Como consecuencia de la investigación articulada
por un equipo de fiscales federales y de colegas provinciales del Ministerio
Público de la Acusación (MPA) de Santa Fe, el Juzgado Federal N°1 de Salta y el
Juzgado Federal N°3 de Rosario dictaron en los últimos días sendas resoluciones
en las que disponen el procesamiento con prisión preventiva y embargos para
cuatro hombres acusados de integrar una organización narcocriminal -con actividad
en Salta, Córdoba y Santa Fe- que ingresaba estupefacientes a la Argentina en
avioneta desde Paraguay y Bolivia.
Las medidas dictadas por los dos juzgados son
consecuencia de investigaciones coordinadas que llevaron el 8 de marzo pasado a
las detenciones de las cuatro personas en el marco de 14 allanamientos llevados
a cabo en Santa Fe y Córdoba por orden del juez federal rosarino Carlos Vera
Barros.
El equipo de fiscales federales que investiga e
imputó a estas cuatro personas -en el marco de un caso que tiene a otros
imputados detenidos y a otras personas que se encuentran prófugas y están
siendo investigadas- fue conformado por el procurador general de la Nación
interino, Eduardo Casal. Lo integran la fiscal federal de Rosario, Adriana
Saccone; el fiscal coordinador del Distrito Salta, Eduardo Villalba; y el
fiscal federal a cargo de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR),
Diego Iglesias. También participa de la investigación el fiscal federal de
Rosario Javier Arzubi Calvo. A su vez, los fiscales conformaron un Equipo
Conjunto de Investigación (ECI) con los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa
Pietra del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe.
Este magistrado dictó el 7 de abril el
procesamiento con prisión preventiva de FGP, GAR y CMR relacionados con la
distribución de drogas hacia puntos de venta en la ciudad de Rosario. A los dos
primeros los consideró coautores del delito de tenencia de estupefacientes con
fines de comercialización agravado por la participación de tres o más personas
y les trabó embargo por 3 millones de pesos a cada uno, mientras que al tercero
lo procesó por el mismo delito pero sin el agravante y le embargó sus bienes
por 315 mil pesos. En aquellos procedimientos se habían secuestrado en su poder
9,5 kilos de marihuana y se logró vincular a estas personas con otras dos
causas en las que se había investigado la venta de drogas por parte de grupos
que se proveían de los imputados.
En tanto, el juez federal salteño Julio Bavio
dispuso el procesamiento de FGP e IQ por su participación el 24 de septiembre
de 2020 en una operación de tráfico de 389 kilos de cocaína. Los consideró
coautores del delito de transporte de estupefacientes agravado por el número de
personas intervinientes y les trabó embargos. Otras personas que participaron
de estas maniobras fueron recientemente condenadas a penas de hasta 12 años de
prisión.
De acuerdo a la hipótesis fiscal, la organización
criminal tenía especial asiento en la ciudad de Ibarlucea, donde en enero
pasado fueron perpetrados los homicidios de un presunto integrante, de su
pareja y de su hija, que motivaron una investigación del Ministerio Público de
la Acusación de la provincia de Santa Fe, a cargo del fiscal Gastón Avila. A
partir de eso, el equipo federal a su vez formó un Equipo Conjunto de
Investigación con los fiscales provinciales del MPA.
El 8 de marzo pasado, los tres sujetos ahora
procesados en la justicia rosarina, FGP, GAR y CMR, fueron detenidos con 19
envoltorios envasados al vacío con marihuana con un peso total de 9,5
kilogramos. No obstante, los fiscales habían reunido evidencia sobre su
participación en una organización a la que el 24 de septiembre de 2020 le
secuestraron 389 kilos de cocaína en el marco de un seguimiento que culminó con
la detención de una camioneta en el Paraje Paraíso, en el norte de la provincia
de Buenos Aires, que había salido de uno de los domicilios recientemente
allanados en Ibarlucea donde -según los elementos recogidos- operaba FGP. La
intervención en ese momento permitió desbaratar la operación de tráfico
ilícito. El secuestro y peritaje posterior del teléfono de una de las personas
imputadas permitió luego a los fiscales federales reconstruir el alcance de la
organización y su integración.
Así, del estudio de esos elementos y del cruce de
tres investigaciones, los fiscales concluyeron que la organización tenía un
servicio de "taxi" para el traslado de cargamentos de hasta 400 kilos
de cocaína en avioneta desde Paraguay y Bolivia, por lo cual cobraba montos de
unos 300 mil dólares por cada viaje, y no cobraba un adelanto si conocía y
mantenía confianza con quien la contrataba.
En efecto, Adelaida Castillo -quien fue detenida
en 2020 y recientemente condenada a 12 años de prisión-, cuyo teléfono permitió
profundizar la investigación, venía siendo investigada por el fuero federal de
Salta por sus estrechos vínculos con el denominado clan Loza y actividades
ligadas al tráfico de estupefacientes. Uno de los integrantes de esa
organización, Valdemar Loza, fue condenado junto a otras personas en 2019 por
el tráfico de más de una tonelada de cocaína.
La investigación permitió concluir que habría dos
grupos en Argentina que se asociaban para garantizar la logística y
coordinación para el tráfico y exportación de estupefacientes y para el blanqueo
del dinero obtenido de forma ilícita, que a su vez tienen vínculo con la
organización criminal brasileña conocida como Primer Comando Capital (PCC). De
acuerdo con el procesamiento dictado por el juez Vera Barros, esas conclusiones
tienen información aportada por el Ministerio de Seguridad de la Nación, la
Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos, la Policía Federal de
Brasil y el Servicio Nacional de Investigación Criminal de la Policía de
Mozambique (SERNIC) y coincide con elementos obtenidos en la investigación
realizada por los fiscales federales en Argentina.
En este contexto, el juez Vera Barros valoró que
FGP -sobre cuya conexión con ese grupo está documentada en la causa-
"resultó ser un actor fundamental en la distribución de sustancias
estupefacientes a diferentes organizaciones criminales que operaban" en
Rosario entre 2020 y 2021. Y que FGP, encargado de la logística para el acopio
de estupefacientes, tenía entre sus principales colaboradores a GAR y a quien
fue asesinado en enero pasado junto a su mujer y su hija. Según la resolución,
GAR y otros sindicados traficantes "se abastecían de sustancias
estupefacientes en el domicilio de FGP ubicado en Ibarlucea, para luego
dirigirse a los diferentes puntos de acopio y venta de droga ubicados en
Rosario".