DDN. La primera jornada del juicio
oral y público que en el Tribunal en lo Federal Criminal 1 de Salta se sigue
contra siete hombres acusados de integrar una organización criminal dedicada al
narcotráfico y al lavado de activos, expuso variada información sobre los
contactos del clan Castedo en el mundo de la política provincial, la Justicia y
el Ministerio Público Fiscal de Salta, el exjuez federal de Orán y hasta un
comisario que cumplía funciones en el extremo norte de la provincia.
La periodista Elena Corvalán
indicó que el resumen de la requisitoria a la que se dio lectura “es abrumador”
porque da cuenta de cómo los Castedo han accedido siempre a información privilegiada,
lo cual es evidencia de que tienen vínculos dentro del poder judicial y
político.
La comunicadora agregó que las
escuchas telefónicas que se revelan en el resumen en el inicio del juicio del
clan Castedo, son de 2016, cuando Cornejo era juez de Corte y presidente del
Consejo de la Magistratura, que es el que termina haciendo el pedido de jury al
fiscal Cazón.
Recordó que en el año 2006, cuando
sucedió el asesinato de la pequeña productora Liliana Ledesma, Abel Cornejo era
juez federal.
Mencionó también que hay
parientes del senador Mashur Lapad condenados en la causa y de quienes se
afirma que no podrían haber llevado adelante maniobras narcocriminales sin
cierto apoyo del hermano que está en la política y una hermana que está en el
Ministerio Público. “Esto también es preocupante, no digo que Mashur Lapad se
dedique al narcotráfico, pero cuando su hermano necesitó ayuda se ve que se la
ha dado y eso el fiscal lo ha señalado reiteradas veces”, señaló.
Y agregó: “Para mí fue una sorpresa,
fui a hacer la cobertura del inicio del juicio, que es una megacausa porque
tiene más de 200 testigos y muchos ribetes… por un lado se ofrece el expediente
del crimen de Liliana Ledesma y el de Reynoso y los que estuvieron implicados
en la investigación que llegó a juicio y que ya fueron condenados”.
Para Corvalán, “no cabe duda de
que las organizaciones narcocriminales suelen superar los recursos represivos
de los Estados. Es casi imposible para un Estado comparar el poder de convicción
que tienen las organizaciones narcocriminales”.
Revelaciones
de la acusación fiscal en juicio por narcotráfico
El primer jefe fue el ex diputado
Ernesto Aparicio, a cuya muerte lo sucedió Delfín Castedo. El clan presionaba a
un fiscal con sus contactos en la Procuración General y en la Corte de Justicia
de Salta y pagó coimas a un comisario y al ex juez federal Raúl Reynoso.
También ratificó que para llevar
a cabo estas principales actividades la banda cometió otros delitos, como
falsificación de documentos, infracción a la ley de fronteras, portación de
armas, amenazas y hasta homicidios. Entre las revelaciones, se supo que
presionaban al fiscal penal de Salvador Mazza, Armando Cazón, para que
ejecutara un desalojo, o de lo contrario iban a iniciarle un jury de
enjuiciamiento para destituirlo valiéndose de sus contactos con Abel Cornejo y
otros miembros de la Corte de Justicia. Cornejo integró el máximo tribunal
provincial y luego fue procurador general de la provincia hasta esta semana, en
la que asumió en el Ministerio de Seguridad de Salta.
Delfín Reynaldo Castedo, su
hermano Raúl Amadeo "Hula" Castedo, su ex pareja Melba del Carmen
Araujo, los hermanos Alberto Yudi y Luis Yudi y Mario Alberto Yudi, hijo del
primero, y el martillero público Eduardo Torino están siendo juzgados como
integrantes de esta asociación ilícita que operó en Salta y Buenos al menos
desde el 26 de noviembre de 1999.
Delfín Castedo está acusado de
ser el jefe de la asociación. "Esta organización fue integrada en sus
orígenes por Ernesto José Aparicio, quien fue el jefe hasta el día de su deceso
ocurrido el 10 de noviembre de 2013, luego de lo cual pasó a ser liderada por
Delfín Reynaldo Castedo", reseña el requerimiento de elevación a juicio,
del que el fiscal general Carlos Amad y la auxiliar Mariana Gamba Cremaschi
presentaron un resumen para el debate.
El vínculo de esta banda con la
política a través de Aparicio, que entonces era diputado provincial, fue
público desde 2006, cuando lo denunciaron Liliana Ledesma y Sergio Rojas,
integrantes de una asociación de pequeños productores de la zona de la
frontera. Pero hasta ahora no estaba clara la sucesión en la jefatura. Ledesma
fue asesinada el 21 de septiembre de 2006 en un hecho por cuya autoría
intelectual están procesados Delfín y Raúl Castedo.
Para la Fiscalía, este crimen
"no era un caso aislado", sino parte de una forma de actuar, que se
evidenció también en conflictos territoriales en las fincas El Pajeal, que era
de propiedad de Aparicio pero en la que Delfín Castedo se manejaba como dueño,
y El Aybal, de propiedad de este último, que colindan entre sí y están en la
zona de frontera con Bolivia. La organización criminal "las utilizaba como
una verdadera 'aduana privada' para la comisión de maniobras de tráfico de
estupefacientes, actividad que incluso se verificó luego de la detención de su
líder", en julio de 2016.
Liliana Ledesma denunciaba
también que Aparicio había mandado matar a su marido, el ciudadano boliviano
Gilberto Villagómez, que tenía antecedentes por narcotráfico.
Los Yudi están acusados en
calidad de miembros de la asociación ilícita, igual que Hula Castedo,
"mano derecha" de su hermano. A Torino y Araujo la Fiscalía les
atribuye haber realizado sobre todo acciones de lavado de activos, y en el caso
de la mujer, participó de al menos un traslado de cocaína, 180 kilos en este
caso.
Jurys,
y yapas
Las otras revelaciones de la
acusación fiscal provienen de las escuchas telefónicas y "tareas de
campo" en la investigación, sobre todo en el análisis de las
comunicaciones entre Delfín Castedo y Torino.
La Fiscalía sostuvo que en la
administración de la finca El Aybal, Torino "realizaba actos de apariencia
legal" como impulsar demandas judiciales o denuncias contra los ocupantes
de ese territorio; así como la contratación de personal para hacer trabajos en
el campo. Y también reallizaba otros actos "de carácter ilegal" como
el pago de sobornos a un comisario de apellido González y "presiones
indebidas y/o amenazas a personal judicial provincial", y el posible uso
de fondos espurios para estas acciones y para la administración de la finca,
"así como el pago de honorarios o gastos de abogados que actuaron en el
expediente de reivindicación contra Pilar Rojas (siendo estos María Cecilia
Cruz y Alberto Raymundo Sosa, al menos entre el 2010 al 2016)".
Las conversaciones entre el capo
narco y el martillero público referidas al desalojo de Pilar Rojas (padre de
Sergio Rojas) aportan datos de interés. En una Torino contó del enojo del
fiscal Cazón, que intervenía en una denuncia contra el pequeño productor
ganadero. “Está Cazón hoy día de nuevo, ya han hablado recién, cagado de odio
Cazón porque nosotros hemos ido a la Procuración ayer”, detalló, además le
avisó a Castedo que González “tiene que hacer un informe para que Cazón le dé
la orden para ir a sacarlo al viejo, así que esa es la idea, así que estamos a
la espera, estamos movimiento todas las influencias habidas y por haber”.
Castedo le preguntó si había hablado con Cazón, y el martillero respondió que
lo había hecho la abogada.
Torino también le informó que el
comisario “me ha pidió que si lo podemos yapar”, Y Castedo: “no hay problema,
pero decile que le ponga ganas”.
Por otro lado, Torino estaba en
contacto con el encargado de El Pajeal, Ricardo Erva. En otra escucha, el
abogado Raymundo Sosa le dijo a Torino que necesitaba hablar con Delfín Castedo
y le preguntó si había alguna manera de que “vos le mandés un mensaje diciéndole
que yo necesito que me llamen”. Torino respondió que se podía hacer, a través
de Erva. La Fiscalía destacó que esa conversación se mantuvo cuando Castedo
estaba prófugo. Luego Torino se comunicó con Castedo y le informó de esa
conversación con Sosa, "ahí el cabeza blanca necesita, dice, que lo hables
sí o sí hoy día”, y le comentó que ambos abogados le dijeron que "hasta
que no tengan posesión de la finca mal pueden disponer de nada".
En otro llamado a Torino una
persona que la investigación no pudo identificar le avisó que el fiscal Cazón
le dijo que "ese mismo día está sacando la orden para presentarla en el
juzgado de garantías para que al día siguiente a la mañana salga la orden de
desalojo” de Rojas. Luego tomó la comunicación un tal Ricardo (se presume que
es Erva) y le ordenó: “Apenas desalojen hay que sacar todas las pertenencias
del viejo que estén en los ranchos... y desaparecer todo”. Después le dijo que
habló con González y que "le van a 'yapar' 5 mil más... pero después de
que hagan el operativo al día siguiente”.
En otra comunicación registrada
en julio de 2016 Castedo le refirió a Torino que "(Riki) dice que el
fiscal se hace el pícaro". Luego de comentarle los trámites que venían
realizando para lograr el desalojo, Torino habló del fiscal: "medio
pijotero el Cazón ese” y le anunció: “Ya va a cagar porque... vamos echar leña
al fuego para el jury... ya va a ver se va a hacer el pícaro, este ya le queda
poco”.
La Fiscalía sumó otra
conversación, ahora entre Torino y González. El comisario le contó que Cazón le
pidió "un informe de intimación para que salga más rápido la orden de
desalojo, aclara que el informe es sobre que Pilar Rojas no acató desalojar el
lugar”. Y tras explicar que ya la orden de desalojo fue dada por el Juzgado de Garantías
interviniente, de Nelso Aramayo, Torino respondió: “ahora es el fiscal quien
debe sacarlo porque se ha metido como usurpación". Y terminó ordenándole
al comisario: “Decile a Cazón que no se haga el pelotudo porque yo le voy a
meter una demanda acá no... él lo está apañando... así decile mirá Torino es
muy amigo de Cornejo y de los amigos de la Corte y no te va a favorecer en nada
tu situación... si vos lo dormís al expediente, si lo desalojás esta semana él
va a pechar para que vos sigás y listo”.
Para la Fiscalía, "De los
diálogos de Torino con el Comisario González surge que éste debía transmitir
las presiones al fiscal Cazón, actuante en la causa penal de desalojo contra
Rojas, para que hiciera lo que le pedían (los de la asociación ilícita) o si no
éstos activarían la influencia que tenían sobre la cabeza del sistema de
justicia local (al referir a “Cornejo” y “los amigos de la Corte”), para luego
informarle a Castedo, que la demora ocasionada por Cazón, “le costará un jury”.
La Fiscalía también recordó que
Castedo habría sobornado al ex juez federal Raúl Reynoso para que lo hiciera
figurar como prestando una declaración indagatoria y luego otorogarle la
exención de prisión.
Información
privilegiada
El primero de julio de 2016, mes
y año en que iba a ser detenido, Delfín Castedo se comunicó con Torino para
advertirle que se había enterado de la existencia de una investigación para
determinar quién era el dueño de El Aybal, y que el comisario González tenía el
teléfono intervenido. Torino respondió confirmando que ya sabía lo de las
escuchas al “comisario, Rafael y el de Riki también”.
"De ello se puede inferir
que Castedo tenía en su poder las copias de una denuncia que se habría
presentado en el Juzgado Federal de Orán contra la organización ilícita, y que
se las haría llegar a Torino", sostuvo la Fiscalía, y recordó "la
influencia que aún hoy sigue ejerciendo esta organización criminal como para
conseguir información privilegiada de la justicia federal". De hecho, en
su acusación la Fiscalía puso de resalto que luego de detenido Castedo siguió
dirigiendo las cuestiones de la finca, y las actividades de narcotráfico.
En otra llamada Castedo detalló a
Torino que la investigación se había abierto a partir de una denuncia
presentada por "el hijo de Pilar" en el Ministerio Público Federal, y
terminó ordenando: “Hagan lo que hagan tiene que desalojar sí o sí”.
La Fiscalía también concluyó en
que estos diálogos "permiten evidenciar que dentro de la organización
criminal, Torino ocupaba una posición esencial para Castedo, no operaba como un
mero gestor o simple testaferro, o intermediario, sino por el contrario, su rol
estaba vinculado al manejo de las fincas, y la administración particularmente
del Aybal", incluso cuando el capo narco estaba prófugo por el homicidio
de Ledesma y por hechos de narcotráfico.
Torino declaró ayer. "Niego
terminantemente haber participado (de una asociación ilícita) o haber cometido
un acto ilícito", afirmó. Trató de explicar las escuchas telefónicas en un
contexto de acciones legales, y se mostró como un hombre trabajador, aunque
reconoció que se vio implicado en la venta de la finca El Aybal.
Si bien reconoció que conoce a
Delfín Castedo, trató de mostrase lejos de él. Sin embargo, terminó admitiendo
que debió, con ayuda de un escribano, realizar una operatoria para simular la
venta, en la cual quedó como propietario real de la propiedad.
Fuente: Sapo de otro pozo-FM
Noticias 88.1 Mhz.
MP