DDN. Las nuevas
medidas ordenadas que incluyeron múltiples allanamientos en la Brigada de
Investigaciones 2 de Orán y en los domicilios de los efectivos mencionados, se
concretaron este jueves.
Como
resultado, fueron detenidos un oficial auxiliar a cargo de la dependencia y
otros dos oficiales; un suboficial principal y cuatro sargentos que estuvieron
de guardia el día del hecho. Cabe recordar que el pasado viernes 23 de abril,
fueron detenidos un oficial y dos sargentos, en el marco de la misma causa.
Nuevos
testimonios de internos alojados en la Brigada de Investigaciones, fueron
coincidentes al señalar que el pasado 8 de abril, los efectivos policiales
ingresaron a hombre a una habitación de la dependencia que está atrás del patio
interno. Relataron que luego cerraron la puerta y pusieron música a alto
volumen, aunque pudieron escuchar gritos de dolor. Dos de los internos
manifestaron que también fueron víctimas de torturas con bolsas en la cabeza y
que los golpearon.
El pedido de
detención de la fiscala penal Verónica Simesen de Bielke, se fundó
principalmente en la gravedad de los hechos de violencia institucional y en la
necesidad de impedir que los investigados continúen los acometimientos en
contra de la población, con el abuso del poder que detentaron al cumplir
funciones en la fuerza de seguridad provincial. Justamente, el Estado es
responsable de garantizar que el uso de la fuerza sólo sea utilizado como
último recurso y con estricto apego a los estándares internacionales y el
respeto de los derechos humanos, lo que no se vislumbra en la causa.
Asimismo,
resulta reprochable la conducta del resto de los efectivos y del Jefe de la
dependencia, quienes están obligados a denunciar las torturas llevadas a cabo
mientras se encontraban en la dependencia, por lo que omitieron llevar a cabo
una obligación legal.
A raíz de
los pedidos de colaboración, la Unidad de Investigaciones del CIF llevó a cabo
una serie de diligencias que permitieron identificar a los acusados y recopilar
valiosa información para lograr esclarecer los hechos.
Durante los
procedimientos, fue secuestrado el libro de guardia y un automóvil Ford K color
gris, que se encontraba incautado previamente en una causa federal.
Torturas con
submarino seco, taladro y paseo con amenaza de muerte
De las
tareas investigativas, surgió que los efectivos citaron al denunciante para que
prestara declaración testimonial en la Brigada de Investigaciones 2, a raíz del
robo producido en el Supermercado Comodín de Orán.
Una vez
allí, cometieron un claro exceso en el ejercicio de sus funciones y sin que
existieran motivos razonables ni una orden de la autoridad competente, privaron
ilegítimamente de la libertad ambulatoria al denunciante, a quien retuvieron
desde las 18 del 8 de abril, hasta las 2:30 de la madrugada del día siguiente,
esposado y sin que pudiera irse de la dependencia policial.
El accionar
ilícito de los detenidos se extendió hacia el despliegue de conductas del
delito de torturas, ya que infligieron tormentos físicos y psíquicos, de
carácter grave con el fin concreto de intimidar al denunciante, para obtener
una confesión que atribuyera responsabilidades por el robo al supermercado a
personas determinadas, en función de las líneas investigativas que resultaban
en beneficio de la intención del personal para resolver la causa.
Los actos se
desarrollaron a través de múltiples golpes y la colocación en la cabeza de la
víctima de bolsas plásticas, para intentar quebrantar su voluntad. También
exhibieron y prendieron un taladro, con el que amenazaron con provocarle
lesiones y a través de un recorrido en un vehículo perteneciente a la fuerza de
seguridad por las calles del barrio 20 de Febrero, donde nuevamente lo
amenazaron con llevarlo al basural, lugar en el que manifestaron que lo iban a
matar y que se cuidara de denunciarlos, por lo que lo iba a pasar mal, él y su
familia.
Uno de los
efectivos también habría incurrido en el delito de falsedad ideológica, que
concurre en forma real con los demás delitos endilgados, ya que en su calidad
de funcionario público, insertó en un instrumento público una declaración
falsa, concerniente a un hecho que el documento debía probar, al haber
consignado como dichos del denunciante la responsabilidad por el robo al
supermercado a las personas que los mismos efectivos policiales le habían dicho
que los incriminara.
LS