Tres mujeres, detenidas entre el sábado y domingo
pasado, fueron imputadas este martes por el delito de transporte de
estupefacientes agravado por el número de intervinientes. La Procuraduría de
Narcocriminalidad del NOA, a cargo del fiscal general Eduardo José Villalba,
formalizó la acusación ante el juez federal de Garantías N°1 Julio Bavio.
La auxiliar fiscal Mariana Gamba Cremaschi expuso
que la primera detención se produjo el sábado 19 de marzo, cuando personal de
la Gendarmería Nacional, en la localidad de General Pizarro, en el sur
provincial, detuvo un micro procedente de Orán, muy próximo a la frontera con
Bolivia.
Indicó que, al revisar la documentación de los
pasajeros, se advirtió que una mujer presentó un documento cuya foto no
coincidía, como también incurrió en una serie de contradicciones al tratar de
explicar esta irregularidad, para finalmente negarse a abrir el bolso que
portaba.
Ante esta situación, los gendarmes, ya con el
control judicial del caso, procedieron a la requisa con la asistencia de
personal femenino de la policía provincial y descubrieron cuatro paquetes de
droga, tipo ladrillos, en el interior del bolso.
Ante el hallazgo de la droga, cuyo peso era de
poco más de dos kilos de cocaína, la pasajera no opuso resistencia. Por el
contrario, cuando se llevaba adelante su traslado a otra dependencia de la
Gendarmería, aportó información clave sobre la operación de tráfico que estaba
en trámite.
Con estos datos, el fiscal Villalba instruyó para
que se avance con la aplicación de una “entrega vigilada”, técnica de
investigación criminal promovida por el Código Procesal Penal Federal, vigente
en Salta y Jujuy desde el 10 de junio de 2019.
De esta manera, y con la colaboración de una mujer
gendarme de similares características físicas de la imputada, se acordó un
lugar de entrega de la droga en inmediaciones de un centro de salud del barrio
Solidaridad, en la zona sur de la ciudad de Salta.
El domingo a la tarde, tras varios contactos
telefónicos con la mujer sindicada como la persona que supervisaba la operación
de tráfico, se logró su detención y la de su madre. Ambas mujeres eran vecinas
del mismo barrio.
Fundamentos
Al fundamentar la acusación, la fiscalía sostuvo
que la participación de las tres detenidas está probada de manera contundente,
pues indicó que la transportista aportó datos que permitieron establecer cómo
se obtuvo la droga y se dispuso la ruta de transporte, de Orán a Joaquín V.
González y de allí a la ciudad de Salta.
En cuanto a la principal acusada, una mujer que se
desempeña en un sanatorio médico local, se estableció que no sólo respondió los
mensajes de la transportista, sino que indicó cada paso que tenía que dar e
incluso designó el lugar de entrega de la droga y la forma de pago por el
transporte.
Respecto a su madre, cuya defensa intentó aludir
que sólo acompañó a su hija, se determinó que no tuvo una actitud pasiva, pues
estuvo presente cuando su hija hablaba de la droga, lo que indica que conocía
los detalles de la operación de narcotráfico.
Establecida la imputación, la auxiliar fiscal
formalizó también el pedido de prisión preventiva de la transportista y la
principal acusada, el cual fundó en los riesgos procesales del caso, como la
fuga y el entorpecimiento de la investigación.
Resaltó también la naturaleza, gravedad del hecho
y la expectativa de pena negativa para las acusadas, ya que, de recaer condena,
no sería de ejecución condicional. “Tampoco hay que dejar de lado, el grave
daño que habría causado la maniobra, pues la droga estaba destinada a la
reventa en esta ciudad”, agregó.
Para la tercera acusada, en tanto, la fiscalía
solicitó el arresto domiciliario, lo cual fue rechazado por su defensa, que
requirió su la libertad con la imposición de medidas restrictivas menos
gravosas. Por su parte, el defensor de su hija también se opuso a la prisión
preventiva y planteó el arresto domiciliario, para lo cual sostuvo que la
acusada tiene tres hijos menores a su cargo.
Al resolver, el juez Bavio dio por formalizada la
acusación, autorizó peritajes pendientes y convalidó solamente la prisión
preventiva de la mujer detenida en el colectivo, mientras que para la principal
acusada accedió al arresto domiciliario requerido por su defensa, medida que
también mantuvo para su madre.
Esta decisión, sin embargo, no quedó firme debido
a que fue impugnada por el fiscal Villalba, quien sostuvo que, si bien el
interés del niño debe ser tenido en cuenta, en este caso ese derecho no está en
riesgo en razón de que las personas menores de edad no se encuentran
desamparadas, pues hay varios parientes que podrían asumir su cuidado.
BH