DDN. La empresa de transporte
público de personas en el área metropolitana, SAETA, impuso restricciones a la
gratuidad del boleto estudiantil que fueron autorizadas por la Asociación
Metropolitana del Transporte (AMT). Agrupaciones de estudiantes y la
Subsecretaría de Asuntos Estudiantiles de la Universidad Nacional de Salta se
organizan para reclamar contra estas medidas.
Las agrupaciones estudiantiles,
autoridades de la UNSa, la Asociación de Docentes e Investigadores (ADIUNSa) y
la Asociación del Personal de la Universidad Nacional de Salta (APUNSa) también
se sumaron el miércoles 24 de enero al paro general convocado por las centrales
obreras CGT, la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores contra la Ley Ómnibus
y el DNU 70 del presidente Javier Milei.
En un contexto
hiperinflacionario, el boleto de colectivo urbano de pasajeros sólo en la
ciudad de Salta ya subió a $290. Mientras que desde el lunes 4 de marzo pasará
a costar $490, siendo uno de los más caros del país.
Aunque la provincia mantuvo los
pases libres estudiantiles, la empresa impuso restricciones que ya fueron
autorizadas por la AMT. De este modo, el beneficio se extenderá durante el
período lectivo, de lunes a viernes, entre las 6 y las cero horas. Para los
sábados, se requiere tramitación especial. Se dispuso un cupo de 70 boletos al
mes para secundarios y universitarios y 30 boletos para ingresantes a la
Universidad, quienes podrán continuar con el beneficio cuando acrediten
regularidad.
"Conocemos la realidad de
muchos de los estudiantes que asisten a la universidad. Muchos de ellos vienen
del interior y, por lo tanto, su recorrido hasta la universidad implica dos
colectivos al menos. La carga horaria también de los estudiantes no es muchas
veces sólo asistir a clases a la universidad, sino también hacer prácticas
hospitalarias o de campo. Y esos casos implican también horas que tienen que
cumplir para poder llevar adelante la carrera que han elegido", dijo la
subsecretaria de Asuntos Estudiantiles de la UNSa, Sol Ramírez.
En el marco de la derogación de
la ley de alquileres y la desregulación de los precios de los alimentos, que
han implicado estrepitosas subas, Ramírez evaluó las dificultades que esta
situación genera a los y las estudiantes para acceder a los estudios
universitarios y sostener el cursado.
"Nos parece que alquilar una
habitación, poder tener una alimentación medianamente buena y poder adquirir el
material de estudio son cosas que se han encarecido y hace que sea menos accesible
para un estudiante que quiere realizar una carrera universitaria. Entonces, en
esta sintonía, nosotros como universidad queremos que la educación siga siendo
un derecho para los estudiantes. Por lo tanto, estamos a disposición para el
diálogo y también para que esto siga siendo posible. Y para que siga siendo
posible, el derecho del boleto gratuito tiene que poder seguir siendo una
realidad", manifestó Ramírez.
Centros y agrupaciones de
estudiantes están poniendo en discusión la problemática y han elaborado un
formulario para obtener información de la situación de la comunidad estudiantil
(https://docs.google.com/forms/d/e). Asimismo, la Subsecretaría de Asuntos
Estudiantiles difundió en instagram cómo el DNU 70 y la Ley Ómnibus afectarán a
la comunidad universitaria (https://www.instagram.com/).
El presidente del Centro de
Estudiantes de Humanidades e integrante de la agrupación Voces, Lautaro
Cabrera, se explayó sobre el impacto que les provocaron las nuevas condiciones
para el boleto estudiantil. "Cuando se dieron a conocer las medidas, la
primera acción que tomamos fue iniciar una campaña de organización y de
movilización (...), declararnos en un estado de alerta y movilización, lanzando
un comunicado por redes sociales, un poco dando a conocer lo que son las
medidas al estudiantado para buscar organizarnos y buscar pelear en un sentido
de unidad porque es un derecho que nos afecta directamente a nosotros,
directamente a todos los estudiantes, no sólo a los estudiantes universitarios,
también se ven afectados los estudiantes primarios, los secundarios y los
terciarios".
El representante de los y las
estudiantes de Humanidades consideró importante rememorar "el recorrido de
lo que fue el proceso histórico del movimiento estudiantil para lograr este
derecho que hoy gozamos". Explicó que buscan trabajar en unidad con otros
sectores como el Frente de Estudiantes Secundarios, los centros de estudiantes
de las secundarias y con los terciarios. "Estamos avanzando en reuniones
con la Subsecretaría de Asuntos Estudiantiles, con la Secretaría de Bienestar,
con el rectorado de la Universidad, que entienden nuestra situación y están
dispuestos a ayudarnos", contó.
Además, antes del paro del 24 se
reunieron con el secretario general de la CGT, Carlos Rodas, "para buscar
su apoyo en lo que es el pedido de SAETA y la AMT con respecto a estas
restricciones, también hubo una respuesta favorable", dijo Cabrera.
Por otro lado, anunció que
participarán de la audiencia pública que realizará la empresa SAETA el 9 de
febrero.
"Un ingresante cursa el CIU
(Ciclo de Ingreso Universitario) de lunes a viernes y con 30 boletos al mes, a
la tercera semana ya deserta del curso de ingreso, cuando inicia el cursado de
su carrera universitaria los horarios son dispares y muchas veces no es humano
quedarse en la universidad, ¿30 alcanzan? Y los 70 boletos para un compañero
que estudia, participa de los equipos de investigación, de extensión, ad
honorem en la mayoría de los casos, ¿alcanzan los boletos? Y el que hace
prácticas docentes o profesionales, está en el horno", consideró por su
parte Mauricio Giménez, coordinador de la Franja Morada.
Giménez tuvo en cuenta que las
actividades de los y las estudiantes de la universidad no se limitan al acto
del cursado en un aula, sino que incluyen diferentes tipos de actividades de
extensión, investigación y otras.
"Lo más grave para nosotros
es el traspaso de datos confidenciales de los estudiantes por parte de la
universidad sin previa autorización", señaló Giménez.
La empresa exige para la
renovación del beneficio la regularidad y acreditación de 2 materias aprobadas
por año e impone el tope de acceso durante 8 años como máximo. Entre los
recortes impuestos, para acceder al pase libre se debe carecer de título
terciario o universitario y ahora SAETA requiere una declaración jurada. La
empresa también ha excluido del beneficio a estudiantes de estudios de
posgrados o pos titulación.
Fuente: Salta 12
MP