DDN. La
fiscala penal de Derechos Humanos, Verónica Simesen de Bielke, requirió ante el
Juzgado de Garantías 8, la elevación a juicio de la causa que tiene a cuatro
efectivos policiales acusados de los delitos de allanamiento ilegal de
domicilio, privación ilegítima de la libertad, vejaciones calificadas por el
uso de la violencia y lesiones leves en concurso ideal, y amenazas, todo en
concurso real y en calidad de autores.
Las imputaciones recayeron sobre los efectivos Guillermo
Agustín López, de 36 años; David Ricardo Pérez, de 25; Walter David Peralta, de
44; y Carlos Alberto Apaza, de 38, todos con revista en la División de
Seguridad Urbana de Rosario de la Frontera.
Las actuaciones de la Fiscalía Penal de Derechos Humanos,
iniciaron con la denuncia de dos hermanos, quienes relataron que el 5 de abril
de 2020, cerca de las 5, dormían en su vivienda ubicada en barrio Arturo Menu
de la sureña ciudad, cuando escucharon ruidos en la puerta.
Uno de los ellos dormía junto a su esposa e hija. Al
despertarse, ambos hermanos se levantaron para ver qué sucedía y observaron a
los uniformados, que golpeaban a un vecino.
Ambos relataron que, en ese momento, fueron vistos por
uno de los policías, quien sacó su arma, les apuntó y les gritó “quédense
quietos o los quemo”. Luego, fueron esposados y golpeados, mientras los subían
al patrullero.
Una vez allí y mientras permanecían arrodillados y
esposados, fueron golpeados con una cachiporra en la espalda y llevados al
hospital, donde luego fueron examinados.
Del requerimiento surgió que, en el día y horario
mencionados, los acusados a bordo del móvil policial 1858, desempeñaron un acto
de servicio y con exceso de sus funciones, acometieron en contra de la
integridad física de los tres hombres, a quienes causaron lesiones en distintas
partes del cuerpo.
Dichas lesiones fueron producidas por los golpes
proferidos por los acusados al momento de la detención y luego en el traslado.
Además, al momento de la detención, ingresaron al
domicilio sin una orden emanada por la autoridad competente ni motivo
suficiente autorizado por la ley.
Para avalar dicha restricción ilegal de la libertad, los
acusados armaron una causa penal, según surgió de las copias de una denuncia de
la Subcomisaría El Mirador, que el efectivo Carlos Apaza formuló por los
delitos de resistencia a la autoridad y violación de medidas sanitarias.
Asimismo, una vez en la Comisaría 31, los acusados
profirieron amenazas al decirles a las víctimas “la próxima vez los llevamos a
un descampado y no la van a contar”, por lo que anunciaron la posibilidad de un
mal futuro, inminente y probable, que generó un temor serio y fundado en las
víctimas.
BH