












Marcos Ginocchio, oriundo de Salta es un joven estudiante de abogacía que confesó ser ultra católico y amante de ir a misa, ingresó a la casa de Gran Hermano y está en competencia por el premio de los 15 millones de pesos.
El participante tiene 22 años y causó revuelo por su cuerpo súper trabajado. Está en el último año de abogacía. Vive con sus padres y sus hermanos estudian en el exterior.
“Creo mucho en Dios, en la Virgen de Salta y voy todos los domingos a misa”, reveló.
Hace artes marciales y entrena cuatro veces por semana. “No me interesa lo que los demás piensan de mí, yo vivo para mí y no para los demás”, comentó.