DDN. Aunque las denuncias se hicieron
en 2020, se desconocen las actuaciones a nivel judicial. La gerencia del
Hospital Juan Domingo Perón tiene preparada la notificación para el inicio del
sumario administrativo.
Aborto a cambio de 20 mil pesos o
encuentros sexuales. Esa es la síntesis de la denuncia que presentó una
profesional de la Salud del Hospital Juan Domingo Perón, de Tartagal, cabecera
del departamento San Martín, ante la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género
de esa ciudad, registrada el 30 de junio de 2020.
En este caso en particular, la
chica a la que un médico especialista en gineco-obstetricia le hizo el
“ofrecimiento” tenía 15 años en el momento de los hechos. Luego la profesional
denunciante fue acompañada por otras compañeras que habían tomado conocimiento
de otro caso de las mismas características con una mujer de 31 años.
Salta/12 tuvo acceso a la nota que
presentaron las profesionales en conjunto ante la gerencia del Hospital el 2 de
marzo pasado, cuando Juan López estaba a cargo de la institución. Luego hubo un
cambio en la gerencia, que ahora quedó a cargo de Santiago Payo.
Anoche este medio pudo confirmar
por fuentes hospitalarias que está lista la notificación del pedido de descargo
contra el médico acusado del cual, ante el desconocimiento de una imputación concreta
por parte del Ministerio Público Fiscal (MPF), se reservará el nombre. La
notificación del Hospital no llegó a su destinatario aún debido que el médico
denunciado está con licencia por razones de salud y, según las fuentes
consultadas, no fue encontrado en su domicilio particular. Este paso es
necesario para comenzar con el sumario administrativo.
En la denuncia original se relata
que el 7 de julio una chica de 15 años con un embarazo no deseado de tres meses
fue atendida en el Centro de Salud Madres de Plaza de Mayo. Durante la consulta
la adolescente rompió en llanto y contó a la profesional que la atendió que un
médico (que trabaja en el Hospital, pero también en una clínica tartagalense)
al que recurrió en su consultorio privado, le había ofrecido interrumpir su
embarazo a cambio de 20 mil pesos o “tener sexo con él tres veces por semana”.
La denuncia añade que el médico
acusado le hizo un examen físico a la chica, que se presume un abuso, dado que
además de tocarla en distintas partes de su cuerpo, dispuso prácticas médicas
no indicadas en el contexto clínico. En la nota elevada a la gerencia, las
profesionales recuerdan que el “legrado no se recomienda como práctica de
interrupción del primer trimestre en nuestra legislación”. La médica que la atendió
y escuchó este relato de la adolescente dispuso el tratamiento con misoprostol.
Las profesionales pudieron
determinar que la chica sufría también violencia intrafamiliar, por ese motivo
volvió a entrar al Hospital y frente a otras profesionales de la Salud ratificó
lo ya denunciado por la primera especialista que consultó.
Otro
caso
La nota que se elevó a la gerencia
indica que el 24 de febrero pasado se atendió a una mujer de 31 años que había
sido derivada del sector de Obstetricia. La paciente contó entonces “haber
solicitado una interrupción del embarazo” al médico denunciado, en una clínica
privada, en enero, cuando cursaba un embarazo de 5 semanas.
El modus operandi del profesional
se repitió. Le ofreció realizar la interrupción del embarazo por 20 mil pesos,
pero “si tenemos relaciones sexuales, te lo hago gratis”, relató la mujer que
le dijo. Igual que en el otro caso, la mujer rechazó la propuesta y ante la
vulnerabilidad de la situación en que se encontraba y la falta de información
acerca del marco legal vigente sobre interrupción voluntaria del embarazo
(IVE), accedió a pagar la suma de dinero solicitada.
Otra vez surgió del relato de
prácticas no permitidas al momento de la revisión de la paciente y la
disposición de un legrado cuando no es lo enmarcado por la ley, por los
protocolos del Ministerio de Salud de la Nación, ni por las recomendaciones de
la OMS. Tras el aborto en la parte privada, la paciente ingresó con
complicaciones al Hospital de Tartagal, “con fiebre y escalofríos”. Contó que
mientras estaba internada el médico denunciado se presentó en su habitación
“para realizarle un tacto vaginal sin su consentimiento”.
Un
objetor en la parte pública
Las profesionales de la Salud que
elevaron la nota a la gerencia, recordaron que “este tipo de prácticas vulneran
los derechos de las pacientes ejerciendo múltiples violencias (obstétricas, de
género y sexual), y constituyen un delito de acuerdo al marco legal de nuestro
país”.
Entendieron que denuncias como
estas no pueden ser pasadas por alto, más cuando el denunciado cumple funciones
como ginecólogo en el Hospital, “posición institucional que ante la falta de
información de las pacientes respecto de las prácticas médicas legales o
ilegales, le posibilita ejercer abuso de poder”.
Recordaron asimismo que en el
hospital norteño solo dos médicas realizan las IVE mientras que “el resto del
personal médico se comporta como objetor de conciencia”, entre los cuales se
encuentra el denunciado. Y recordaron también que “es un delito según las
normativas vigentes que el doctor practique interrupciones en la parte privada
y no las garantice en público”. En la nota reseñaron que gran parte de la
comunidad del Hospital, y de Tartagal, conoce de las prácticas realizadas por
el médico denunciado.
Fuente: Salta 12
MP