DDN. Luciano
Strassera, un exyerno de Diego Armando Maradona, declaró que durante los tres
meses que intentó entrenar a su exsuegro lo había notado deteriorado no solo
desde lo físico, sino también cognitivamente, al punto de advertir que el astro
del fútbol "no conectaba" y que ello coincidió con un "cambio de
medicación" que hicieron sus médicos.
Así lo expresó en su declaración en el marco de la causa que
investiga la muerte del 10, en la que los fiscales de San Isidro lo citaron
como testigo porque entre agosto y octubre del año pasado había sido convocado
por el propio Maradona para que lo ayudara a entrenarse, rutina que realizaban cuando
era el novio de su hija.
"Lucho" Strassera (31) es abogado y terminó su
relación con Gianinna Maradona en 2015: "A Diego lo conozco en el año
2013, en calidad de yerno porque estuve de novio con su hija Gianinna por tres
años", contó al inicio de su testimonial, a la que tuvo acceso Télam.
El abogado explicó que, más allá de la relación
"yerno-suegro", el vínculo entre ellos también "se potenció
mucho por Benjamín", el hijo que Gianinna tuvo con el futbolista Sergio
"Kun" Agüero.
"Los dos teníamos un amor especial por 'Benja', y eso
fue algo que nos unió hasta el día de su muerte", afirmó Strassera, quien
contó que, luego de terminar la relación con Gianinna, continuó la relación con
Maradona y se hacían un lugar para verse.
Recordó que, cuando Maradona ya era DT de Gimnasia y Esgrima
de La Plata, se mudó a una casa en un country de Brandsen y un día lo llamó y
le pidió que volvieran a "entrenar juntos" porque, según le explicó,
"quería ponerse bien para el día en que cumplía 60 años".
Por ello, Strassera comenzó a ir "tres o cuatro veces
por semana" a esa casa de Brandsen junto a un preparador físico al que, a
pedido de la fiscalía, identificó como "Nicolás Italiano".
"Yo creí que íbamos a poder entrenar juntos. Pero su
estado físico era muy distinto al que imaginaba. Le costaba caminar. El plan
original de entrenar juntos pasó a ser lograr que volviera a caminar",
describió el testigo.
"Yo no lo veía desde el mundial de Rusia. Me llamó
mucho la atención el deterioro físico que vi en él", dijo y comentó que
había que "asistirlo para caminar, para sentarse o para cambiarse" y
que sabía que "era producto de la operación de la rodilla" a la que
su exsuegro se había sometido.
Sin embargo, Strassera remarcó que "también
cognitivamente se lo notaba desmejorado", especialmente desde mediados de
septiembre del año pasado cuando iba a visitarlo y "estaba durmiendo"
y "no quería entrenar".
"Eso coincidió con el cambio de medicación",
subrayó el testigo y recordó que Maximiliano Pormargo, el asistente personal de
Maradona que convivía con él, le dijo que quien lo había decidido era "la
doctora (Agustina) Cosachov", la psiquiatra ahora imputada en el
expediente.
"A partir de ahí, hay un antes y un después en el
estado cognitivo. Diego, a partir de esto, empieza a estar la mayor parte del
día durmiendo, y hablando muy poco. Por ende, todo ese progreso que habíamos
hecho en la parte física, empezó a ir para atrás. Le costaba caminar devuelta,
hablar y se lo veía hinchado. Yo lo veía demasiado medicado", agregó.
El exyerno señaló que él vio "gente medicada" pero
que a Maradona "se lo veía como muy apagado".
"Lucho" también recordó que, en ese momento del
cambio de medicación, fue cuando conoció al otro principal imputado en la
causa, al neurocirujano Leopoldo Luque.
"Recuerdo que me dijo que le habían hecho chequeos y
que estaba perfecto, pero me resultó raro porque no se lo veía bien. Cuando uno
preguntaba, la respuesta era siempre que los chequeos estaban bien, pero los
chequeos nunca aparecían. Nadie tenía acceso a ellos", sostuvo el testigo.
En otro tramo de su declaración, Strassera narró cómo lo vio
a Maradona, el 30 de octubre pasado, día que cumplía 60 años y que tenía el
compromiso de ir a la cancha de Gimnasia, en lo que fue su última aparición
pública y donde se lo vio deteriorado.
"Lo vi en un estado como si fuera de dormido; a donde
iba, estaba como muy dormido. Recuerdo que estábamos mirando goles de él, que
era algo que siempre lo hacía reaccionar, hablar de sus goles y partidos, pero
ni siquiera miraba la tele. No conectaba con nadie. Quería estar solo",
detalló.
El abogado también contó que en charlas que tuvo con
Maradona en ese período, el excapitán de la Selección Argentina le dijo que
"estaba en la mitad de su vida y quería vivir 60 años más" y que su
deseo para el cumpleaños era "reunir a todos sus hijos".
También dijo a los fiscales que, sabiendo el nivel de vida
que tuvo Maradona en lugares como Dubai, tanto la casa de Brandsen como la de
Tigre –a la que conoció porque ayudó a la familia a desmontarla-, le
"llamaron la atención, porque siendo la estrella que era, con su pasar
económico, esas condiciones no eran las adecuadas".