DDN. Las imputaciones recayeron
sobre el oficial subayudante Rómulo Segovia, el sargento Pablo Exequiel Toledo,
el cabo Ignacio Esteban Zurita y el cabo Darío Aníbal Guzmán, todos con revista
en la División Seguridad Urbana.
Del requerimiento surgió que en
la madrugada del 13 de junio de 2020, los acusados a bordo del móvil 1727 se
desplazaron a colaborar con el móvil 1737 de la subcomisaría de Villa Lavalle, donde
divisaron a los causantes del robo a un remisero, a quien asaltaron con un
cuchillo en inmediaciones de la esquina de las calles Julio Paz y Carlos Outes.
Al divisar a un menor que se daba
a la fuga, los imputados lograron alcanzarlo en el Pozo de la Muerte y lo
detuvieron. Luego, lo trasladaron a la subcomisaría de Villa Lavalle, donde
según el menor, los mismos efectivos que lo detuvieron, lo metieron a una
habitación y lo golpearon en distintas partes del cuerpo, que le produjeron al
menor lesiones que fueron constatadas por certificados médicos.
En sus fundamentos, la fiscala
penal Simesen de Bielke, sostuvo que surgió con claridad manifiesta que la
figura endilgada del delito de severidades agravadas por el uso de la
violencia, pretende proteger el remanente de libertad del que dispone todo ser
humano en virtud de ser sujeto de derecho y que atañe directamente a su
dignidad como persona.
Se tiene así que los acusados,
funcionarios policiales con el deber de velar por la seguridad del detenido,
llevaron a cabo una conducta totalmente contraria a lo que se espera de un
funcionario, pues, en la situación de encierro, produjeron actos lesivos hacia
la integridad física del menor, que resultó en el reproche penal.
MP