Con más de 10 años de reclamos y espera, vecinos de
San Carlos, San Lucas y el Barrial, en el Valle Calchaquí, continúan
denunciando la presencia de arsénico y boro en el agua de la zona.
Mónica Jiménez, integrante de la asamblea, aseguró
que el reclamo ya fue hecho a las autoridades del Municipio, de la Provincia, de
Aguas del Norte y del Ente Regulador de Servicios Públicos, siempre sin una
solución. “El año pasado se había hecho bastante ruido, salimos en muchos
medios porque se hizo un reclamo bastante importante de la gente. Hay una resolución
del Ente Regulador del año 2014 estableciendo que la empresa debe proveer a la población
de agua apta para el consumo humano, y modificar en un término de dos años la captación
del agua”, indicó la mujer. Esto, sin embargo, no se hace efectivo.
La integrante de la asamblea contó también que se
reunieron, en abril, con autoridades del Ministerio de Infraestructura, además de
mantener un encuentro con Carlos Morello, director del Ente Regulador de
Servicios Públicos. Todos los presentes se comprometieron a poner a disposición
de las y los vecinos camiones de agua apta para el consumo, promesa que aún no
se cumplió.
En medio de esta situación, los vecinos son
provistos del elemento gracias a un camión que otro vecino puso a disposición y
por el cual el municipio, desde hace apenas un tiempo a la fecha, le paga el
combustible. “Ese camión va a buscar agua a Animaná, a 10 kilómetros de San
Carlos, y la mayoría de la gente se aprovisiona de agua para tomar en ese
camión”, remarcó Jiménez haciendo hincapié en la llegada de turistas y advirtió
que “hay muchísima gente que, por ahí, no sabe cuál es la problemática, ve el
camión con agua y toma de la canilla”.
Destacó que, tras mucha insistencia, se logró que
desde la Provincia se acordara con profesionales del Instituto Nacional de
Tecnología Industrial para la elaboración de un estudio de factibilidad. Entre
idas y venidas, el documento debería entregarse a fines de enero. “Vino el
director del INTI, hizo unas asambleas para comunicar las acciones que se
estaban llevando a cabo. La esperanza es lo último que se pierde, pero la
esperanza no se toma. El agua es vital y necesaria”, expresó con malestar.
Por otra parte, señaló que convocaron a la
senadora Sonia Magno, quien concurrió a algunas asambleas y se comprometió a
poner la problemática en agenda. Asimismo, se reunió con autoridades del ENOHSA-
Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento- con quienes el intendente
habría firmado acuerdos. Al respecto, sostuvo: “Estamos a la espera de saber
cuál fue el acuerdo. Y, segundo, es el proyecto, porque los acuerdos se pueden
firmar, pero la asamblea descree de cualquier cosa”.
“Todo este tiempo hemos tenido firmas de acuerdo
con gente importante, y las obras todavía no se hicieron. Supuestamente, se
destinaban fondos, y el agua sigue sin llegar apta para el consumo humano”,
aseveró Jiménez.
En este punto, advirtió sobre el serio impacto a
la salud que representa, en el mediano y largo plazo, la presencia de boro y
arsénico en el agua de red, al detallar: “Sobre el boro no hay tantos estudios
hechos sobre el impacto a la salud. Pero sí afecta al hígado, al cerebro, a la
piel, ni hablar de todo lo que son las plantas, huertas. El arsénico es
altamente tóxico, produce cánceres de todo tipo, también afecta muchísimo la
piel y es disparador de la diabetes”.
Sobre el final, señaló que “lo grave no sería
solamente la falta de agua”, sino que desde el año 2018, por una lucha de la
asamblea, no se cobra el agua por no ser apta para el consumo humano. Las
denuncias llegaron a la justicia, pasando por la Defensoría del Pueblo de la
Ciudad de Salta, ya que no cuentan con el organismo en San Carlos. Pero, hasta
la fecha, nadie ha brindado una solución. "Este problema es de larga data y empieza cuando se privatiza el servicio", puntualizó.
Fuente: El Mañanero – FM Noticias 88.1 MHz. Redacción: www.alcostadodelmundo.com
BH