DDN. Desde la delegación del INADI en
Salta, plantearon que “algunos funcionarios lejos de trabajar para erradicar y
prevenir éstas prácticas arraigadas que atentan contra los derechos humanos,
las reproducen acentuando los prejuicios discriminatorios”.
La población migrante
históricamente ha reclamado por protección y cumplimiento de sus derechos
humanos e igualdad ante la ley. A un mundo acechado por una descomposición
social progresiva producto de la aplicación de políticas neoliberales, se le
suma la vulnerabilidad a que se las y los expone cuando frente a una situación
de documentación irregular o provisoria se les restringe el acceso a derechos.
Zottos y Betzel deben asumir la
responsabilidad de conocer y respetar las leyes vigentes: Ley 23.592 (de Actos
Discriminatorios), Ley 25.871 (de Migraciones) y el Decreto N.º 1086/05 (Plan
Nacional contra la Discriminación), normativa que reconoce y garantiza los
derechos de las personas migrantes. Por ejemplo, el artículo 34 de la Ley
25.871, que expresa: “Se podrá autorizar la entrada al país de los extranjeros
que no reúnan los requisitos establecidos en la ley y su reglamentación, cuando
existan razones excepcionales de índole humanitaria, interés público o
cumplimiento de compromisos adquiridos por la Argentina”.
La migración ha sido muy relevante
y continua desde los propios orígenes de nuestro país. Su rechazo se construye
sobre la base del ideario racista afirmando que dichos migrantes son los
responsables de nuestras privaciones, desestimando las consecuencias de un
modelo distributivo que concentra la riqueza en un sector minoritario de la
población.
Este tipo de discursos contribuyen
a la formación y sostenimiento de un estereotipo discriminador, transfiriendo a
las colectividades migrantes la propia frustración social: se seleccionan
víctimas, se las presenta como victimarios y se desvían así las distintas responsabilidades.
“Desde el INADI apelamos a recordar
el principio de la no discriminación, así como la solidaridad entre los pueblos
como una herramienta valiosa para enfrentar el devastamiento social. Sabemos
que las consecuencias de la pandemia generarán un fuerte aumento del desempleo,
con efectos negativos de incremento de la pobreza y desigualdad. Los Estados,
los funcionarios, los legisladores, los referentes políticos deben estar a la
altura de las necesidades que nos impone este momento histórico”, señalaron
desde el organismo.
MP