigación se inició el 26 de julio de 2019, cuando se
profundizó la pesquisa en torno a un informe que daba cuenta del accionar de
tres personas que se dedicaban a obtener droga de Paraguay para luego trasladarla
a la localidad de Alto La Sierra, en el Departamento Rivadavia.
Uno de los testigos sostuvo que se estableció que Eduar
Santillán, también condenado a 4 años de prisión en un juicio abreviado, había
acordado con los Arias la venta de una carga de marihuana,
Los testigos dijeron que el estupefaciente era para Juan
Lapad, quien estaba al frente de la organización y buscaba un proveedor. A la
postre, Teodoro Arias, padre de Enzo, quien se encargó de acordar con Santillán
la droga requerida.
Intervenciones
Los testigos de la fuerza de seguridad explicaron que los
Lapad querían una carga aún mayor de la secuestrada, pero que debieron conformarse
con los 29 kilos que Santillán le entregó a los Arias, aunque en ello tuvo una
importante demora, situación que generó cierta tirantez y reclamos.
El fiscal Villalba, asistido por los auxiliares Mariana
Gamba Cremaschi y Jorge Viltes Monier, quienes dirigieron también las
pesquisas, presentó al tribunal numerosas intervenciones telefónicas que
apuntalaron lo declarado por los testigos.
En otro tramo de la hipótesis criminal presentada por la
fiscalía, Villalba pidió la declaración de otros efectivos, tanto de la Policía
de la provincia y de la Federal, quienes tuvieron distintas participaciones en
los procedimientos que permitieron la detención de la organización, y la
recolección y análisis de elementos secuestrados, como los teléfonos celulares.
Los policías relataron que días previos al 18 de octubre,
cuando se secuestró la droga, Arias mantuvo varios diálogos con Sergio Lapad, y
éste a su vez con su padre, en los que reportó que la droga finalmente ya estaba
en Morillo a la espera de ser transportada a Embarcación, y desde allí a Salta.
También se mencionaron contactos telefónicos con Cortez,
quien dialogaba con Sergio Lapad, ejecutor de las órdenes de su padre en el
norte. No obstante, se comprobó que este acusado tuvo diálogos directos con
Juan Lapad, en una especie de doble verificación de los movimientos en esa
zona.
En “tiempo real”
Al referirse al día elegido para transportar la droga, el
18 de octubre de 2019, los testigos describieron cómo, en tiempo real, a través
de los teléfonos intervenidos de los acusados y el impacto de sus celulares en las antenas
de la zona, se pudo seguir los movimientos de todos los implicados.
Así, por ejemplo, los testigos sostuvieron que Sergio
Lapad se comunicó con Cortez para que saliera a “barrer” la ruta 5, elegida
para el transporte, tarea consistente en alertar sobre la presencia de
controles o vehículos de la Gendarmería u otra fuerza de seguridad.
Los testigos contaron que Cortez fue detenido por la
policía, pero no porque haya sido descubierto sino para que hiciera de testigo
en otro procedimiento antidroga. Esto se conoció, casualmente, cuando el
acusado llamó a su pareja para contarle lo ocurrido.
En ese diálogo, la mujer, al escuchar que había sido detenido
por la policía, enseguida cometió la infidencia de averiguar si la droga en
cuestión “es de ustedes”, a lo cual Cortez respondió que “no” y le recomendó
que se quedase “tranquila, que está todo bien”.
En otros diálogos, en tanto, Cortez informó que la ruta
estaba complicada debido a que había mucha presencial de vehículos de distintas
fuerzas, lo cual cambió el 18 de octubre, cuando Sergio Lapad decidió hacer el
transporte, pues en una localidad de la zona había un festival y estimó que
ello jugaba a su favor.
De esta manera, los testigos se refirieron a los diálogos
entre los acusados, antes y durante el procedimiento, como a otros imputados,
quienes, al enterarse del secuestro de la droga, también comenzaron a cruzar
llamadas en las que hicieron referencia a la actuación judicial.
Por último, la fiscalía presentó también a los peritos
que realizaron el análisis del impacto de las llamadas en las antenas de la
zona, entre otros estudios técnicos que el fiscal Villalba presentó para
ratificar la hipótesis criminal del caso.
NF