Fuentes
judiciales informaron hoy que Gualberto Ulises Vargas, de 56 años, fue
sentenciado por el vocal de la Sala III del Tribunal de Juicio de Salta, Pablo
Farah.
Vargas fue
condenado por los delitos de abuso sexual simple agravado por ser encargado de
la educación bajo la modalidad de continuado, en perjuicio de dos alumnas, y
por abuso sexual simple agravado por ser encargado de la educación en perjuicio
de una tercera estudiante, en concurso real.
Al momento
de los hechos, las adolescentes estudiaban en un colegio secundario de Santa
Victoria Oeste y el imputado era su profesor de matemáticas.
Las víctimas
les contaron a sus padres que Vargas les tocaba los pechos, las nalgas y las
piernas cuando se acercaba a explicarles algún ejercicio, y dijeron que lo
había hecho con ellas y también con otras compañeras del curso.
Las alumnas
recurrieron a la dirección del establecimiento para avisar lo que les estaba
sucediendo y sus madres radicaron luego la denuncia.
El primer
día de la audiencia, el imputado manifestó que se hacía responsable de los
hechos por los cuales se lo acusaba pero aclaró que, si había tocado a las
alumnas, lo había hecho de manera casual, sin mala intención.
Asimismo,
adujo que se acercaba a los bancos a explicarles porque tenía problemas en las
cuerdas vocales.
Al día
siguiente, Vargas solicitó ampliar su declaración y sostuvo que sí cometió los
delitos por los cuales había llegado a juicio, admitió que los realizó
intencionalmente y pidió disculpas a las víctimas por los perjuicios
ocasionados.
Farah le
ordenó al imputado cumplir una serie de reglas de conducta para conservar la
modalidad de prisión en suspenso, entre las que se destacan fijar residencia y
someterse al control del Programa de inserción social y supervisión de presos y
liberados.
Además, debe
abstenerse de consumir sustancias estupefacientes y de abusar de las bebidas
alcohólicas; mantenerse alejado de las víctimas y de sus familias, y someterse
a tratamiento psicológico para el control de sus impulsos, previo diagnóstico
de un profesional.
El juez
ordenó finalmente la extracción de material genético del condenado para su
incorporación en el Banco de Datos Genéticos.
LS