Mucho
antes de que en el país comenzara a hablarse de vino argentino,
altura, terroir y más, el gen vitivinícola ya había comenzado a
correr por la sangre de la familia Dávalos. En el marco de un
nuevo Día del Vino Argentino, Bebida Nacional, Los Andes decidió
conocer más acerca de estas seis generaciones que hoy dan vida a Bodega
Tacuil, situada en el departamento de Molinos, en la provincia de Salta.
La
historia de la familia podría decirse que comienza a fines del siglo XVIII,
donde inició el camino de seis generaciones dedicadas al mundo del vino. “Hacia
finales del 1700 surgen los primeros viñedos con cepas españolas plantados por
uno de nuestros antepasados, Nicolás Severo de Isasmendi, en la zona de
Molinos, donde se instaló una pequeña bodega”, comenzó contando Raúl
Dávalos Rubio, integrante de la sexta generación y de la segunda a cargo de
Tacuil.
Siguiendo
con el relato, la historia del vino salteño y argentino continuó escribiéndose
con una de las hijas de este hombre, llamada Ascensión Ascensión Isasmendi
de Dávalos, de donde proviene toda la familia Dávalos de Salta, quien llevó a
Molinos, a mediados de siglo XIX, plantines de cepas francesas
como Malbec, Cabernet Sauvignon, Tannat o Sauvignon Blanc. Esas fueron
plantadas en lo que hoy es la bodega Colomé, que fue fundada por la
familia en 1831.
“Ese fue el arranque real de la tradición
vitivinícola, porque la bodega anterior no era comercial, sino que se elaboraba
el vino para consumo de la familia. Desde ese momento estamos ligados, más por
placer que por otra cosa, al vino”, reconoció Dávalos Rubio.
Ese
árbol genealógico que continuó creciendo, echó raíces en Molinos, en el corazón
de la extensión de los Valles Calchaquíes, con la altura como rasgo
principal de su identidad, con viñedos a los 2.400 y 2.700 metros.
Cómo nace Tacuil
El nacimiento de Tacuil está ligado a la quinta generación y Raúl Dávalos
(p). “Tacuil era parte de Colomé y siempre estuvo dentro de la propiedad de la
familia. Mi padre se hizo cargo de la bodega en el año 1982, para los ‘90
comenzó a armar los viñedos de Tacuil a una altura un tanto superior a la de
Colomé. En 1998 sacó una línea que era elaborada todavía por Colomé y se
convirtió en uno de los primeros vinos elaborados con uvas finas de Tacuil”,
recordó el hijo del fundador de la bodega. “Para 2001 mi padre vendió Colomé,
pero conservó lo que es Tacuil. Ahí armamos la bodega nueva y desde ahí se
convirtió en una nueva marca”, añadió.
Actualmente
son cuatro los integrantes de la sexta generación quienes trabajan en la
bodega. Los hermanos Raúl y Álvaro Dávalos Rubio, ingeniero agrónomo y
enólogo, respectivamente, que son los que están en el trabajo de campo en la
finca y la bodega. Francisco Morelli Rubio es el director comercial
de la bodega y su base es Buenos Aires y Diego Dávalos García
Reynoso es el contador y responsable de la parte administrativa del
negocio familiar.
Raúl
Dávalos (p) tuvo el desafío de iniciar la búsqueda de terroirs extremos y
lograr un nombre que se diferencie de lo que fue con Colomé. Ahora, sus hijos y
sus sobrinos son los encargados de potenciar el trabajo. “Nosotros crecimos
como bodega con algunas líneas comerciales nuevas y variedades nuevas.
Individualmente, mi hermano Álvaro y yo somos fanáticos de la zona alta de
Salta y tenemos proyectos propios y colaboramos con terceros. Nos encanta
explorar lo nuevo y heredamos de nuestro padre eso de buscar lo difícil”,
declaró Raúl Dávalos Rubio.
El vino argentino y Salta
Según la visión de Raúl Davalos, “el vino argentino desde hace un tiempo a
esta parte ha progresado muchísimo en cuanto a volumen, prestigio y calidad”.
Al respecto, explicó: “Si uno piensa en 20 años atrás, si lograbas un producto
de calidad te diferenciabas muy fácilmente. Hoy todos los productos son de
calidad, entonces es más difícil diferenciarse de la mayoría”.
“Hay un avance en la forma de trabajo en la
viña y la bodega, con un claro objetivo de todos de ir mejorando e
innovando. Hemos ganado una cierta posición a nivel mundial, pero
obviamente falta mucho por mejorar”, destacó.
Respecto
al consumo, aseveró: “Si bien siempre se habla de los 90 litros por persona de
los ‘70, hubo un vuelco en el consumidor, quien está cada vez más ávido de
calidad y de cosas nuevas y originales. Por como vemos la vitivinicultura
nosotros, eso me parece muy bueno e interesante”.
Sobre su provincia natal, Raúl hizo foco en el importante lugar que se han
ganado los vinos salteños. “Si uno ve los números, tenemos menos del 2% de la
producción nacional, pero si nos fijamos en los valores de exportación,
duplicamos los precios promedios de otras zonas. Representamos poco, pero
representamos mucho en gama media y alta”, resaltó.
Guzmán
defendió los acuerdos de precios y dijo que el Estado debe depender “menos de
la emisión monetaria”
“Salta
se presenta como algo distinto, original y de calidad. Por supuesto que el
consumidor y nosotros estamos pendientes de lo que sucede en Mendoza, porque es
el núcleo, pero hemos logrado que la gente se fije, pruebe y disfrute los
vinos. Nuestro fuerte es tener una identidad bien marcada. Ojalá no perdamos el
rumbo, pero este es el camino”, completó.
Fuente: Los Andes