Días atrás, tomó una importante notoriedad pública
el caso de Zaida, la niña que vive postrada, mal nutrida y en condiciones de
extrema precariedad junto a sus abuelos en Misión Chaqueña. Desde Córdoba, Juan
Pablo Rodríguez llegó a Salta para brindar algún tipo de asistencia a la
familia a través de la fundación que preside, Un tatuaje por una sonrisa.
Consultado sobre el origen de la iniciativa, el
Presidente de la fundación contó cómo su experiencia con el consumo
problemático, sumado a una serie de hechos que se desencadenaron, lo llevaron a
cambiar el rumbo y conducir hoy la institución con fines solidarios.
“Yo soy tatuador, esa es mi profesión”, indicó
Juan Pablo, y agregó: “He sido adicto a las drogas muchos años, fui adicto a la
cocaína 20 años. Tengo cuatro hijos, mi hijo más grande tenía 10 años, yo había
consumido drogas, no me podía dormir. Y él tenía un cuadernito donde dibujaba,
escribía cosas. Entré a su habitación, saqué el cuadernito debajo de su
almohada y lo empecé a leer, y en una de esas hojitas leí que había escrito ‘odio
a mi papá’”.
“Ahí me hizo el famoso clic de que estaba haciendo
las cosas mal, y decidí cambiar ese concepto. Hacer algo para que mi hijo
cambiara ese concepto por ‘quiero ser como mi papá’. Y decidí ser tatuador-
relató emocionado-. Era de la barra de Belgrano de Córdoba, se acercaba
navidad, era octubre de 2013, y decidí hacer un tatuaje a los hinchas de
Belgrano a cambio de un juguete para que mis hijos vieran que el papá servía
para algo. Y desde ahí me alejé de las drogas”.
Igualmente, aclaró: “Me considero adicto porque
creo que es una enfermedad crónica. He estudiado mucho, he aprendido mucho del
tema, ayudo a mucha gente. Hoy estamos armando una comunidad terapéutica para
gente con problemas de adicción en la Sierra de Córdoba”, continuó sobre los
proyectos en mente.
Se refirió luego a cómo tomaron conocimiento con
el caso de Zaida. “Estoy muy vinculado al hospital de Niños en Córdoba, en la
parte oncológica. (Además) Me alejé de las drogas en octubre de 2013. En diciembre,
a mi mamá le diagnosticaron cáncer de pulmón y en enero murió, con 55 años. Me pegó
muchísimo eso. Hoy me aferré mucho a Dios y lo agarré como una herramienta. Soy
católico apostólico romano, creo en Dios como una herramienta y me apego mucho
cuando me caigo. Me sostiene, me levanta. Esto lo hago con gusto, porque elijo
hacerlo”, describió.
Contó que, a partir de interiorizarse sobre el
caso y hablar con los abuelos de Zaida, decidieron aportar para mejorar su calidad
de vida, Para ello, se propusieron reunir millón de pesos, objetivo que fue
alcanzado. “Venimos a hacer una campaña a estilo Santi Maratea, salvando las
distancias. El tema de la plata, siempre hay que ser muy transparente para no
quedar mal parado, no nos gusta que nos usen. Pero pensamos, acá lo que
necesitamos es plata”, narró.
En este sentido, aclaró: “Nosotros tenemos un
millón de pesos en una cuenta de la fundación, que se la puede sacar si la
sacan tres personas (…). La plata que se juntó, todavía no hemos gastado nada porque
cuando llegamos al lugar nos dimos con otro panorama”.
Según indicó Juan Pablo, al llegar a la casa de Zaida
se dieron con la novedad de que desde el municipio se estaba trabajando en
refacciones en la vivienda. “Cuando llegamos a la comunidad en La Misión,
estaba la municipalidad trabajando en lo que nosotros íbamos a trabajar, que
era la mejora de la vivienda”, contó y agregó que ellos se encargarán de
realizar el cielo razzo, el baño y comprar otros elementos para la familia.
Sobre su paso por Misión Chaqueña, aseveró:
“Estuve ayer todo el día caminando las calles, hablando con la gente, estuvimos
con cinco o seis casos donde hay niños con alguna discapacidad o similares a
Zaida, que está con parálisis, viviendo en condiciones… es de no creer”. “Creo
que un perro doméstico vive en mejores condiciones de las que vive esa gente,
muchos de ellos”, manifestó con pesar.
“Es muy triste, acá es extremo, pero hay mucha
pobreza en las ciudades, en las provincias, la gente la está pasando muy mal. Lo
más doloroso de todo o es que la gente no sale a reclamar por sus derechos, y
si nosotros no salimos a reclamar por nuestros derechos, nos van a seguir
manipulando. Por qué terminarían con la pobreza, si la pobreza es un gran
negocio. Somos un pueblo dormido”, reflexionó Juan Pablo ante la situación.
Fuente: Todas las voces todas – FM Noticias 88.1
MHz.
BH