Desamparadas
DDN. El ministerio de
Derechos Humanos de Salta no activó mecanismos de protección para una familia
que sufre violencia de género. Denuncian maltratos en el refugio para mujeres
Eben Ezer.
Laura R y sus cinco hijas son víctimas
sobrevivientes de violencia de género e intrafamiliar. Las tres hijas menores
continúan viviendo en el domicilio paterno donde ocurrieron los hechos, dado
que la madre no tiene una casa. Como ya lo había hecho días pasados Milagros,
la hija adolescente de Laura, la mujer confirmó a este medio que en marzo de
2016 se sintió revictimizada en el hogar de tránsito Eben Ezer donde fue
derivada por el Ministerio de Derechos Humanos de la Provincia. Así fue
que terminó durmiendo en una plaza y debiendo dejar a sus tres pequeñas hijas
en la casa paterna a la que denominó “la boca del lobo”. La única hija que
quedó en un hogar seguro fue la segunda, de 13 años, que está en casa de su
papá.
Tanto Laura como la mayor de las hijas,
que tiene 19 años, contaron que la directora de la institución Eben Ezer trató
a la madre de “fracasada” y a la hija de “drogadicta” y que les impidió
conservar los trabajos que habían conseguido.
“Mily tenía el pelo teñido de violeta y
algunos tatuajes, eso le valió que la trataran mal, además no la dejaron continuar
haciendo promociones afuera de los boliches, que es el trabajo que ella hizo
durante varios años para sobrevivir sola, dado que había huido de los golpes en
2.013”,
explicó Laura además de relatar que en el hogar de tránsito donde se reencontró
después de meses con su hija mayor, no le daban leche para la beba de seis
meses y que le pusieron trabas para conservar un trabajo que le habían ofrecido
en un consultorio, porque decían que la hija mayor maltrataba a la bebé cuando
le tocaba cuidarla. También contó que fue criticada por haber tenido hijas con
distintas parejas.
Actualmente Laura y Milagro venden ropa
usada y con lo que juntan pagan cada día el hostal donde están durmiendo,
aunque las últimas jornadas no llegaron a reunir la cantidad necesaria y están
a punto de quedar en la calle.
Vove intentó consultar por este caso a
los funcionarios del Ministerio de Derechos Humanos durante varios días, pero
la única respuesta fue un escueto mensaje en el que informaron que reunieron
“los datos de toda la familia junto a los antecedentes” de “numerosas
intervenciones realizadas” y que están siguiendo el caso. Tampoco se
comunicaron con las víctimas.
Voluntaria del
Foro de Mujeres
Desde 2.008 Laura acompañó el trabajo
que realiza la ONG Foro
de Mujeres, que se dedica a la asistencia en casos de violencia de género.
Mientras tanto, ella y sus hijas convivían con la violencia. El 8 de marzo de 2.016,
durante una de las crisis, la organización fue la que intercedió para refugiar
a Laura y a su pequeña beba en el hogar de tránsito Eben Ezer y a partir de
allí prácticamente dejaron de tener contacto con ella. La abogada Mónica
Menini, integrante de la organización, explicó que “no pudieron continuar
ayudándola porque estaban involucradas emocionalmente” con la víctima.
Tampoco le permitieron seguir
percibiendo los recursos económicos del voluntariado que realizaba en la ONG. Menini señaló que
“alguien que está en esa situación frente a su propio problema no puede
acompañar a otras mujeres”. Además afirmó que el ingreso económico que percibía
Laura por ese voluntariado dentro de la fundación “eran unos pocos pesos que
servían para pagar la tarjeta de Saeta, para comer en la calle o pagar el remis
para llevar a víctimas al refugio. Cuando le dijimos que no podía seguir
haciendo ese trabajo, no le podíamos seguir dando ese dinero porque todos los
años luchamos hasta junio para que el ministerio nos entregue esos fondos. Esto
fue el 8 de marzo de 2.016, nunca nos vamos a olvidar por la fecha” (Día
Internacional de las Mujeres)
Menini también contó que en el Foro
tenían “una relación muy cercana con Laura”, y subrayó: “Le pedimos ayuda a
otro equipo para que la acompañe en ese momento de crisis. Luego trabajaron con
el caso dos equipos más, y ninguno pudo ayudarla”.
Fuente:
Vóvè