Los padres que presencian las muertes de sus hijos
pasan por un dolor indescriptible. Sin embargo, ésa es la realidad de los
Pueblos Originarios, en un mundo donde se intenta humanizar a la sociedad ante
las infancias sufrientes.
Mientras lucha por defender y proteger a su
pueblo, el intendente Wichí, Rogelio Nerón, trasunta la pérdida de su hijo. Un
embarazo con complejidades médicas, llevó a su esposa a esta situación
luctuosa.
El líder wichí, acompañando a su familia, como
todo un estoico guerrero indígena dio sepultura a su bebé, en estas escenas que
se repiten en el Chacosalteño. Un pequeño cajón, entra en la tumba cavada por
las propias manos de su comunidad. Así, unido a su pueblo en igual dolor que el
padecido por tantas madres y padres de las comunidades indígenas y en silencio,
Nerón despidió, la breve vida de su vástago.
Los hombres rodean el breve y diminuto féretro.
Rogelio Nerón es un hombre de fe que pasa por el mismo dolor que su pueblo ante
las muertes de niños y niñas en el Chacosalteño. Todos son uno, hermanados en
la realidad doliente de los Pueblos Originarios.
La lucha continúa por los derechos de todos los
niños del pueblo más pobre del país, con un intendente herido, golpeado, triste
que se erige desde una cruel realidad de la pobreza para lograr junto a los
suyos, la vida digna que merecen los Pueblos Originarios.
Los Pueblos Originarios se reconocen como hermanos
y hermanas. El yo indvidual no existe, el yo colectivo es el modo que mejor
explica cómo se puede existir en comunidad. Así conmueve la imagen de una tumba
pequeña, preparada por los hermanos wichís que junto a Nerón despiden al bebé
del Intendente indígena.
Fuente: Salta Noticias Info
PCP