Una mujer estadounidense se convirtió en la tercera
persona y primera mujer de la historia que se curó de VIH, tras someterse a un
trasplante de células madre procedentes de un donante con resistencia natural
al virus que causa el Sida. Si bien es un tratamiento novedoso, y si la
respuesta de la paciente sigue siendo buena, es una noticia de impacto
universal, las y los especialistas aclaran que no se puede replicar en las 37
millones de personas infectadas en todo el mundo. Medicamentos y vacunas siguen
siendo hoy las dos principales vías de investigación para llegar a la mayor
parte de las y los contagiados.
“La paciente de Nueva York”, como se la conoce,
lleva 14 meses libre del virus. Primero fue diagnosticada con VIH, luego con
leucemia. Bajo ese tratamiento, recibió un trasplante de células madre
procedentes de un cordón umbilical, suplementado con células adultas donadas
por un familiar. Es la primera vez que usan este método como una cura funcional
para el VIH.
Pero las y los expertos advierten que el método de
trasplante empleado es riesgoso para ser usado con la mayor parte de las
personas con este virus. La cura del VIH a través de trasplantes de células
madre se sigue limitando por ahora a casos en los que el paciente sufre cáncer
u otra enfermedad grave que justifique un procedimiento muy complejo y que
puede ser fatal.
Según declaró al canal NBC Deborah Persaud, la
especialista de la Universidad Johns Hopkins que dirige el programa en el que
se llevó a cabo esta investigación, la terapia con células madre «sigue siendo
una estrategia sólo factible para un puñado de los millones de personas que
viven con VIH».
El caso fue parte de un estudio más amplio en
Estados Unidos de personas que viven con el VIH que habían recibido el mismo
tipo de trasplante con sangre para tratar el cáncer y enfermedades graves.
Las células trasplantadas que fueron seleccionadas
tienen una mutación genética específica, lo que significa que no pueden ser
infectadas por el virus del VIH.
En 2007 fue el primer tratamiento con células
madre que le “curó” el VIH a Timothy Ray Brown; luego con Adam Castillejo y
ahora con la paciente de Nueva York, la primera que involucró el uso de sangre
de cordón umbilical. Los tres tenían cáncer y necesitaban un trasplante de
células madre para salvar sus vidas. Al ser una terapia arriesgada para usar en
todas las personas con VIH, las y los especialistas subrayan que la terapia
antirretroviral brinda a las personas con VIH una esperanza de vida casi
normal.
Sharon Lewin, presidenta electa de la Sociedad
Internacional del Sida, advirtió que el método de trasplante utilizado en este
caso no sería una cura viable para la mayoría de las personas que viven con el
VIH. Pero destacó que el caso «confirma que es posible una cura para el VIH y
fortalece aún más el uso de la terapia génica como una estrategia viable para
la cura del VIH».
BH