Miguel Ángel Calvete, director ejecutivo de la
Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas, analizó el panorama en un
marco inflacionario y de especulación. Apuntó contra el gobierno y su rol de
generador de precios mediante el traslado de impuestos a la góndola.
Después de conocerse la decisión de retrotraer el
precio de los alimentos, señaló que “hay una situación particular que tenemos
que tener en cuenta”, y es que “las empresas están retrotrayendo algunas de
ellas los precios, pero también encontramos una quita de descuentos”. “Es un aumento
encubierto. Siguen a precio de lista, pero sin el descuento. Son artilugios que
tienen muchas compañías para eludir este tipo de acuerdos de precios”, sostuvo
el referente.
Según su análisis, el control depende “un poco de
la voluntad, por un lado, y por otro de la firmeza, del gobierno y de las compañías”.
“Si bien todos somos formadores de precios, el otro gran formador de precios es
el Gobierno”, enfatizó asegurando que el 50% de los impuestos recaen sobre el
precio de los alimentos, sumado al precio del combustible, que tiene un 60% de
impuestos.
Por otra parte, resaltó que “todos los alimentos
están relacionados con los commodities, que se han disparado a nivel
internacional entre un 25 y un 30%”, como los cereales, los aceros, los plásticos
y todos los derivados del petróleo, “más allá del conflicto bélico, que lo
agravó y mucho, todos tienen un valor internacional y es fundamental asegurar
la producción local y que haya excedentes exportables”.
Calvete aseguró que ya desde los años ’50, ‘70 y en
la actualidad, “los precios máximos siempre generaron especulación y
abastecimiento”. Por ello, consideró que “no es el camino adecuado”, sino más
bien “que el gobierno intervenga en la cadena de valor facilitando la
generación de nuevos productores, fortaleciendo economías regionales y pequeñas
producciones”.
Por ejemplo, de acuerdo con lo que precisó, desde
la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria de la Alimentación indicaron que “el
50% de lo que se produce en un supermercado los producen 36 compañías, y el
otro 50% más de 15 mil pymes que tienen una posición tributaria desfavorable
respecto a las otras compañías”. Agregando a esto el impacto de los precios
diferenciales que sostienen los productores de insumos para con las grandes
compañías.
Ante este panorama, consideró que “retrotraer los
precios a marzo se puede porque de los aumentos muy pocos están justificados”. Señaló
así que “en la primera quincena de marzo, el pan en la Argentina subió más que en
Ucrania”, y reiteró: “Evidentemente, tenemos un nivel de especulación muy alto”.
Continuando con su análisis, el referente hizo
alusión a la depreciación del dólar. “Hay una inflación de casi el 10% en un
año en Estados Unidos, que es muchísimo. Eso ya genera una inflación”, aseveró.
En concreto, sobre una medición de precios que
realizaron, advirtió: “Hemos medido una serie de productos que desagregándolos
de la medición del INDEC del 4,7% nos está dando 8,8% en alimentos de canasta
básica. Por eso, la proyección de canasta básica está por sobre un 70% de
recesión anual. La inflación que se mide con precios pisados, transporte,
combustible, electricidad, que van a impactar en marzo, con la inflación que se
anuncia en abril, y alimentación, que ahí inciden temas estacionales en frutas
y verduras, estamos entre 3 o 4 puntos de la inflación medida por el INDEC”.
Alentó así la necesidad de una mayor intervención
del Estado en el control del mercado. “En la cuna del liberalismo, que es
Inglaterra, los bienes esenciales tienen una regulación estatal y, por otro
lado, el Estado promueve a las pymes para que haya nuevos actores en la
economía y no se concentre en los grandes. Tiene que intervenir con la presión tributaria,
la presión fiscal”, observó al respecto.
Igualmente, opinó que “el tema de las retenciones
hay que disociarla”, y añadió: “Una cosa es aquellos que explotan el campo y
que le dan valor agregado, y otra cosa son los rentistas del campo que tienen
una situación más cómoda. A ellos habría que aplicarles, van a aumentar los
alquileres de los campos para cubrirse. Hoy tenemos un panorama y se sabe hasta
cuánto se puede alquilar un campo. Lamentablemente, hoy los que se llevan la
gran parte son los propietarios de las tierras, sobre todo los latifundistas. Es
injusto que el agricultor, que tiene que invertir en maquinaria, que compra
pesticidas, semillas y demás, es el que más riesgo lleva”.
Fuente: Hora 7 radial – FM Noticias 88.1 MHz.
BH