DDN. Gracias a la recolección y
filtrado del agua de lluvia, escuelas de Salta y Chaco solucionan su problema
de escasez hídrica. El sistema de captación de agua de lluvia (SCALL) es una
técnica que permite aprovechar el recurso para el uso y consumo humano.
Desde 2016 la Fundación Aguas
trabaja en conjunto con las comunidades educativas del norte argentino para
instalar estos sistemas, que se componen de una cisterna que almacena hasta
52.000 litros. Además de resolver la escasez de agua de 26 colegios, los
alumnos, docentes y autoridades han recibido capacitaciones y compartido
diferentes actividades acerca del cuidado del agua.
Víctor Jordán, coordinador de
Aguas, diseñador y diplomado en Derechos Humanos, comentó que la fundación
trabaja desde el 2016 por el derecho al agua y que lo hace centrado en cuatro
pilares: la educación, investigación de la calidad, infraestructura y
desarrollo comunitario.
Indicó que en muchas escuelas se
implementa además un dispositivo llamado estación de lavado de manos, ya que
muchas veces la escasez del recurso hace que esta práctica sea deficiente y
gran parte de las enfermedades se producen por la falta de higiene.
Jordán explicó que la temporada
de lluvia se aprovecha al máximo generando gran capacidad de almacenamiento en
tanques o cisternas de placas, un sistema de construcción que puede implementar
la comunidad, con hasta 52 mil litros de agua que para una escuela de no tanta
matricula probablemente pueda atravesar toda la temporada seca, usando el líquido
vital inclusive para consumo.
“El derecho al agua no contempla
solo un pozo de agua, sino un acceso pleno como el que tenemos cualquiera de
los que vivimos en la ciudad, sacando el agua de una canilla y teniendo
asegurada su calidad, sin tener que trabajar las mujeres y los niños en su
acarreo. Este es también un trabajo fuerte que se hace en educación porque
nadie puede defender un derecho que no conoce”, sostuvo coordinador de Aguas.
La satisfacción es muy grande,
son ya 300 las escuelas a las que llegó la fundación con obras que se financian
con el aporte de donaciones, de cooperación internacional, de empresas y
aportes individuales en un contexto complejo. “Le ponemos tanta garra y tanto
amor a la búsqueda de fondos como al proyecto que encaramos, es una experiencia
muy enriquecedora y una gran apuesta”.
Cómo
funciona el SCALL
Mediante canaletas ubicadas a
nivel de los techos de las escuelas, el agua es obtenida y enviada a un filtro
que la limpia y la habilita para su
consumo. Luego, el agua filtrada va a una cisterna de placas. Estas cisternas
gigantes también son conocidas como aljibes comunitarios y albergan hasta
52.000 litros de agua.
La construcción de los aljibes en
ambas escuelas fue posible gracias al trabajo en equipo y al apoyo de empresas,
aliados locales y cooperación internacional. La Fundación Aguas, que viene
desarrollando diferentes actividades desde 2016 junto a comunidades de la
Argentina para mejorar su acceso y fortalecer el derecho humano al agua, aportó
dinero para la compra de materiales, sus conocimientos y la dirección de obra.
Pero a estos recursos materiales se sumaron el compromiso y la ayuda de toda la
comunidad. En ambos casos se necesitó el aporte de los municipios locales, la
participación de las autoridades de los colegios, de los padres de los alumnos
y de un equipo de mano de obra integrado por siete voluntarios que fueron
aportados por el colegio.
En cada región que se hizo esta
obra, la fundación proveyó un técnico que desempeñó el rol de maestro mayor de
obra y tuvo a cargo la supervisión del trabajo que es llevado a cabo por un
equipo de voluntarios que la comunidad tiene que aportar.
Dado que esta organización sin
fines de lucro no trabaja con recursos propios sino que lo hace a través de
donaciones y cooperación internacional, es muy importante que el dinero
conseguido sea muy bien direccionado. También debe cuidarse que toda la
comunidad se apropie de estos depósitos
de agua y se ocupen de mantener su correcto funcionamiento a lo largo del
tiempo.
En esa línea, la colecta del agua
de lluvia demanda algunos cuidados. Si no se mantienen siempre bien limpios los
techos y las canaletas, pueden ingresar partículas al aljibe. Por eso siempre
se recomienda hervir o clorar el agua antes de utilizarla para beber.
Por lo general implica meses de
trabajo en capacitar a docentes, alumnos y a los padres para fomentar las
buenas prácticas en el manejo del agua; enseñarles algo tan básico como el buen
lavado de manos con agua y jabón para reducir enfermedades contagiosas o de qué
manera clorar un volumen de agua con un gotero para eliminar microorganismos.
Desde la fundación explican que
si bien los habitantes de las grandes ciudades están acostumbrados a utilizar
en sus casas varios productos desinfectantes, en estos lugares alejados de los
centros urbanos no es así. Gran parte de las enfermedades relacionadas al
ausentismo escolar en estos centros educativos tiene origen en la falta de
higiene y agua segura.
En esos encuentros y talleres
educativos se presentan además maquetas y videos donde se comparten diferentes
demostraciones acerca del uso correcto del agua así todos pueden apreciar cómo
funciona el sistema de cosecha de agua.
El
paso a paso
Al paraje El Ocultar en Salta,
donde funciona el albergue escuela 4189, asisten 52 alumnos de jardín de
infantes y primario. En este lugar existía mucha necesidad de agua potable
porque los alumnos no solo van a educarse sino que muchos de ellos duermen ahí
de lunes a viernes.
Al contemplar las urgencias del
lugar, se decidió que lo mejor era trabajar en conjunto. Para eso, se
acordó, con los habitantes de la
comunidad cuál sería la infraestructura a desarrollar.
Así fue como se pensó que los
jóvenes estudiantes de la Escuela Secundaria Técnica de la Unión ubicada a 25
km de la escuela albergue podían encargarse de fabricar los moldes en el taller
de herrería. De esos moldes se
obtuvieron las placas de cemento que dieron forma a las paredes y al techo del
aljibe. Para esto, los alumnos de la
escuela técnica recibieron una capacitación.
Cómo
se construye
El desarrollo de la obra demanda
en total por los menos 20 días de trabajo, 90 bolsas de cemento y una cuadrilla
de siete personas. Lo primero que se hace es una excavación con maquinarias
retroexcavadoras en el terreno. “Este proyecto comunitario —cuenta Jordán— fue
posible gracias al apoyo técnico de la referente local de INTA Cristina
Rosetto, del Ente Regulador de Salta, que contribuyó con traslados, pedidos de
maquinarias, del municipio de Rivadavia Banda Sur y de toda la comunidad
educativa de la escuela 4189 que lidera su directora Inés Sardina”.
Una vez hecho el pozo, se cubre
el piso con cemento y se van levantando las paredes con los moldes de cemento.
Es como si fuera un rompecabezas en el que se van uniendo las partes. En el
medio hay una columna central en donde apoyan todas las vigas que luego van a
sostener el techo. Una vez concluido el armado de este aljibe, lo que se hace
es construir un prefiltro en la zona de los techos por donde viene el agua de
lluvia. Esto es clave porque de esta forma, mediante los procesos de filtrado y
decantación, toda la materia en suspensión y partículas que provienen de los
techos y canaletas quedan retenidas, e impide que se produzcan procesos de
descomposición dentro del almacenamiento.
Además de la construcción del
aljibe en la escuela en Salta, se pudo hacer otro el año pasado de similares
características en el Jardín de Infantes 219 en Pampa del Infierno, Chaco,
donde asisten alrededor de 75 alumnos. Antes de contar con el aljibe, muchas
veces los vecinos y los padres llevaban al colegio bidones de agua para que los
chicos no perdieran las clases.
La directora del jardín Adriana
Juárez comparte su alegría y satisfacción porque desde marzo de 2024 todos disfrutan del agua que proviene de este
aljibe. “Esto benefició no solo a nuestra escuela sino a muchas familias de la
región. Muchos padres que son parte de la institución vienen a buscar aquí con
sus bidones agua limpia para sus hogares. También gracias a los talleres que se
dieron hoy conocen cuáles son las amenazas que representa el agua contaminada
para la salud” cuenta. El testimonio de Silvia Cañete, supervisora regional
Educativa NIII de Chaco, refuerza las palabras de la directora Juárez: “La
construcción de este sistema de cosecha de agua de lluvia puso fin a la gran
problemática de escasez que teníamos en el jardín. Ganamos seguridad e higiene
tanto en el consumo como en la limpieza de alimentos y espacios físicos.
Considero que fue muy valioso transmitirles a los niños desde edades tempranas
que el acceso al agua es un derecho y que comprendan la importancia de
cuidarla”.
El
origen del modelo
El diseño de estos SCALL fue
tomado de una construcción que promociona el Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA).
Existen dos modelos, uno que
puede almacenar 16.000 litros de agua que es de uso familiar y otro de 52.000
litros, que es el comunitario. A su vez, el INTA reprodujo un modelo de diseño
que fue muy exitoso en Brasil durante el primer gobierno del presidente Lula da
Silva (2003-2010) en el que se construyeron cerca de un millón de aljibes en
zonas donde sus habitantes no tenían acceso al agua. A partir de esa
experiencia, técnicos de Brasil viajaron a la Argentina para capacitar a
personal del INTA y ellos, a su vez, entrenaron a personal de la Fundación
Aguas, que desde hace ocho años ofrecen este tipo de soluciones a diferentes
escuelas y comunidades, la mayoría del Norte de nuestro país.
Lo
que viene
El 2024 se presenta como un año
con muchos desafíos. Por el momento están en conversaciones con las autoridades
de cuatro colegios, también ubicados en Salta y Chaco, que requieren de la
instalación de aljibes que colecten agua de lluvia. Jordán agrega que les está
costando mucho lograr la sostenibilidad en la organización integrada por un
equipo de cinco personas y un consejo directivo. Necesitan del aporte de más
donantes individuales. Agradecen la ayuda que desde hace cuatro años reciben
del BBVA, uno de sus aliados más importantes, lo mismo que la contribución
internacional que reciben de parte de la plataforma Globalgiving. Para generar
un mayor impacto a largo plazo necesitan de la generosidad de más donantes
mensuales. Para colaborar, se puede donar online.
Fuente: Algo personal-FM Noticias
88.1 Mhz.
MP