DDN. La fiscala penal de Derechos Humanos,
Verónica Simesen de Bielke, requirió ante el Juzgado de Garantías 8, la
elevación a juicio de la causa que tiene como imputados a cinco efectivos
policiales, acusados de los delitos de vejaciones calificadas por el uso de la
violencia y lesiones leves, en concurso ideal y en calidad de coautores.
Las imputaciones recayeron sobre los efectivos
Juan Alberto Juárez, de 39 años; David Gabriel Bolívar, de 35; Adrián Alberto
Monteros, de 44; Héctor Samuel Urdanivia, de 30 y Sergio Daniel Dragicevich, de
25.
La investigación inició con la denuncia radicada
por la víctima, quien presentó en Fiscalía un escrito en el que relató de
manera pormenorizada los hechos. Si bien no pudo precisar los nombres y cargos,
indicó que se trataba de los efectivos que el 11 de noviembre de 2020, en
camioneta, patrullaban las calles del sector sur de la ciudad de Orán.
Afirmó que ese día, cerca de las 20:30, salió de
trabajar y se dirigió en su moto a su domicilio en barrio 266 Viviendas, se
bañó y salió a buscar a su novia en barrio Primavera. Cuando pasó frente la
cancha del barrio, lo hicieron parar unos amigos, por lo que bajó de la moto.
Indicó que, a los pocos minutos, llegaron ocho
policías en una camioneta grande, todos con barbijo y la visera baja. Ante esto,
todos sus amigos salieron corriendo. Cuando los policías bajaron le preguntaron
por qué no tenía el barbijo puesto, el denunciante se dio cuenta que lo había
olvidado en su casa. Al expresarles esto, los efectivos le exigieron que se
pusiera cualquier cosa de barbijo y como no tenía pañuelo, los acusados
encontraron una media muy sucia que estaba en la vereda de la cancha y se la
quisieron poner en la boca. Luego de que el denunciante se negara, fue subido
al móvil, donde comenzaron a golpearlo.
La víctima les dijo que sabía cuáles eran sus
derechos y que no podían hacer eso. También les dijo que tenía un familiar
policía. Ante esto, los imputados le preguntaron quién era su familiar. Tras
contestarles, le dijeron “ah, vos sos familiar del batiyuta” y comenzaron a
pegarle más fuerte.
Como el denunciante no lloraba, le dijeron “así
que vos te la aguantas” y comenzaron a pegarle con cachiporras por todo el
cuerpo. Luego lo llevaron a un baldío y sin bajarlo del móvil continuaron con
la golpiza, hasta que comenzó a llorar.
Luego, uno de ellos dijo “sonreí para que te
saquemos unas fotos así nos reímos todos. Reíte chango o te hacemos cagar de
nuevo. Dale reíte”, por lo que se tuvo que reír y ahí le sacaron varias fotos.
Después de eso, relató que lo hicieron arrodillar
unos 20 minutos, hasta que uno de ellos le dijo “firmá chango estos papeles,
son el motivo por cual te arrestamos, por no tener barbijo. Firma y te llevamos
a la Comisaría para soltarte”.
En sus fundamentos, la fiscala penal Verónica Simesen
de Bielke sostuvo que, entre los elementos reunidos durante la investigación,
están las constancias del libro de guardia de la Comisaría 25 y del informe que
acreditó que la víctima fue ingresado a esa sede por los integrantes del móvil
1849, en el cual circulaban los acusados quienes, en un claro acto de exceso en
el uso racional de la fuerza, le causaron lesiones a la víctima que fueron
acreditadas.
Así, se tiene así que los acusados, mientras
cumplían un acto de servicio, desplegaron conductas consistentes en causar un
daño a la integridad física del denunciante y excedieron los límites impuestos
por la Ley 7742, que autoriza a las fuerzas policiales a “hacer uso de la
fuerza pública cuando fuere necesario”, pues las lesiones constatadas en la
integridad física de la víctima permiten sostener que la conducta desplegada
por los acusados, afectaron su dignidad y e integridad personal.
BH