Según
la Organización Mundial de la Salud, “en el mundo se suicida una persona
cada 40 segundos y se calcula que otra lo intenta cada dos segundos”, cifra que
se traduce en más de 703.000 muertes cada año. En tanto, según un estudio de UNICEF, en la Argentina la localidad
que cuenta con una tasa de suicidio adolescente que es 10 veces
más alta que el promedio del país es San Antonio de los
Cobres, Salta. Es por este motivo que la Escuela Política
Fratelli Tutti (EPFT) regresa a la Argentina con el objetivo de
para implementar el proyecto co-creado con los jóvenes de la comunidad sobre
esta problemática.
En marzo de este
año, Alicia Vedia Barruz (Portugal), Eshile
Makitshi (Sudáfrica), Shalini Uyaiobong Malaki (Estados Unidos)
y Felipe Paullier Olivera (Uruguay) visitaron la Argentina para
realizar una experiencia de campo en la
provincia de Salta. Según destacaron, durante su
estancia identificaron que la idea
del suicidio está instalada en la narrativa de los jóvenes. Sin embargo,
ninguno de ellos sintió que exista un entorno “seguro” para revelar sus
pensamientos suicidas.
“Las muertes
invisibles a causa del suicidio juvenil gritan de manera silenciosa la
urgente necesidad que la política actual no ha podido responder. Es por ello,
que el suicidio juvenil fue uno de los dolores periféricos que decidió abordar
la comunidad global de estudiantes de la Escuela Política Fratelli
Tutti durante este año”, señalaron desde la entidad.
En ese sentido, resaltaron que “el suicidio juvenil forma parte, hasta el
día de hoy, de los temas tabú en la comunidad. Como si no hablar de ello, no
nombrarlo, fuera lo mismo a que no sucediera, cuando en realidad constituye la
punta del iceberg, ya que por debajo se despliegan múltiples problemáticas y
dolores como problemas familiares, situaciones de violencia, abuso sexual,
depresión, adicciones, problemas en la escuela, tanto en relación con las bajas
calificaciones como el rechazo por parte del grupo, acoso escolar o bullying”.
Con esto en mente, los estudiantes de la EPFT constituyeron
un equipo de trabajo, mediante el cual planificaron y desarrollaron
de forma colectiva, y junto a los jóvenes de Miraflores, un proyecto de impacto
comunitario que busca “prevenir y atender este dolor”.
“Después de ese primer viaje se mantuvieron en contacto con la comunidad para
acompañar y fomentar la participación juvenil en acciones cotidianas
comprometidas con la problemática y la búsqueda y generación de nuevos
espacios, como los Centros de Estudiantes (que ya se encuentran en
funcionamiento) y un Espacio de Participación autorregulado, donde puedan
practicar la cultura del encuentro, expresar sus necesidades, propuestas y
tener voz para nombrar y visibilizar las situaciones que atraviesan”,
detallaron desde la EPFT, siendo que esta entidad tiene por
objetivo forjar una comunidad global de jóvenes procedentes de
distintas regiones y culturas, unidos en su vocación de transformar el
mundo y la vida de las personas a través de una mejor política puesta
al servicio del bien común.
Es por este motivo que, desde el pasado viernes 16 y hasta el próximo 23 de
septiembre, los estudiantes se encuentran en San Antonio de los Cobres para llevar a cabo “su segunda
experiencia comunitaria de implementación del proyecto, donde en diferentes
instancias abordarán la problemática del suicidio no sólo hablando, sino
poniendo el cuerpo en la planificación colectiva de estrategias de
acompañamiento y prevención”.
Suicido: una problemática que también es
sanitaria
La Organización
Panamericana de la Salud (OPS) recordó que desde que la “OMS declaró
al COVID-19 como una pandemia en marzo de 2020, más individuos
experimentan pérdida, sufrimiento y estrés”, es por este motivo que aseguró que
“centrarse en la prevención del suicidio es especialmente importante para crear
vínculos sociales, promover la toma de conciencia y ofrecer esperanza.
Acercarse a los seres queridos por su salud mental y su bienestar podría
salvarles la vida”.
En su tercer informe regional sobre la mortalidad por suicidio, que fue
publicado en marzo de 2021 y se encuentra en su página web, desde el organismo
sanitario de las Américas destacaron que “los suicidios son prevenibles con
intervenciones oportunas, basadas en la evidencia y a menudo de bajo costo”.
Asimismo, resaltaron que en la región “se notificó un promedio de
98,000 muertes por suicidio al año entre 2015 y 2019, siendo que
un 79% fueron hombres.
“Es la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 20 a 24 años en las
Américas”, aseveró el organismo internacional. Ante este contexto y nacida en
un momento donde la crisis global desatada por el COVID-19 hizo aún más
visibles las distintas crisis estructurales (económicas, políticas, educativas
como culturales), además de la inspiración de la Carta Encíclica del Papa
Francisco sobre la fraternidad y la amistad social, surgió Fratelli Tutti. Se
trata de una escuela que “inició un proceso de reimaginación del mundo para que
recupere la esperanza colectiva y nos permita hacer nuevas todas las cosas
co-creando una mirada renovada que se aventure a proponer nuevos paradigmas
desde las periferias sociales y existenciales del planeta”.
Nuria Saavedra, integrante del Grupo interdisciplinario de abordaje familiar en episodios de suicidio o intento de suicidio, manifestó que San Antonio de Los Cobres tiene una historia en los últimos 15 años de olas de suicidios, en su mayoría de adolescentes. La última ola fue en 2016, y la sociedad se movilizó pidiendo más recursos e intervención del gobierno y organizaciones. Ante ello, se conformó una red con diferentes situaciones para buscar estrategias.
“Lo que se observó es las dificultades de acceso, para proyectarse una vez terminado el secundario, dificultades para estudiar, dificultades para incluirse a nivel laboral", expresó en cuanto a alguna causa común entre los suicidios.
Fuente: Infobae / Radio Con Vos
LS