DDN. María del Carmen Verdú, titular de CORREPI, alertó sobre la
violencia institucional que padecen los sectores más vulnerabilizados y excluidos
socialmente.
Indicó que, desde el inicio de la
pandemia, sobre todo en los periodos de confinamiento más importantes, hubo un
pequeño descenso en la violencia institucional, pero que inmediatamente
surgieron otras modalidades de la represión estatal que adquirieron el ritmo
que había antes de la emergencia sanitaria.
Informó la abogada que las muertes
en lugares de detenciones durante el 2020 alcanzaron el 66% del total de casos
recopilados en el archivo.
Remarcó que jamás desde la
organización se cuestionaron las distintas medidas que se adoptaron por la
pandemia, entendiendo que, hasta la llegada de las vacunas, era lo único de lo
que se disponía para cuidarnos y para prevenir la enfermedad. No obstante,
criticó que se haya puesto en manos de las fuerzas de seguridad, con ampliación
de presupuesto y de facultades, la garantía del cumplimiento de estas medidas.
En este sentido, alertó que “hay un
incremento sostenido de todas las modalidades represivas, no solamente los
fusilamientos de gatillo fácil en la vía pública, las muertes en lugares de
detención y los femicidios a manos de los integrantes de las fuerzas de
seguridad”.
Se refirió en esta parte a la
reciente condena del agente Chocobar y reflexionó: “Fue una condena fácil para
el gatillo fácil. Parece que da lo mismo que mate el cartero, el barrendero o
el médico, un desocupado o el policía y no da igual porque todos los demás se
la tienen que arreglar para conseguir un arma y al policía se la dio el Estado con
la excusa, más allá de que no sea la función específica, de que es para proteger”.
Fuente: Piquete y Cacerola-FM
Noticias 88.1 Mhz.
MP