Y lo sigue
siendo. Uno de cada cinco niños desde recién nacidos hasta los cinco años de
edad presenta problemas de malnutrición en Santa Victoria Este, según un
estudio realizado entre 2018 y 2019 por la Universidad de Salta (UnSa).
De hecho,
desde hace al menos diez años la muerte de niños wichí en el Gran Chaco
argentino es una noticia que se repite con frecuencia, que resuena fuerte en
todo el país pero que al poco tiempo se olvida. Más allá de algún gesto de
preocupación y varias promesas gubernamentales, el déficit de acceso al agua es
histórico, el desmonte indiscriminado ha limitado los recursos de estas
comunidades, y la cantidad de pozos no ha aumentado significativamente.
En 2003,
cuando el sueño de estudiar parecía inalcanzable para Tujuay, su tío, también
de la etnia wichí pero residente en la provincia de Chaco, se enteró que
estaban dando becas en Cuba. Y a la mamá de Tujuayliya se le ocurrió escribirle
una carta directamente a Fidel Castro, a través del consulado. A los pocos
meses sonó el teléfono en la carnicería del pueblo. Dijeron que llamaban desde
la isla y preguntaban por Tujuayliya, porque en su casa no tenían línea para
ubicarla.
La primera médica wichí
Un año más
tarde, con 17 años de edad, Tujuayliya se fue a vivir y a estudiar a La Habana,
gracias al apoyo del estado cubano. Egresó de la Escuela Latinoamericana de
Medicina (ELAM) en 2010, convirtiéndose en la primera médica wichí en la
historia de la comunidad.
Hoy
encabeza un Programa de fortalecimiento de la Atención Primaria de la Salud en
Santa Victoria Este, donde el 77 % de una población de 13.500 habitantes es
originaria, principalmente de las etnias wichís, pero también chorotes,
chulupíes y qom. ¿El objetivo? Reforzar la articulación entre el sistema
hospitalario de salud de la zona y las familias, haciendo visitas a los
hogares, llevando la atención a la comunidad, y observando el entorno y otros
condicionantes que, muchas veces, impiden el acceso a un derecho fundamental.
El
proyecto lo ideó Zamora poco antes de la cuarentena por el coronavirus, junto a
otros médicos surgidos de la ELAM, que conformaron la Agrupación de Graduados
en Cuba. Era enero de 2020 y el gobernador salteño Gustavo Saenz había
decretado la emergencia sociosanitaria en los departamentos de San Martín, Orán
y Rivadavia, luego de la muerte de 8 niños por desnutrición.
A pesar de
las dificultades que planteó la pandemia a partir de marzo, Tujuay renunció a
su trabajo en el Ministerio de Desarrollo y se decidió a viajar: "Yo me
voy a Salta, quisiera que alguno de ustedes me acompañe", dijo a sus
colegas a través de una videoconferencia por zoom. En pocas semanas, había una
decena trabajando en el territorio.
"Necesitaba
ir para allá porque me parecía que dar una entrevista, opinar desde Buenos
Aires o irme de visita a ver qué ocurría no era la solución. Lo que me planteé en
primer lugar fue dar una devolución de toda la formación que yo recibí en Cuba.
Poder trabajar por el pueblo al que yo pertenezco. El compromiso con Cuba era
ese, garantizar médicos y médicas de las comunidades, en las comunidades y en
las fronteras. Es parte de la idiosincrasia que transmite la ELAM a sus
alumnos", explicó la profesional.
Estuvieron
dos semanas trabajando en el territorio, hablaron con el Ministerio de Salud de
la provincia de Salta, presentaron el proyecto y consiguieron un contrato
individual a cada médico para trabajar bajo el ala estatal, aunque se
conformaron como equipo de Fortalecimiento de Primer Nivel de Atención a la
Salud.
"No
queríamos hacer un trabajo de ONG. Tampoco trabajamos en los hospitales, no
hacemos guardias ni nada de eso porque allí ya hay médicos. Nuestro trabajo
tiene que ver con la medicina familiar o de cercanía que sí funciona en Cuba,
con visitar las comunidades todos los días, atender a niños, niñas, embarazadas
o a quien lo necesite", detalló Zamora.
El grupo
coordina con el programa de Atención Primaria de la Salud (APS), y junto a los
agentes sanitarios y el personal del Hospital de Santa Victoria Este
conformaron el Equipo Territorial Intercultural del Hospital. "Vamos un
médico de nuestro equipo, un enfermero, un nutricionista y a veces un médico
del hospital de Santa Victoria. Ellos ya venían trabajándolo, hacían un
esfuerzo, pero no tenían el recurso humano suficiente para la atención médica
en territorio, por lo que las visitas en las comunidades eran
esporádicas", aseguró Tujuay.
La importancia del agente sanitario
El Equipo
de Fortalecimiento trabaja además en la capacitación de los agentes
territoriales de salud y enfermeros y enfermeras de la comunidad. Los agentes
sanitarios son promotores de salud, una figura histórica que tomó mucha
relevancia a partir de los 90, con la epidemia de cólera, y que permitió que el
sistema sanitario saliera al territorio.
La mayoría
de ellos son indígenas, conocen a las familias, visitan las viviendas e
identifican situaciones que se reportan al sistema sanitario. Muchos son
caciques, o no lo son pero tienen algún rol de liderazgo formal o informal.
Incluso, en algunos casos son elegidos por las familias.
También
participan de toda estrategia de promoción preventiva en salud. «Es la cara del
sistema sanitario ante la comunidad, y la cara de la comunidad ante el sistema
sanitario», sostiene Zamora. “Son trabajadores de la salud a los que hay que
rescatar, jerarquizar con mejores salarios y acompañar, por su importancia
dentro del sistema sanitario y la medicina rural, para lograr que se den
procesos que garanticen la autonomía de esta población en cuanto a sus decisiones
de salud en la comunidad”, agregó
El marco
normativo en el que se apoya el proyecto está basado en tratados
internacionales y en el derecho del paciente. El convenio 169 de la OIT plantea
la consulta previa, libre e informada. Toda práctica e intervención que se haga
en territorio indígena debe ser consultada a las comunidades. “Queremos
introducir ese concepto y facilitar su práctica, acompañando procesos de
empoderamiento en salud, porque es su derecho”, explicó.
La ELAM y la medicina
revolucionaria
El 15 de
noviembre de 1999, el comandante y líder de la Revolución cubana Fidel Castro
inauguró la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), una institución
académica de primer nivel, destinada a la formación de médicos en América
Latina, África y otras partes del mundo.
Pero la
ELAM no es cualquier casa de estudios. Los alumnos que pasan por sus aulas se
gradúan con una impronta distintiva, multicultural: están preparados para
trabajar en la Atención Primaria de Salud en sus regiones de origen o en otras
diferentes, siempre dando prioridad a las comunidades con mayores demandas en
el orden sanitario.
En sus más
de 20 años de vida, la ELAM ha formado a 30.000 médicos de 118 naciones, muchos
de los cuales, debido a carencias económicas o dificultades del orden social,
no hubieran podido estudiar si no fuera porque recibieron una beca de parte de
La Habana. Una de esas 30.000 personas es Tujuayliya.
Zamora
describe la zona rural de Santa Victoria Este como «el reino de las ONG», y
aunque reconoce que vienen aportando y asistiendo a las familias originarias,
lo cierto es que no ha habido cambios estructurales en 50 años. “Por más que
sumen, la presencia de esas organizaciones corre al Estado de cumplir con una
obligación. Necesitamos que el Estado se ocupe de la deuda histórica que tiene
y como trabajadores contratados por él, trabajamos en función de eso. Queremos
que la gente tenga acceso a sus derechos, sin perder autonomía”, describió la
médica wichí.
“Estamos
encaminados a cambiar el modo en que se ejercen las políticas públicas de
salud. La aspiración más grande que tenemos es la de poder interculturalizarla
y hacer que llegue a todos y todas”, añadió.
La
Provincia de Salta ya les avisó que en marzo se termina el dinero que hay
disponible por la crisis del coronavirus, por lo que les han pedido que hagan
un convenio con el Ministerio de Salud local para sostener su estadía ahí.
Están pagando los boletos de sus bolsillos y ahora tendrán que pelear para que
les mantengan los contratos y poder seguir atendiendo a las comunidades.
Fuente: Actualidad RT
LS