A 20 años de la crisis de 2001, el economista y
docente de la UBA Horacio Rovelli advirtió que, de no suspender el pago al FMI
hasta tanto se investigue la deuda tomada por el gobierno de Macri, vamos
camino a otro 2001. “La Argentina no es un país pobre, es un país terriblemente
injusto”, dijo citando un trabajo publicado por él días atrás.
“Vamos camino a otro estallido social”, advirtió
el economista asegurando que esta será la consecuencia del modelo extractivista
y agropecuario que se impone. Según analizó, son dos los problemas que se
presentan.
En detalle, señaló: “La argentina es solamente el
0,4% del PBI mundial. Sin embargo, es el décimo exportador de alimentos y el
tercero en soja. Somos un importante exportador de alimentos, el puerto de
Rosario es el puerto del mundo donde más toneladas de productos agroindustriales
se venden por año. Entre 120 a 140 millones de toneladas de productos
agroindustriales salen del puerto de Rosario por año. El segundo que le sigue
es New Orleans, que no llega a exportar 66 millones”.
“Mientras pasa esto, tenemos más del 40% de la población
bajo a línea de pobreza, sobre todo niños y ancianos que no logran cubrir las
necesidades básicas para vivir”, agregó con pesar el economista para luego ampliar:
“Hay una minoría que está concentrada en la extracción y en la concentración.
En la extracción tenés nombre y apellido. Por ejemplo, Pan American Energy, que
si bien es cierto que Bulgheroni- Alejandro- la preside, el principal socio es
la British Petroleum, que saca petróleo de nuestras Islas Malvinas sin
autorización de la Argentina”.
Asimismo, señaló: “Tenés la Chevron, Apache, la
Total. Tenés grandes empresas extranjeras que extraen petróleo y gas de la
Argentina. Pampa Energía, que aparece como nacional, pero todos sabemos que
BlackRock y un millonario inglés que se llama Joseph Lewis son los principales
socios de Pampa Energía. Marcelo Mindlin pone la cara, debe tener un 6, un 8%
de la participación del capital”.
En esta misma línea, Rovelli resaltó que “las
empresas acopiadoras comercializadoras de granos, de las diez más grandes tenés
siete extranjeras”, enumerando entre ellas ADM, Bunge, Cargill, COFCO, Blencor,
Luis Dreyfus. “Tenés una economía fuertemente extranjerizada y fuertemente
concentrada, y a ellos no les importa que el pueblo argentino no tenga para
comer todos los días. Eso es lo que menos les interesa y, para eso, utilizan la
deuda externa porque el pretexto es que hay que aumentar el superávit comercial
y exportar a como dé lugar”, observó.
Realizó luego un paralelismo con lo ocurrido en
Chubut, señalando que “tiene un solo río y pretendían sacar agua del río Chubut,
en el norte y centro de la provincia, para explotar minas de cobre, de plata,
de plomo a cielo abierto”. Frente a ello, resaltó: “Por suerte, pese a la complicidad
de los legisladores, que los coimearon para que los votaran porque terminó
siendo ley, tuvo que ser vetada por el gobernador Arcioni por la pueblada que
sucedieron en las principales localidades”.
Desde su mirada, la salida a esta situación
requiere como primer paso “suspender todo pago al Fondo Monetario Internacional”.
“El gobierno habla, dice cosas, pero sigue pagando. Lo que tenemos que hacer es
suspender esos pagos. Nosotros no tenemos la necesidad de tener semejante
ajuste, semejante superávit comercial, tenemos que priorizar la alimentación de
los argentinos”, enfatizó el economista asegurando que “la pobreza está porque
los alimentos están medidos en dólares”.
A modo de ejemplo de lo citado con anterioridad, indicó:
“En Buenos Aires pagamos 1000 pesos el kilo de asado y es porque China está
comprando la res entera, y nosotros nunca vendimos la res entera. Empezamos a
venderla con Macri y a los chinos, por eso consumimos las vísceras, porque eso
no se vende”.
Además, aseguró sobre la suspensión de los pagos
al organismo internacional: “No hay ninguna consecuencia porque nosotros somos
socios. Si vos no pagás el consorcio, seguís negociando”, y añadió: “En los
próximos tres años hay que pagarle al Fondo Monetario Internacional alrededor
de 44 mil millones de dólares. Es imposible para nuestro país pagar esa suma. No
tenemos este superávit comercial ni los dólares para pagarlos”.
Suspender e
investigar
Rovelli cuestionó el pago de una deuda a la que
calificó como odiosa, teniendo en cuenta que esos fondos, solicitados durante
el gobierno de Mauricio Macri, nunca fueron invertidos en mejoras para la calidad
de vida de la población. Además, se refirió a la deuda tomada por el gobierno
de facto de Rafael Videla y su ministro de Economía, José Alfredo Martínez de
Hoz, investigada por Alejandro Olmos y cuyo resultado fue presentado en
diciembre de 1982. Sin embargo, lamentó: “El juez Jorge Ballesteros le dio la
razón 18 años más tarde, cuando la causa había prescripto”.
“Hubo que pagar toda esa deuda y se benefició una minoría-
aseveró-. Para que no pase eso de nuevo, hay que exigirle al gobierno que
cumpla con lo que prometió el 1 de marzo de 2020, que cuando inaugura las
sesiones extraordinarias dice que iba a investigar la deuda. Que lo haga rápidamente”.
Recordó, además, que “en estos días está por
vencer la causa contra el ministro de Hacienda de Macri, Nicolás Dujovne, y el (ex)
presidente del Banco Central, Sturzenegger, que fueron los primeros que
firmaron el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”. Ante ello, sostuvo: “Yo
no tengo entendido que ni Zaninni, que es el procurador General del Tesoro, ni
la justicia, hayan llamado alguna vez a estos dos personajes. La justicia es
muy lenta cuando le interesa ser lenta”.
Enumeró algunas otras presentaciones que se
realizaron en el mismo sentido, buscando suspender el pago, aunque “el gobierno,
en silencio, le sigue pagando al Fondo Monetario Internacional los intereses y
el capital adeudado”. Hizo hincapié también en el hecho de que “el año que
viene hay vencimientos por 19 mil millones de dólares”. “Lo primero que hay que
hacer es suspender todos los pagos del Fondo Monetario Internacional y que se
investigue la deuda primero. ¿Por qué va a pagar el pueblo argentino algo que
fugaron y que sabemos quiénes fugaron?”, reiteró el economista.
Así, desde el análisis de Rovelli, y pese a las
advertencias desde el oficialismo sobre las condiciones de desventaja en las
que nos colocaría frente al mundo el no pago de la deuda, “la primera
desventaja sería pagarlo”. Afirmó entonces: “Hasta ahora, venimos pagando con un
fuerte sacrificio, con este ajuste externo, un fuerte superávit comercial que
se utiliza para juntar dólares y pagarle al Fondo Monetario Internacional y al
resto de los acreedores”.
“Lo primero que tenemos que hacer es suspender los
pagos para el beneficio de los que están bajo la línea de pobreza. Este gobierno
es cobarde y no lo hace. No le interesa, y vamos camino al 2001 porque la
gente, sin comer, no puede estar”, aseveró el especialista cuestionando medidas
temporales como los bonos de fin de año, que se pagan por única vez, mientras
los ingresos de la población continúan siendo magros.
“Si no investigás la deuda, las consecuencias van
a ser otro 2001, contra Alberto Fernández, que va a ser otro que va a tener que
subirse al helicóptero. Es cobardía de este gobierno no investigar”, se
despachó el economista, y añadió: “Cuando le piden el informe el 20 de mayo del
2020, el Banco Central presenta un informe donde dice que 100 empresas fugaron
24679 millones de dólares en cuatro años de cambiemos. Ninguna de esas empresas
declaró ganancias y menos que menos pagaron impuestos a las ganancias, ni
siquiera por la mitad de esa suma. El primero que fugó es Telefónica Argentina,
que compró 1200 millones de dólares. El segundo es Pampa Energía, compró 903
millones de dólares.
“No se les investiga porque detrás está BlackRock,
principal accionista de Pampa Energía y de Telefónica España. Esto es cobarde y
ruin porque, por temor a los ricos, se ésta explotando a los pobres,
subiéndoles el precio a los alimentos permanentemente”, denunció con vehemencia
advirtiendo luego: “Cuando la paciencia se agota, ahí los quiero ver. La
violencia inusitada que se va a vivir es fruto de esta violencia persistente de
que la gente no tenga plata para satisfacer las necesidades mínimas para vivir.
Vos podés soportar tu hambre, pero no podés soportar el hambre de un hijo”.
Riqueza de
pocos, hambre de muchos
En cifras, precisó que “según los datos oficiales,
el 51.4% de los asalariados en la Argentina cobran un salario por debajo de la
línea de pobreza. Más de la mitad de los trabajadores registrados cobran salarios
por debajo de 74 mil pesos, que es la canasta básica total”, y citó estudios de
economistas liberales en los que se evidencia que el 58% de las y los
asalariados perciben una remuneración mucho menor a la que había en 2002.
“Estamos en una situación gravísima y conflictiva
que el gobierno no quiere ver, y pretende seguir pagando la deuda como si no
pasara nada. Y no se puede seguir pagando la deuda con el precio de los
alimentos, porque el precio de los alimentos encarece la vida de la población y
hace imposible el sustento de la familia”, enfatizó Rovelli recordando que “los
ricos fueron los que compraron los dólares y los fugaron, por eso guardan
silencio”.
“Ante el silencio de esta minoría, es el hambre
del pueblo argentino. La riqueza que acumularon unos pocos, es la pobreza de
otros muchos. Entonces, la Argentina no es un país pobre, es un país
terriblemente injusto”, observó el economista dejando en claro la receta de
salida: “Lo que se impone es distribuir ingresos, lo que se impone es que
paguen los impuestos los ricos y que se multe a los evasores, a los que, como
Pampa Energía y Telefónica Argentina, compraron dólares sin haber declarado ni
haber pagado impuesto a las ganancias. Habría que llamarlos y multarlos por
eso, recuperar los dólares y con esos dólares pagarle al Fondo Monetario
Internacional. Y hay que decirle al Fondo Monetario Internacional que tiene que
esperar a que esta investigación termine porque esto se tiene que hacer
judicialmente”.
Fuente: Somos Tierra – FM Noticias 88.1 MHz./ Redacción: www.alcostadodelmundo.com
BH