Los
procedimientos tuvieron lugar en la localidad de Salvador Mazza, provincia de Salta. De acuerdo a la investigación,
uno de los detenidos resulta ser un importante comerciante de esa zona.
En
base a lo requerido por el fiscal federal de Catamarca Santos Edgardo Reynoso y
la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), el juez federal de primera
instancia de Catamarca Ricardo Antonio Moreno dispuso los allanamientos
realizados en el día de ayer, que tuvieron como resultado la aprehensión de
Barakat Barakat y Fadel Barakat. Ambos serán indagados en función de haber
aportado las sustancias de estiramiento incautadas el 13 de diciembre de 2010
en la localidad de Icaño, provincia de Catamarca, en el domicilio donde
funcionaba un laboratorio ilícito de fabricación de cocaína.
En
este sentido, como resultado del allanamiento efectuado en el domicilio
particular de Barakat Barakat de Salvador
Mazza, no sólo se logró su detención sino que también se procedió al
secuestro de 77.000 kilos de bicarbonato de sodio, $430.000, armas de fuego,
documentación comercial referida a precursores químicos, tres vehículos de alta
gama Chevrolet Camaro, Ford Mondeo y Chevrolet Vectra, entre otros elementos de
interés.
Otro
procedimiento se concretó en el domicilio particular de Fadel Barakat,
donde se hallaron 6.500 kilos de bicarbonato de sodio y documentación
comercial sobre precursores químicos.
Es
importante resaltar que los precursores químicos son aquellas sustancias
químicas –materias primas- utilizadas para la fabricación de estupefacientes.
La
investigación llevada a cabo por el fiscal federal de Catamarca y la
Procunar tenía por objeto determinar quiénes resultaban ser los
responsables de haber aportado al menos 25 kilos de lidocaína, 50 de manitol y
25 de Analgin DAB 10 o Dipirona Sódica DAB 10, todas sustancias de corte
necesarias para la adulteración de la cocaína que fueron halladas en el
domicilio de Icaño.
En
este sentido, si bien la causa se encontraba archivada, las nuevas constancias
incorporadas autorizaban fundadamente a sospechar que los nombrados habían sido
quienes proveyeron las sustancias químicas descriptas, no sólo porque sus
nombres figuraban en las etiquetas de los productos, sino porque se aportaron
las facturas y los remitos que acreditaban que fueron aquellos quienes las
adquirieron, para luego destinarlas al inmueble en el que fueran secuestradas
junto con la sustancia estupefaciente y los precursores químicos.
Fuente: Fiscales