Recientemente se conocieron los resultados de un
estudio a nivel nacional que revela que el 61% de las niñas y niños presenta
exceso de peso. La licenciada en nutrición Lorena Páez habló al respecto y
consideró fundamental trabajar en la educación alimentaria.
La profesional destacó el aprendizaje que
significó la pandemia para comprender el rol de la obesidad como un factor de
riesgo para muchas enfermedades. Sin embargo, reconoció que durante estos
últimos años el sedentarismo cobró mayor protagonismo, trayendo como
consecuencia un incremento en las cifras de quienes padecen obesidad.
“Ya estamos volviendo a la presencialidad, las
actividades físicas extraprogramáticas también están volviendo, lo cual se
estima que va a ser un factor que va a favorecer que se vuelva a recuperar el
estado nutricional”, analizó Páez resaltando que “el hecho de que los chicos
empiezan a movilizarse más, que estén yendo a la escuela, implica un desgaste
energético, el proceso de aprendizaje tiene también su desgaste energético”.
Igualmente, si bien resaltó que la obesidad “hoy en
día está aquejando bastante a la humanidad”, aclaró que “el estado nutricional
no tan solo pasa por la valoración del peso”. En tal sentido, subrayó: “Hay muchos
déficits nutricionales que suelen ser mucho más importantes a detectar porque
los niños están en pleno crecimiento”.
Siguiendo con su análisis, enfatizó: “Un niño no
va a aumentar de peso por lo que compra en el colegio. Es una estrategia conocida
la de los kioscos saludables, pero a los niños los tenemos el resto del día en
casa. Hay que saber qué estrategias vamos a utilizar para que ese niño se
alimente adecuadamente”. Destacó también que, más allá del aporte energético,
es importante garantizar el consumo de alimentos ricos en nutrientes
específicos para la edad de los niños.
En este punto, sostuvo: “Todo se empieza desde
casa, dependiendo de la situación de cada familia, por supuesto. Cuando elaboramos
la preparación, con participación del niño, el niño está comprendiendo la
necesidad que tiene de una colación y para qué es. Muchas veces los niños no
comen porque no conocen los alimentos. Hay que concurrir a un profesional en el
área para trabajar con la educación alimentaria”.
“Muchas veces el papá y la mamá están muy
ocupados, pero por lo menos el fin de semana hay que empezar con eso. El tema
kiosco, lo ideal es que vendan alimentos saludables, pero el niño no va a
comprar lo que no conoce”, insistió.
Así, sobre las cifras que se conocieron, observó: “Llama
la atención que sean más los adolescentes. Los niños más chiquitos, menores de
5 años, es alto el porcentaje. Eso nos llama la atención, el niño come lo que
nosotros le damos, por eso nos interesa la educación alimentaria en la familia.
Si el niño aprende a comer mal, después es difícil de revertir. Esto niños van
a tener que medicarse, viven un montón de cosas después de la obesidad”.
Por otro lado, desestimó que el precio de
alimentarse saludablemente sea un condicionante. “Eso es un error, una gaseosa
tiene un costo monetario mayor a lo que puede llegar a ser el kilo de alguna
verdura o fruta”, dijo para luego sostener: “Cuando incluimos en la canasta
básica alimentos que no son necesarios, ahí se nos encarece la alimentación.
Hay que variar los cortes de carne, simplemente tiene que haber el tamaño de
una palma. No es grande el costo, el tema es que no sabemos hacerlo. Pero hay estrategias
que se pueden trabajar”.
Indicó que “lo primero es programar la
alimentación semanal” dado que así “el costo de la alimentación baja
significativamente (…) cuando compramos lo justo y necesario y no nos vamos por
el exceso de otros alimentos, que no tienen que ser la base de nuestra alimentación”.
Páez aseguró que “el problema no es la obesidad,
sino lo que la obesidad trae”. “El covid puso a flor de piel el tema de la
obesidad. Pero cuando hablamos de la diabetes, de cardiopatías, el que más
tiene probabilidades de padecerlas es el paciente obeso. Es una enfermedad que
complica todo”, alertó.
Y cerró: “Un niño es un factor de cambio. Un niño
que comprende cómo alimentar su cuerpo va a cambiar no solo a su familia sino a
sus compañeros de colegio. Ahí es donde tenemos que trabajar, porque los chicos
son agentes de cambio”.
Fuente: Hora 7 radial – FM Noticias 88.1 MHz.
BH