El lunes
pasado un ciudadano boliviano fue detenido y procesado con prisión preventiva
por el delito de trata de personas en Santa Fe. Intentaba raptar y llevar en un
micro hacia el país vecino a una adolescente de 14 años, a la que había captado
a través del popular videojuego “Free Fire”.
La historia
comenzó hace un par de meses. El joven contactó a la chica a través del juego
virtual, desarrollado por 111 Dots Studio, disponible en las plataformas
móviles Android e IOS y que, en 2019, se convirtió en el más descargado a nivel
mundial. Desde finales de 2020, tuvieron un diálogo fluido, que pasó luego del
chat de la plataforma hacia Facebook y WhatsApp.
El hombre
usó información personal de la menor para avanzar con su plan de manipulación y
así concretar el posterior secuestro. Pudo conocer a través de las redes que la
adolescente es la mayor de siete hermanos y que se encontraba en una situación
familiar vulnerable.
Con esta
imagen, la joven era buscada en las redes sociales. Estuvo más de 24 horas
desaparecida. (Imagen: Red Solidaria de Mar del Plata / Twitter)
Tras varias
semanas, en una charla virtual le propuso tener “una relación más seria”.
Luego, le preguntó a la víctima si le gustaría que fuera hasta Mar del Plata,
de donde ella es oriunda, para conocerla. Esto terminó ocurriendo los primeros
días de febrero.
Del ingreso
al país del ahora imputado no hay registros, por lo que, según la hipótesis de
la Justicia, conocía no solamente una manera de entrar a la Argentina de forma
clandestina, sino también de salir para sacar así a la joven.
Luego,
llegaría otra manipulación que incluía también de trabajo en un supuesto salón
de belleza de una prima de él. Respecto a esto último, le aseguró que ganaría
3.500 dólares cada semana y tendría alojamiento gratuito. Además, le mostró
imágenes del lugar y la comunicó con la supuesta dueña del establecimiento.
“El monto de
la oferta excesivamente elevado en relación con la tarea a desarrollar, permite
fácilmente afirmar que esta no era cierta y que el despliegue de las sucesivas
maniobras engañosas llevadas a cabo por el imputado escondía una clara
finalidad de explotación, que estimamos sexual, teniendo en cuenta las
características de la víctima y las manifestaciones del propio imputado al
intentar convencer a la víctima de que esa no era su finalidad”, precisó la
Fiscalía Federal N°1.
Sin embargo,
esto se pudo evitar a partir de la denuncia de los padres ante la Policía de
Santa Fe, que interceptó el micro en el
que ambos viajaban con destino hacia Salvador Mazza, en Salta. Allí,
cruzarían a Bolivia. Además, se pudo conocer que, durante el viaje, el imputado
tenía el DNI de la chica y le había pedido que apagara su celular.
Fuente: El Esquiu
LS