DDN. La derrota
electoral de 2015 y la ausencia de un líder nacional generó la mayor dispersión
en la historia del justicialismo. La proclamada unidad se convirtió en una
convocatoria vacía.
Como nunca antes en su historia, el
peronismo llegará a las PASO de agosto y las elecciones generales de
octubre como integrante de 33 frentes electorales diferentes en las 24
provincias. La diversidad es tan amplia que en muchos casos el peronismo se
presentará en alianzas con partidos o sectores políticos que en la provincia
vecina jugarán enfrentados.
Esa dispersión, que primero
afectó al otro gran partido argentino del siglo XX, el radicalismo, se puede
explicar por el debilitamiento de esos instrumentos de participación política y
de competencia por el poder, los únicos que la Constitución Nacional reconoce
y define como las “instituciones fundamentales del sistema democrático”.
En 2017, esa
situación encuentra agravantes:
* Este año se juega
una elección legislativa a nivel nacional, en donde ningún candidato
se presenta en más de una provincia. Se eligen diputados nacionales en todos
los distritos y senadores nacionales en 8 de ellos, pero no hay una boleta
igual en todo el país, como ocurre en las votaciones presidenciales. Por eso,
los comandos provinciales de los partidos políticos nacionales pueden optar por
la estrategia que mejor les convenga.
* El peronismo llega a la elección
de medio término fuera del poder. Desde el regreso de la democracia, eso
sólo ocurrió en 1985, 1987 y 2001. Aunque degradado por las derrotas, en esos
años el Partido Justicialista todavía conservaba algo parecido a una estructura
nacional.
* La llegada de Mauricio Macri luego
de doce años de kirchnerismo dejó al peronismo sin un líder
victorioso (o con perspectiva de ganar una elección presidencial) capaz de
ordenar el PJ en todo el país, o al menos en una parte significativa del
territorio. La dirigente más conocida a nivel nacional es Cristina Kirchner,
pero hoy su gravitación se restringe al conurbano bonaerense (sobre
todo a los partidos del sur), a la Capital Federal, donde controla al peronismo
porteño, y no mucho más.
La cuenta de 33 frentes con
nomenclatura o vocación peronista sólo considera a las alianzas del PJ o del
kirchnerismo y deja afuera a la última gran fractura del Movimiento, que
protagonizó Sergio Massa. A pesar de que él mismo reconoce su genética
peronista, lleva años diferenciándose del PJ.
Como suele ocurrir, la ruptura
más ruidosa ocurrió en la provincia de Buenos Aires. Allí, sin incentivos
palpables para permitirle a Florencio Randazzo competir en una PASO y de ese
modo concederle la posibilidad de intercalar legisladores en las listas
del kirchnerismo, Cristina fundó el Frente de Acción Ciudadana, sin el PJ. El
uso de ese partido quedó para Randazzo, si es que finalmente decide verbalizar
su intención de lanzarse a la competencia por una banca de senador
nacional. El territorio bonaerense, que solía ser la fortaleza inviolable del
peronismo, ahora es su peor pesadilla: de las últimas cuatro elecciones en ese
territorio, perdió tres.
En la Ciudad de Buenos Aires, el
kirchnerismo y el PJ irán juntos, aunque sus candidatos se enfrentarán en una
de las pocas PASO competitivas que habrá en agosto. Esa unidad, sin embargo, no
les servirá para ganar: todas las encuestas conocidas pronostican untriunfo
cómodo del oficialismo en el distrito.
En Córdoba, el kirchnerismo armó el
Frente Córdoba Ciudadana para oponerse al oficialismo de Unión por Córdoba,
donde manda el PJ del gobernador Juan Schiaretti y su antecesor José Manuel De
la Sota.
Santa Fe es otra de las provincias
en las que habrá un peronismo unido, aunque esa confluencia, siempre según los
sondeos preelectorales, no le alcanzará para salir del tercer lugar.
En Mendoza, la quinta provincia
según el número de electores, el Frente Somos Mendoza logró reunir al PJ y al
kirchnerismo. Es otro de los distritos en los que la unidad no parece
alcanzarle al peronismo para derrotar a Cambiemos.
En los distritos con menos
población, la situación es parecida. Seis de ellos -Tierra del Fuego, Jujuy,
Chubut, La Rioja, Catamarca y Salta-
muestran la fractura entre PJ y el kirchnerismo. En la última de esas
provincias, incluso, se observa una dispersión aún mayor: el propio
kirchnerismo no consiguió ponerse de acuerdo y entonces habrá dos frentes
distintos de esa tendencia.
Las otras trece provincias “chicas”
o “medianas” muestran un peronismo unido. Al menos en este turno.
Fuente:
https://www.clarin.com/politica/efecto-cristina-peronismo-llegara-elecciones-33-frentes-distintos_0_BJo2ZmQXZ.html