DDN. Detalles de una
de las tres actividades delictivas en las que se basó la justicia para volver a
procesar al exjuez federal de Orán.
El nuevo procesamiento en contra el ex
juez federal de Orán, Raúl Reynoso, se basa en la imputación de tres
actividades delictivas diferentes.
Ya se explicó la imputación por,
presuntamente, cobrar dádivas a cambio de devolver grandes sumas de
dinero (de moneda nacional y extranjera) a personas que las transportaban
ilegítimamente. Otra razón de su procesamiento con prisión preventiva es el
delito de falsedad material e ideológica de una supuesta declaración
indagatoria del presunto capo narco Delfín Reynaldo Castedo.
La tercera subcausa por la que fue
procesado es la que indica que, mediante acciones de amparos o medidas
cautelares, Reynoso ampliaba los cupos para exportación de harina y otras
mercaderías que eran otorgados por Aduana, previo a exigir dádivas para
proceder en tal sentido, participando en la maniobra varios abogados.
El fiscal salteño Eduardo
Villalba reveló en su presentación ante el juez federal Julio Bavio,
que durante la investigación, Héctor Antonio Navarro, quien se
desempeñaba, desde el año 2.010, como presidente de una de las catorce cámaras
de comercio de la localidad de Profesor Salvador Mazza, contó que en el año
2.010 un comerciante de nacionalidad Siria, de apellido Barakat Barakat (hoy
detenido y procesado por el tráfico ilegal de precursores químicos utilizados
para la fabricación de cocaína), interpuso una acción de amparo en contra de la Aduana de Pocitos, a fin de
que se le permitiera la comercialización de mercadería, a lo que el Juez
Federal de Orán hizo lugar, permitiéndole el ingreso de camiones en forma
ilimitada a la zona de frontera.
Denunció Navarro a Reynoso por continuar
otorgando cupo para comerciar a través de amparos a personas que no pasaban
directamente por Aduana.
Según la Justicia, Raúl Reynoso, a
través de medidas autosatisfactivas, ordenó levantar la suspensión de
comerciantes del registro de importadores y exportadores y en el sistema de
operadores fronterizos autorizados, permitiéndoles ejercer su actividad
comercial, haciendo, incluso, lugar a cautelares con un alcance distinto al
solicitado.
Este exceso en sus facultades llamó la
atención de la Cámara
Federal de Apelaciones de Salta, la que revocó las
resoluciones y efectuó consideraciones al respecto, teniendo especialmente en
cuenta la falta de adecuación de sus fallos a los precedentes del tribunal de
alzada.
Para los fiscales y el juez hay fuertes
indicios que el Juez Reynoso autorizaba a comercializar mercaderías calificadas
como de alto riesgo fiscal por Aduana en la zona de tráfico vecinal fronterizo,
mediante una medida cautelar y/o acción de amparo, a cambio del pago de
importantes sumas de dinero.
Fuente:
La Gaceta Salta