El plan conocido como “Rodrigazo” se basó
en una política de shock que incluyó una devaluación del peso del
100%. Además, se dio un incremento similar en las tarifas de
servicios públicos y combustibles y se impuso un tope en los aumentos salariales
en las negociaciones paritarias entre empresas y sindicatos. Este enfoque
provocó un aumento significativo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC),
que alcanzó el 335% en el año del plan, comparado con el 40% en 1974.
Ayer el ministro Luis Caputo anunció el
plan de Milei que se le asemeja, bastante, aunque para los especialistas es aún
peor.
El
aumento del tipo de cambio a 800 pesos por dólar es igual al 118% de
devaluación.
El
fin de la inversión en obra pública, anticipa
incluso la falta de manutención de rutas y edificios públicos, sin contar con
la construcción de nuevos.
La reducción
de subsidios a la energía y el transporte sumada a la liberación de precios
pronostica servicios públicos esenciales impagables.
Y
un incremento en la ayuda social vía Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta
Alimentar, que alcanza un 50%, que ya no es tal si se tiene en cuenta el 118%
que acaban de devaluar.
En un mensaje grabado de 17 minutos de
duración, que se hizo esperar y sin prensa presente que pueda repreguntar
especificaciones de las medidas Luis Caputo anunció el plan denominado “paquete de urgencia económica”.
Unos minutos después que finalizará el
mensaje de Caputo, el Fondo
Monetario Internacional (FMI) a través de un comunicado oficial y de
un mensaje de la directora Gerente, Kristalina Georgieva, salieron a explicitar su apoyo a las
medidas.
Georgieva, por su parte, a través de su
cuenta en la red social X, señaló que recibía "con beneplácito las medidas
decisivas anunciadas hoy por el Presidente @JMilei y su equipo económico
para abordar los importantes desafíos económicos de Argentina: un paso
importante hacia el restablecimiento de la estabilidad y la reconstrucción del
potencial económico del país".
Vale destacar que la modificación
cambiaria, además, estará acompañada por un incremento provisorio del
Impuesto País a las importaciones y a las retenciones de las exportaciones
no agropecuarias, cuyas alícuotas no fueron precisadas.
Junto a esta medida el Estado nacional
reducirá "al mínimo las transferencias discrecionales a las provincias”,
los conocidos ATN que golpearán sin duda a las provincias.
Caputo, además justificó el fin de la obra
pública en la corrupción en la que muchas de ellas terminan. ¿Es decir, no se logra controlar la
corrupción, así que eliminemos lo que en definitiva favorece a la comunidad? "No hay plata para pagar más obra
pública que, como todos sabemos, muchas veces terminan en los bolsillos de los
políticos y los empresarios", subrayó Caputo.