El director General de Políticas Penales de Salta, Ángel
Sarmiento, reconoció que la población penitenciaria se duplicó en los últimos
años sin que este crecimiento sea acompañado por la infraestructura. Además, admitió
la existencia de las celdas de castigo a las que prefirió denominar “celdas de
aislamiento”.
“El Servicio Penitenciario está en una situación
muy compleja. Yo me fui por el 2012 y muchas cosas no cambiaron”, observó el
funcionario que ocupó anteriormente un cargo similar, haciendo énfasis en el
crecimiento de la población penitenciaria. Precisó que, de 2500 personas privadas
de su libertad en 2012 en toda la provincia, hoy llegan a ser alrededor de 4000
sin que haya habido cambios significativos en la infraestructura.
Según el funcionario, “la población penitenciaria
crece casi de la misma manera en que crece la población civil”. “Ha crecido
mucho la población en la ciudad y la provincia de Salta, nos vamos a dar cuenta
con el nuevo censo. A eso hay que sumarle fenómenos jurídicos que han amentado
la cantidad de personas privadas de su libertad”, agregó en referencia a las
personas denunciadas y apresadas por hechos de violencia de género. Frente a
ello, sugirió pensar en la posibilidad de métodos alternativos al encierro
“para poder dar una solución a esto”.
Consultado sobre el informe del Comité Provincial para
la Prevención de la Tortura, aseguró que “hay celdas de aislamiento, pero no
son celdas de castigo”. “Deben ser mejoradas, seguramente, peor no implica que
sea una tortura para una persona privada de su libertad”, sostuvo para luego argumentar:
“Si hablamos como una cárcel que tiene 80 años de edad, difícilmente vamos a
encontrar celdas de esparcimiento. Ha quedado totalmente desactualizada, hace
falta mucho para mejorarlo”.
Asimismo, señaló: “Estamos trabajando en generar
un sistema de semilibertad para las mujeres, es parte de esa idea. Creemos
firmemente en la necesidad de que se deba construir un nuevo penal”.
Por otro lado, remarcó que “la provincia de Salta
tiene un índice de reincidencia cercano al 10%”, por lo que resaltó la
importancia de trabajar para generar oportunidades destinadas a la población
carcelaria.
Respecto a la población penitenciaria proveniente
de sectores beneficiados económicamente, admitió que “generalmente no ocupan
espacios en las unidades carcelarias”. Además, aclaró: “Los presos no reciben
salario porque no realizan un trabajo rentado dentro del Servicio Penitenciario.
Hay labor terapia, que se va realzando para que la persona se capacite. Reciben
un fondo estímulo que está muy lejos de ser un Salario Mínimo, Vital y Móvil”.
Fuente: Moisés divide las aguas – FM Noticias 88.1
MHz.
BH