DDN. Después de ser conducida por la
fuerza, Mery Zambrano Panoso dijo no recordar sus dichos en la investigación
previa, cuando contó que la víctima había recibido amenazas y que vio cuando se
fue con María Gabriela Aparicio, una de sus asesinas.
La testiga Mery Zambrano Panoso
pasó apuros ayer frente al Tribunal de Juicio de Orán, que juzga a los hermanos
Delfín Reynaldo Castedo y Raúl Amadeo "Ula" Castedo por el asesinato
de la pequeña productora rural y comerciante Liliana Ledesma, un hecho
vinculado al narcotráfico.
Después de ser conducida por la
fuerza, Zambrano Panoso se mostró tan desmemoriada que llegó a negar su
declaración en la primera parte de la investigación de este hecho. La fiscala
Claudia Carreras pidió que fuera detenida por falso testimonio. El Tribunal,
presidido por el juez Edgardo Laurenci, rechazó la detención aunque concedió
que se envíen las actas de la audiencia a la fiscalía penal de turno para que investigue
si Zambrano incurrió en un testimonio falso.
La conducta de Zambrano Panoso
pareció indicar que tiene miedo. Fue lo que dijo cuando fue citada por primera
vez. Sin embargo, ayer aseguró lo contrario, aunque las evasivas a la citación
a declarar y las exigencias que puso luego también parecen indicar que la mueve
el temor. Había pedido declarar sin la presencia de los acusados, que siguen la
audiencia por videoconferencia desde la cárcel federal de Ezeiza. También pidió
usar un chaleco antibalas y que le dieran custodia.
Ya en el acto de declarar, se
contradijo con su testimonio anterior, en la primera parte de la investigación
de este hecho. Entonces había dicho que sabía que Ula Castedo vigilaba a
Liliana Ledesma, que la joven le había contado que había intentado
atropellarla, que había recibido amenazas y que le había mostrado fotos de
"cocinas" de drogas.
Mery Zambrano Panoso conocía a la
víctima porque tenía un puesto comercial al lado del puesto de venta de huevos
de Liliana. Eso lo reconoció al declarar poco después del asesinato, pero ayer
empezó negando esa amistad, y negó también que hubiera sabido que Liliana
recibía amenazas, y solo reconoció que el día en que la mataron, el 21 de
septiembre de 2006 en Salvador Mazza, la vio yéndose con una mujer.
Liliana Ledesma fue asesinada a
cuchilladas a eso de las 20 del día de la primavera de 2006, en la pasarela del
barrio Las Rosas, donde residía y tenía su negocio. Para entonces estaba
inmersa en un conflicto con el diputado provincial José Ernesto Aparicio y los
hermanos Castedo; como integrante de la Asociación de Pequeños Productores de
Madrejones, les reprochaba el cierre de caminos vecinales que perjudicaba a los
criadores que usaban, y usan, esta vía para llegar a sus puestos rurales. Liliana
Ledesma había denunciado públicamente que el cierre se había hecho con la
intención de dejar liberada una zona de frontera para el contrabando de
mercadería legal y el narcotráfico.
La mujer que Zambrano Panoso vió
alejándose con Liliana el día que la mataron era María Gabriela Aparicio,
hermana de José Aparicio. En 2010 esta mujer fue condenada a prisión perpetua
por la autoría material del crimen de Liliana Ledesma, igual pena recibieron su
concubino, Aníbal Tárraga; Casimiro "Nene" Torres, que trabajaba en
la finca de los Castedo, y Lino Abdemar Moreno, que ya contaba con antecedentes
penales y que está prófugo desde el 18 de junio último, cuando aprovechó el
beneficio de salida transitoria que le otorgó el juez Laurenci para
desaparecer.
Ayer Zambrano Panoso llegó al
punto de desconocer su declaración anterior. Empezó negando su contenido pero
luego alegó falta de memoria. Incluso llegó a decir que en ese momento no la
tomó como una declaración, y cuestionó que también entonces se la buscara por
la fuerza, después de reiteradas citaciones infructuosas. “Para mí fue casi un
secuestro, una tortura”, aseguró. Sin embargo, no pudo recordar quiénes la
sometieron a este trato. “La salud se deteriora, yo ya no soy la misma”, agregó
sobre la presunta falta de memoria. “¿Usted está siendo amenazada?”, le
preguntó la fiscala. Dijo que no.
Después de un cuarto intermedio,
la fiscala y la querella de la familia Ledesma, representada por el abogado
David Leiva y la abogada Grisel Kolb, pidieron su detención por falso
testimonio; la defensa de los hermanos Castedo, a cargo de los abogados Horacio
Morales y Mariano Alvarez, se opuso.
Tras el rechazo del Tribunal a la
detención, la querella quiso seguir interrogando a Zambrano Panoso, pero la
defensa se opuso. “Estamos sometiendo a una testigo a un interrogatorio como si
fueran tiempos de la nefasta dictadura”, exageró Alvarez. El Tribunal,
integrado también por los jueces Raúl Fernando López y Claudio Alejandro
Parisi, pasó a un cuarto intermedio y regresó para dar por concluido el
testimonio e informar que el debate seguirá el próximo martes 10 de octubre, a
partir de las 17.
En la etapa de instrucción de
esta causa Mery Zambrano Panoso fue llevada por la fuerza pública a prestar
declaración. Lo hizo el 23 de noviembre de 2006 y confirmó lo que le había
contado antes a la Policía: que el día del crimen Gabriela Aparicio había
buscado insistentemente a Liliana Ledesma y que luego, cuando finalmente la
encontró, le dijo algo que convenció a la productora a acompañarla hasta la
pasarela, que nunca cruzaba sin la compañía de alguien de confianza porque
vivía con temor por las amenazas que había recibido. En esa pasarela la
atacaron Tárraga, Moreno y Torres, dieron seis cuchilladas, una le cortó los
labios.
Zambrano también declaró entonces
que Liliana le había contado que Ula Castedo había intentado atropellarla y la
había amenazado diciéndole "que le iba a florecer la boca y así se iba a
callar y no iba a hablar más". Y añadió la testiga que ella misma vio a un
hombre en una camioneta que miraba hacia ellas y al que Liliana reconoció como
Ula.
En esa declaración Zambrano
Panoso añadió un dato que se actualiza con su reticencia a hablar ayer. Dos
días después del asesinato, cuando iba a Pocitos (en Bolivia) alguien le señaló
que ahí estaban Tárraga, un empleado de los Castedo y otra persona a quienes
buscaba la Policía, pero ella no se dio vuelta porque "sabía en qué se
había metido". Para mayor claridad, cerró su testimonio explicando que no
se había presentado antes "porque tenía miedo".
Recusación
rechazada
Esta semana el juicio se
reinició, el miércoles último, con un planteo de la defensa de los hermanos
Castedo. El abogado Horacio Morales recusó al juez Laurenci usando como
argumento el pedido de jury de enjuiciamiento presentado por el procurador
general de la provincia, Pedro García Castiella, contra el magistrado por la
demora en ordenar la captura del evadido Lino Moreno. El defensor argumentó que
esa denuncia afectaba la imparcialidad del juez.
Tras un cuarto intermedio, el
Tribunal rechazó el planteo. "Me siento en la necesidad de aclarar que
esto no me afecta moralmente para seguir" en este juicio, sostuvo el juez.
Además, aclaró que se enteró por las noticias sobre la denuncia, e informó que
hasta el miércoles no había recibido ninguna notificación de parte del Jurado
de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios. En efecto, este tribunal
todavía no se reunió para analizar la admisibilidad formal de la denuncia del
procurador general.
Fuente: Pagina 12 Salta
MP