DDN. Las imputaciones recayeron sobre los cabos Santiago
Delfín Jonatan Alcoba y María José Miranda, el sargento Aldo Daniel Chauque y
el suboficial principal Leonardo Corrillo, con revista en la Comisaría 104 de
barrio Palermo I; quienes fueron acusados de los delitos de allanamiento
ilegal, vejaciones agravadas por la violencia y lesiones graves en concurso
ideal, y falsedad ideológica, todo en concurso real.
Los sargentos ayudantes Jorge Alfredo Guitián y Jorge
Valdiviezo, junto al sargento Jorge Alberto Saracho, con revista en la
subcomisaría de Grand Bourg; y el cabo Álvaro Guanca junto al agente Cristian
Cruz, con revista en la subcomisaría de Villa Asunción, fueron acusados de los
delitos de allanamiento ilegal, vejaciones agravadas por la violencia y
lesiones graves en concurso ideal, todo en concurso real.
Las actuaciones de la Fiscalía Penal de Derechos Humanos,
iniciaron tras la recepción de una copia del decreto de la audiencia de
imputación de la víctima de la Fiscalía Penal 1, en la que expresó que el 19 de
diciembre de 2020, salió de su casa en dirección al domicilio de un amigo
ubicado en barrio Bicentenario.
Relató que cuando caminaba junto a su amigo, frenó el
móvil 1723 de la Comisaría 104 de barrio Palermo I, con cuatro policías que
comenzaron a insultarlos, por lo que hicieron “oídos sordos” y siguieron
caminando, pero la policía los seguía “bardeando”.
Cuando el amigo les pidió que los dejaran de molestar,
los policías se bajaron del móvil y los siguieron hasta el domicilio de éste,
donde esperaron a que el móvil policial se fuera. Sin embargo, al lugar también
llegaron los móviles 1682 de la subcomisaría de Grand Bourg y 1700 de la
subcomisaría de Villa Asunción.
Los efectivos patearon la puerta del domicilio, rompieron
un vidrio con piedras e ingresaron contra la voluntad de la dueña de casa,
donde tiraron al piso al denunciante, lo esposaron y lo golpearon.
Sostuvo que la familia trataba de que los policías se
fueran pero que los efectivos no le hacían caso e insultaban a toda la familia,
aunque en la casa había menores asustados.
La víctima indicó que fue subida a los golpes a uno de
los móviles y que al llegar a la Comisaría lo tiraron al piso. Luego, se
sumaron más policías y entre todos, lo patearon.
Tras esto, fue llevado al hospital San Bernardo, donde le
diagnosticaron doble fractura de mandíbula, se la inmovilizaron y le dijeron
que necesitaba una prótesis de platino y medicamentos. Sin embargo, sostuvo que
fue llevado a la Alcaidía y que no le dieron ninguno de los medicamentos
indicados en el hospital y que no podía comer.
El informe médico del Gabinete de Medicina Legal del CIF,
indicó que la víctima presentaba una fractura de mandíbula y que por las
características de la lesión, sería compatible con traumatismo contuso, al
golpearse o ser golpeado con o contra un elemento o una superficie dura, con un
tiempo probable curación superior al mes y de incapacidad laboral de entre 40 y
60 días. ´
La acusación de falsedad ideológica devino porque los
efectivos labraron un acta en la que hicieron constar que la dueña de casa sí había
autorizado el ingreso al domicilio, lo cual no sucedió.
Tras analizar las pruebas que surgieron de la
investigación, entre las que se encuentra la declaración de la víctima,
diversos testigos del hecho, los informes médicos y el estudio de imágenes, la
fiscala penal Verónica Simesen de Bielke, sostuvo que se encuentra acreditada
la existencia del ilícito endilgado y la responsabilidad penal de los
imputados.
NF